Salud, Vida

¿Existe realmente una cura definitiva contra el hipo?

Afecta a la respiración y produce un sonido característico. Te explicamos qué es el hipo, cuáles son sus causas y cómo curar este problema.

¿Existe realmente una cura definitiva contra el hipo?
(Foto: ANDRZEJ WOJCICKI/SCIENCE PHOTO LIBRARY)

Es uno de los trastornos más comunes y molestos que existen. Al preguntarnos qué es el hipo, los expertos culpan al diafragma, el músculo que se localiza en la base de los pulmones.

Cuando el diafragma se contrae de manera repentina entre respiraciones normales, aparece un episodio de hipo y, de forma simultánea, las cuerdas vocales se cierran rápidamente, provocando un sonido característico. Como consecuencia, produce una respiración interrumpida y violenta acompañada de un ruido molesto.

Las dudas que aparecen cuando se sufre una crisis de este tipo son múltiples. El hipo, que también se conoce técnicamente como singulto, puede variar según su duración y sus causas. Pese a los numerosos trucos que se han difundido para quitarlo, no existe un remedio mágico con el que aliviar un problema que generalmente no suele tener relevancia clínica.

¿Qué tipos de hipo existen?

La mayor parte de crisis de hipo desaparecen a los pocos minutos, por lo que no suponen un verdadero trastorno médico. Sin embargo, cuando el problema se prolonga en el tiempo, sí puede ser algo más grave. Un estudio publicado en la revista SEMERGEN – Medicina de familia clasificó los diferentes tipos en función de su duración.

Los especialistas hablan de hipo transitorio para referirse a los episodios que duran apenas unos minutos o segundos; mientras que el hipo persistente es aquel que se prolonga durante más de 48 horas. Por último, el hipo recurrente alude a los problemas que se repiten con cierta frecuencia y que perdura más tiempo que el hipo transitorio. En los dos últimos casos, las crisis de hipo son muy molestas y pueden afectar gravemente a la calidad de vida de los pacientes.

¿Cuáles son las causas del hipo?

En muchas ocasiones se desconoce cuál es la razón real que provoca la contracción involuntaria del diafragma. Entre las causas que se han descrito hasta hoy, la Biblioteca Nacional de Medicina enumera la realización de una cirugía abdominal, una enfermedad que cause la irritación de los nervios que controlan el diafragma (como una pleuresía o una neumonía) y el consumo de bebidas gaseosas, alcohol o alimentos picantes o condimentados.

Otros posibles motivos detrás de las crisis incluyen problemas como el estrés y la acidez de estómago.

Los episodios, sin embargo, pueden esconder trastornos mucho más graves. Neurólogos de la Universidad de Antioquía (Colombia) publicaron el caso de un paciente aquejado por hipo a causa de una uremia, una enfermedad que aparece por la acumulación en sangre de sustancias nitrogenadas, como la urea, que normalmente se eliminan gracias a los riñones.

En ocasiones muy poco frecuentes, las crisis de hipo pueden revelar la presencia de tumores o metástasis en los afectados. Los accidentes cerebrovasculares también pueden estar detrás de este acto reflejo.

Las técnicas para curar el hipo

No existen trucos definitivos para solventar un episodio de hipo. Algunas personas logran frenar las crisis respirando lenta y profundamente en una bolsa de papel diez ocasiones cada vez, un método que sirve para relajar el diafragma.

Otra forma de curarlo puede ser tomando un vaso de agua fría, conteniendo la respiración o manteniendo una cucharilla de azúcar en la boca y luego tragándolo. Otros estímulos que podrían ser útiles son provocarnos estornudos o la tracción de la lengua.

Cuando está causado por un trastorno médico más grave, los especialistas pueden recomendar la administración de medicamentos que produzcan una distensión en el estómago (domperidona, maalox) y la supresión central del reflejo del vómito (clorpromazina, valproato sódico) u otros fármacos como el baclofeno, el haloperidol, el nifedipino o la carbamazepina.

No existen demasiados estudios en la actualidad sobre la crisis del hipo ni sobre los tratamientos más adecuados, pero en los episodios que se prolongan en el tiempo, es importante consultar con un médico para atajar lo antes posible el problema. En caso contrario, puede afectarnos a la hora de comer, dormir o respirar normalmente.

Artículo original aquí.

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