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Al enterarse de su enfermedad terminal, todos en su ciudad lo honran de la manera más conmovedora

"Bill Gates no pudo venir a Corbett y comprar esto"

Al enterarse de su enfermedad terminal, todos en su ciudad lo honran de la manera más conmovedora
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Si vas a Oregon, Estados Unidos, y te diriges rumbo al río Colombia, te encontrarás con una pequeña ciudad llamada Corbett. En esta pequeña ciudad casi todos con quienes te encuentres pueden estar de acuerdo en una cosa: Woody Davis tiene un corazón de oro.

“Es el epítome de algo querido”, dijo una mujer. “Es poco común, es especial, es un regalo que esta comunidad ha tenido todos estos años”.

Así es como los residentes de Corbett hablan de él porque en los últimos 50 años, Woody Davis no ha dejado de hacer algo para quien necesitara ayuda. Es una persona amable y generosa; en general lo que se conoce como ser un buen hombre y quien siempre saluda a todos.

Todos aman a Woody

Es por eso que casi todos en esta ciudad pasaron casi un año entero en el 2012 haciendo todo lo posible para tratar de devolverle las buenas obras que Woody hizo a lo largo de los años, luego de enterarse de que sus días estaban contados.

El hijo de Woody, Clint Davis, sabía que su papá era muy popular, pero no tenía idea de cuánto lo amaban en su ciudad hasta el día que le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y supo que no le quedaba mucho tiempo de vida.

“Bill Gates no pudo ir a Corbett y comprar esto”, le dijo Clint a la CBS.

“No se puede comprar el amor que la gente le ha dado a papá”

La gente de Corbett pensó en comenzar con cosas pequeñas y simples.

Decenas de personas cortaron y apilaron cientos de troncos para leña que Woody pudiera usar durante el invierno, otros repararon su vieja camioneta, y los demás hicieron lo que pudieron para mostrarle a Woody cuánto significaba para ellos.

Casi todos los residentes de Corbett escribieron sus pensamientos y agradecimientos en una caja de pino hecha a mano para que Woody los leyera, y en la que descansaría unos pocos meses después.

En lugar de esperar al discurso final, la gente de Corbett lo honró durante sus últimos meses de vida

Woody dijo que no estaba triste por su diagnóstico, sino agradecido de estar “muriendo lentamente” porque tenía la oportunidad de saber cuánto había tocado la vida de sus amigos, vecinos y de su comunidad.

Aunque ya comenzaba a mostrar los signos de la enfermedad progresiva, aún alcanzó a decirle a Steve Hartman de la CBS: “No puedo creerlo. Me siento bendecido de que muera lentamente”, y agregó, “porque las personas tienen la oportunidad de expresarme cómo se sienten”.

La ‘leyenda de Corbet’ no pudo contener las lágrimas mientras leía los conmovedores mensajes que la gente le escribía agradeciéndole su generosidad y amabilidad.

No tenía idea de cuánto era amado hasta que la ciudad entera decidió mostrárselo

Pero el regalo más grande que la gente de Corbett podría haberle dado a Woody fue una inmensa paz al hacerle saber que él tocó sus vidas de una manera inimaginable.

Luego, un martes de agosto de 2012, después de pasar meses rodeado de sus seres queridos, vecinos y amigos, Woody falleció.

Su vida fue honrada en un servicio fúnebre al que asistieron más de 700 personas y tuvo que celebrarse en una ciudad cercana para dar cabida a los cientos que llegaron a presentar sus respetos.

Woody fue llevado de regreso a Corbett en un carruaje tirado por un caballo, donde la gente lo recibió alineada en las calles y lo saludó de la misma manera que él lo hacía a diario: con la mano abierta, el corazón abierto y una sonrisa sincera.

Mira el conmovedor adiós a la ‘leyenda de Corbet’


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