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Después del parto, mamá comienza a actuar súper loco. Hasta que los médicos le dicen lo que es

Después del parto, mamá comienza a actuar súper loco. Hasta que los médicos le dicen lo que es
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Holly York, una entrenadora de 30 años, recién había dado a luz a Leo, su primer hijo. Después del parto se sentía radiante y llena de energía, como si tuviera la fiebre de endorfina posnatal que las nuevas madres suelen tener.

Alimentó a su bebé, cambió sus pañales, limpió la casa, ¡y todavía no se sentía cansada!.

Entonces pensó: “Tengo el mejor trabajo del mundo, todo me viene de forma natural e instintiva, soy la mejor mamá del mundo”.

(Holly York)

Pero luego algo raro sucedió, y después empeoró.

Holly sentía como si hubiera tomado una píldora “ilimitada”, como en la película del 2011 en la que Bradley Cooper toma una píldora altamente adictiva que aumenta el índice de inteligencia y, de repente, hacer sentirse capaz de hacer súper hazañas humanas.

“Estaba hiper activa, como si tuviera un coeficiente intelectual de 1,000. Sentí que podría haber aprendido un idioma durante la noche”, dijo Holly. Estaba corriendo por toda la casa con gran energía. Pero luego descubrió que no podía detenerse.

“Porque tenía tanta energía, corría limpiando la casa. Sentí como si estuviera drogada o algo así”, dijo Holly. “Estaba teniendo estos momentos de gran exaltación y hablando muy rápido a mi marido. No sabía qué estaba pasando”.

Su familia pronto se preocupó por ella.

Entonces Holly se dio cuenta de que no podía dormir. La nueva mamá pasó nueve días enteros sin dormir, y luego comenzó a tener alucinaciones y paranoia.

“Estaba tan cansada”, recordó Holly. “Parecía como un hámster corriendo en una rueda que nunca iba a detenerse. Simplemente sentí que la única manera de detenerla era conseguir ayuda o morir”.

No estaba deprimida; de hecho, se sentía “eufórica” ​​y “en la nube nueve”, pero era aterrador.

“Seguí refiriéndome a mí misma en tercera persona. Había dos de mí en la casa, una buena y otra mala”, narró Holly. Luego, el día nueve, vio a una acabar con la otra, y el cuerpo en el piso de la cocina. Había perdido más de 15 kilos, y tanto ella como su marido estaban a punto del quiebre.

“Fue una pesadilla. Fue horrible, pero no podía decírselo a nadie”, dijo ella. Cuando empeoró, llamaron desesperadamente a médicos y a psiquiatras, pero no fue sino hasta el noveno día que un psiquiatra llegó y Holly fue llevada al hospital para recibir ayuda.

Holly tenía psicosis posparto, una condición grave pero rara en la que las mujeres que acaban de dar a luz pueden mostrar síntomas de trastorno bipolar, independientemente de si tienen antecedentes de enfermedad mental.

Estas madres usualmente comienzan a experimentar estados de ánimo maníaco y depresivo alternadamente. Algunas mujeres pueden llegar a ser erráticas e incluso violentas, y convertirse en una amenaza para sí mismas y para sus hijos.

Aunque Holly no se sentía deprimida, las alucinaciones, la paranoia, los delirios y la mente nublada eran resultado de la psicosis posparto.

Mientras que la depresión posparto puede ocurrir a casi 1 de cada 7 mujeres, la psicosis postparto sólo le sucede a 1 de cada 1,000 mujeres, por lo que es más difícil de reconocer.

Después de que mamá y su bebé Leo fueran llevados al hospital, ella fue diagnosticada y atendida con medicación anti-psicótica y comenzó a recuperarse.

Los Yorks creen que esto podría haber ocurrido porque su situación después del parto había sido muy estresante. El parto salió bien, pero una vez que le entregaron a Leo, Holly recuerda haber sentido una gran presión.

Los visitantes entraron a su habitación para ver y estar con el bebé y la nueva mamá, la acompañaron al baño y durmieron en la misma habitación con ella. Luego comenzó a sentirse ansiosa y dejó el hospital para continuar su recuperación en casa.

“Nunca antes habíamos oído eso”, dijo su marido Adam, quien está agradecido de que Holly buscara ayuda al darse cuenta de que lo que estaba viendo estaba dentro de su mente y que necesitaba ayuda.

Holly desea que cada vez más personas y más personal médico estén más conscientes de este asunto, para que cuando detecten los signos, los tomen en serio y den la atención debida.

“Me aterra y me hace sentir muy triste porque acababa de tener a un bebé que amo, y podrían haberme alejado de él”, dijo Holly.

“Voy a dedicar mi vida a asegurarme de que esto no le suceda a nadie más”.


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