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En busca del eclipse total en un Mazda MX-5 Miata

En busca del eclipse total en un Mazda MX-5 Miata
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Periodistas y escritores no disfrutan el repetirse. Aunque prácticamente reseño todos los años un Mazda MX-5 Miata, siempre encuentro nuevas anécdotas y pasajes que contar, diferentes a la impresión anterior, persistentemente mostrando el regocijo de volver a conducir uno de mis autos preferidos, quizás el que más.

Hace unos años comparaba conducir el Miata con una experiencia clásica. Como “comer un Mole de Olla en Pujol, uno de los mejores restaurantes de Ciudad México, preparado por Enrique Olvera, la luminaria de la cocina mexicana.  Luego tomar un café Expreso en Tazza D’Oro cerca de la Piazza de la Rotonda en Roma, y terminar la noche en primera fila, en un concierto acústico de Armando Manzanero.  Así te sientes cuando conduces un Mazda MX-5 Miata” decía en aquella ocasión.  Ahora quisiera agregarla a mi lista de experiencias clásicas asociadas con el Miata.  El pasado lunes junto a mi esposa, viví una de esas experiencias que no se olvidan, y que muchos no tienen la oportunidad de experimentar en sus vidas, un eclipse total de sol.

Si bien los 2.1 segundos de eclipse que me tocaron presenciar, los instantes que le precedieron y sucedieron no se borrarán de mi memoria, el trayecto de más de 60 millas para encontrarlo, conduciendo este auto también permanecerán allí.  Para evitar el tráfico de las carreteras principales, diseñé una ruta por caminos de campo o “backroads” como se les conoce en inglés. Carreteras con curvas y elevaciones, rodeadas de viñedos, viejas casas de campo, naves agrícolas y restos de lo que, en algún mejor tiempo, pudieron haber sido comercios donde habitantes de la zona llegaban a caballo para comprar provisiones y saciar la sed con un trago de I.W. Harper.

Son estas carreteras sinuosas, donde no es necesario conducir a gran velocidad, donde este auto muestra sus hechizos. El MX-5 Miata no se disfruta por lo que corre. No es un auto rápido, y sus 155 caballos no impresionan a primera vista. El encanto lo encuentras en como marcha. Lo encuentras en esa cofradía que máquina y hombre logran, para que la primera obedezca los deseos de su amo sin protestar, más bien ayudando a completar la faena. En una época en que la desaforada carrera de los caballos de fuerza parece no tener fin, Mazda mantiene las expectativas bajas en ese campo, y solo se preocupa por quitarle todo el peso posible al Miata. El modelo del pasado año traía 150 libras menos de peso que su predecesor. Con la adición de un techo duro retractable mecánicamente, del cual deriva el apéndice RF en el nombre del auto – retractable hardtop-, unas 100 libras más han vuelto a la balanza. Es un diseño novedoso que no ocupa más espacio, y agrega comodidad a los ocupantes. El nuevo techo puede ser desplegado o retirado con solo presionar un botón en el tablero, mientras el auto esta en movimiento a no más de 6 millas por hora, escenario ideal para un embotellamiento en la autopista.

Mazda ha logrado un balance admirable de mesura, tecnología y comodidad en la cabina de este auto. La comodidad es mínima, pues un auto sin guantera, portavasos removibles y espacio muy limitado para llevar objetos, quizás no se muestre atractivo para algunos. Por suerte los asientos son cómodos y la posición de manejo no podría ser mejor. Los ingenieros de Mazda como siempre, priorizando las emociones del conductor sobre el resto, y lo aseveran con un haciendo que, al deslizarse hacia adelante, también sube en altura, conclusión entendible de que, si una persona es corta de piernas, también lo es de estatura.

Las posibilidades de disfrutar de un eclipse total de sol son escasas. Se afirma que cada punto del ocurrirá alguno tarde o tempranos, pero si lo pierdes cerca de donde vives, pasarían casi 400 años para que se repitiera en el mismo lugar. No es necesario esperar tanto para probar un Mazda MX-5 Miata. Si algún día decides que un auto deportivo de dos plazas esta un tu futuro, en la lista de autos a considerar, este no debería faltar. Por algo aparece en el libro récords de Guinness como el deportivo abierto más vendido del mundo. Con precio inicial de $24,915 dólares para el modelo de entrada y $31,270 para el tope de la gama, un Grand Touring el Miata ofrece mucho por ese dinero. Ofrece sobre todo una experiencia orgánica que ningún otro auto deportivo puede ofertar por ese precio.

El autor esperando la llegada del Eclipse total en Oregon

Con seguridad, este no es un auto para cualquier conductor.  Si te gusta sentir el aire batiendo el cabello, el sol quemando fuerte y tus sentidos activos percibiendo el olor fresco de la foresta mañanera, o del pasto recién cortado, entonces te lo recomiendo. El placer de conducir un auto obediente, que no escatime en demostrar afinidad con su dueño, solo es posible lograrlo cuando máquina y hombre están en armonía. Con el Mazda MX-5 Miata es muy fácil lograrlo…el auto se deja.

Este auto es como un vino de $10 dólares. Podrás encontrar otros mucho más caros, y quizás con mejor sabor, pero al final, la reacción química que ocurre en el cerebro, la satisfacción que el alcohol dosificado produce en nuestros sentidos se logrará de igual forma.


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