El grave riesgo del Prozac y los antidepresivos durante el embarazo

La universidad de Tufts, se centró en el estudio de los medicamentos que están hoy en día recetando algunos médicos a sus pacientes con depresión durante el embarazo, y detectó que los efectos del Prozac, Celexa y Zoloft, de moda desde 1987, están causando más daños para la salud de la madre y el niño que beneficios.

“Si vamos a tener una mujer que toma píldoras a lo largo de su embarazo, ella tiene derecho a saber la evidencia científica sobre los riesgos, beneficios y alternativas a la utilización de estos medicamentos”, dice Adam Urato de la Universidad de Tufts, en su informe del 26 de noviembre.

El médico advierte que son las mismas farmacéuticas, que producen estos productos, las que dirigen estudios para luego promoverlos, sin considerar los que ya constataron los riesgos.

Al igual que la obesidad y la diabetes, la depresión en Estados Unidos está aumentando a niveles alarmantes. Según Tufts, es la principal causa de discapacidad entre las jóvenes de 15 a 44 años, y una de cada 10 está tomando antidepresivos como los mencionados.

El estudio revela que estos antidepresivos Prozac, Celexa y Zoloft, los cuales actúan cómo inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), están vinculados a mayores tasas de diabetes y enfermedades del corazón, y en las mujeres embarazadas causa un aumento de riesgos de parto prematuro y bebés de bajo peso al nacer.

Estos productos están causando además una interferencia en el desarrollo intelectual y emocional del niño recién nacido, señala el informe publicado el 26 de noviembre.

“Los médicos a menudo asumen que los beneficios de estos medicamentos, conllevan menos efectos secundarios que la anterior generación de fármacos antidepresivos”, informa Tufts, pero agrega que “para la mayoría de las mujeres, de hecho, el efecto es lo contrario”.

“Las drogas las toman las madres así como sus bebés, y les va mucho peor, que aquellas que no lo hacen”. Esto fue expuesto por un grupo de investigadores de Tufts, que revisaron los últimos avances científicos sobre el uso de ISRS durante el embarazo en un artículo publicado en septiembre, en la revista Human Reproduction.

Según Adán Urato, en “un estudio tras otro”, encontraron que los efectos adversos eran superiores a un posible beneficio por el medicamento.

Los efectos que detalla el Dr. Urato son abortos involuntarios, embarazos relacionados con la presión arterial alta, defectos de nacimiento y partos prematuros.

Los investigadores también encontraron estudios que relacionan la exposición fetal a los antidepresivos con problemas cardíacos y respiratorios, de crecimiento, retrasos e incluso el desarrollo del autismo.

El doctor Arato, explica que el desarrollo fetal es muy complejo y el embrión resulta sobrecargado de receptores de serotonina, que juega un papel fundamental. Se observó que estos niños aprenden a sentarse en promedio 16 días más tarde que sus compañeros y a caminar, 29 días más tarde, además de una duplicación de riesgo de autismo. Pero los efectos también se ven en el tracto intestinal, en los huesos y la sangre.

“Dar una buena atención a las mujeres no se trata de decirles lo que deben hacer. Se trata de proporcionarles información exacta, y entonces pueden decidir lo que quieren hacer. Ellos conocen a sí mismos y de la severidad de su depresión mejor que nadie”, explica el Dr. Arato.

“Una mujer embarazada deprimida es una situación triste, y a todos nos gustaría que hubiera algo que pudiera dársele sin ningún riesgo”, agrega el Dr. pero sostiene que la historia que están constatando los obliga a sensibilizar a la población.

Los especialistas destacan que hay una falta general de conocimiento y es importante que las mujeres de edad fértil y sus obstetras y ginecólogos sean conscientes de los riesgos “¿Por qué no sensibilizar al público sobre los riesgos que citamos?”, señala.

“Creo que el público tiene una suposición incorrecta de este tema, porque muchos de los principales investigadores y centros de investigación son financiados por los fabricantes de antidepresivos”, sostiene el Dr. Arat.

“Cuando la mayoría de los principales centros e investigadores que se supone que están estudiando éste están siendo financiados por los fabricantes de medicamentos, hace que se impulse la investigación, los resultados y la interpretación hacia una dirección determinada”, agrega.

“Me gusta creer en la bondad de mi prójimo y de los científicos, pero la financiación pesada crea una presión sobre el sistema científico en términos de qué tipo de resultados y qué tipo de advertencias obtiene el público”.

 
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