Matar para vivir: el documental que expone el lado oscuro del comercio de trasplantes en China

Por La Gran Época

Los coreanos que viajan a China para un trasplante de órgano suelen preferir ir al Primer Hospital Central de Tianjin, o “T Hospital”, que en el 2006 inauguró un edificio de 17 pisos con 500 camas sólo para trasplantes. El quirófano funciona las 24 horas del día.
“En China, los trasplantes de órganos son fáciles”, dijo la enfermera que atiende a los turistas de trasplantes coreanos.

Por Joan Delaney

Los pacientes coreanos suelen ir apresuradamente a China para trasplantes de órganos: 3.000 en tres años, y eso es sólo en un hospital.

Los órganos se pueden obtener fácilmente a pedido.

¿Qué hay detrás de este suministro masivo de órganos? ¿De dónde obtiene China este suministro ilimitado de órganos?

¿Qué pasa con los derechos humanos de aquellos a quienes se les arrebatan sus órganos? ¿Pueden justificarse las violaciones de los derechos humanos en la práctica de la obtención de órganos? ¿Está justificado matar por órganos?

En el documental “Matando para vivir: El lado oscuro del turismo de trasplantes en China”, tres cineastas coreanos viajaron a China con el pretexto de comprar un riñón para un pariente ficticio.

En el centro de trasplantes “T Hospital”,de Tianjin, se encontraron con una enfermera chino-coreana quien les asesora sobre los procedimientos y costos para los pacientes coreanos que van a China para trasplantes.

“En Corea, uno simplemente espera los tan necesitados órganos indefinidamente”, les dice. “Pero en China, los órganos son fáciles de conseguir. No sé de dónde vienen. Sólo tardan dos horas en traer los órganos frescos”.

Cuando le preguntaron cuántos trasplantes se realizan al día, la enfermera respondió: “Ayer, un páncreas, tres riñones y cuatro hígados”.

“El tiempo de espera para estos órganos oscila entre unos pocos días y dos meses”, dijo la enfermera.

Luego les dijo que el tiempo de espera puede reducirse aún más si el paciente dona dinero al centro de trasplante, siendo la cantidad deseada de 100.000 yuanes, es decir unos 15.000 dólares.

“Usted paga la tarifa normal y paga el extra”, dice, añadiendo que un riñón cuesta USD 130.000.

En Corea, por lo general se necesitan cinco años para obtener solo un riñón, y muchos mueren mientras esperan. Otros órganos son casi imposibles de obtener. En países como los Estados Unidos y Canadá, el tiempo de espera para la cirugía de trasplante es en promedio de alrededor de dos años, dependiendo del órgano.

Los coreanos que van a China para un trasplante de órgano prefieren ir al hospital T. Cuenta con 500 camas para trasplantes, según el documental, y el quirófano funciona las 24 horas del día.

La Conexión con Falun Dafa

El documental hace la obvia pregunta: ¿de dónde viene este suministro de órganos? y concluye que son obtenidos ilegalmente de los prisioneros de conciencia de Falun Dafa en China, “donantes” vivos que mueren durante el proceso de extracción. En otras palabras, son asesinados a petición, por sus órganos, para alimentar a la altamente lucrativa industria de trasplantes de China.

Falun Dafa, o Falun Gong, es una disciplina espiritual tradicional que abraza los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia que se extendió a través de China y alrededor del mundo en la década de 1990.

Temeroso de su inmensa popularidad y su enfoque en mejorar el carácter moral, en julio de 1999 el Partido Comunista Chino (PCCh) lanzó una campaña de persecución contra los seguidores de Falun Dafa que continúa hasta el día de hoy.

Según la Sociedad China de Investigación sobre la Sustracción de Órganos, China comenzó a llevar a cabo investigaciones y experimentos clínicos en trasplantes de órganos humanos en la década de 1960, pero no fue hasta el año 2000 que la industria entró en un período de crecimiento exponencial, que coincidió con el inicio de la campaña del PCCh para erradicar a Falun Dafa.

Cosecha Sangrienta, un informe del 2006 de los abogados en derechos humanos canadienses David Matas y David Kilgour, encontró que los prisioneros de conciencia de Falun Dafa estaban siendo asesinados a gran escala por sus órganos, algo que David Matas describió como “una forma de maldad que aún no habíamos visto en este planeta”.

Citando una actualización de ese informe publicado en el 2016 por David Matas, David Kilgour y el autor estadounidense Ethan Gutmann, el documental explica que pacientes coreanos comenzaron a ir a China en grandes cantidades para someterse a cirugías de trasplante a principios del año 2000, un estimado de 2,000 por año.

Cosecha Sangrienta/La Masacre – Una Actualización“, encontró que los 169 hospitales de trasplantes aprobados por el gobierno a través de China han tenido la capacidad de realizar más de un millón de trasplantes desde el año 2000.

El informe decía: “La satanización y brutalización contra Falun Dafa por parte del Partido Comunista y la insaciable demanda de órganos por parte del sistema de salud han formado una simbiosis. Cada uno alimentándose del otro, esta combinación se convirtió en una sin precedentes y apenas imaginable, catástrofe humana”.

La máquina de la muerte cerebral

 Los cineastas descubrieron la existencia de un aparato llamado la Máquina Primaria de Lesión del Tronco Cerebral, también conocida como “La Máquina de la Muerte Cerebral”. Hablaron con un investigador del Hospital Militar de Chongqing, que tiene licencia oficial para usar la máquina.

“Esto puede causar muerte cerebral, pero los otros órganos no están dañados”, dice el investigador sobre la máquina.

La Máquina de la Muerte Cerebral fue inventada por Wang Lijun, ex vicealcalde y jefe de policía de la megalópolis de Chongqing y también ex director del Centro de Investigación de Liaoning.

Wang trabajó en el centro entre el 2003 y 2008, tiempo durante el cual también inventó una droga inyectable que puede matar sin dañar a los órganos. Según el documental, admitió haber realizado ensayos clínicos en seres humanos vivos para probar el medicamento, que ha sido patentado.

Kim Daygeong, editor de NTD Television en Corea, describe a Wang como “un oficial violento e inhumano”.

“Experimentó con los cuerpos humanos de miles de practicantes de Falun Dafa”, dijo.

Wang está actualmente cumpliendo una condena de 15 años de prisión por cargos de abuso de poder, soborno y deserción.

¿Y los derechos humanos?

La televisión surcoreana Chosun produjo “Matar para vivir”, que se emitió por primera vez en noviembre del 2017, para su programa semanal “Reporte de Investigación Siete”, presentado por Yun Jeongseop.

“No es de extrañar que los coreanos se apresuren a ir a China en busca de órganos”, dice Yun, señalando que hay 32.000 coreanos en la lista de espera de donantes.

Pero hay una “cuestión ética”, dice, dado que “es muy probable que los órganos sean obtenidos ilegalmente” y “se sospecha que la sustracción forzada de órganos es el modo de hacerlo”.

“¿Y qué pasa con los derechos humanos de aquellos a quienes se les quitan los órganos? ¿Puede justificarse la violación de los derechos humanos en la práctica de la obtención de órganos?”, dijo.

David Matas, un aclamado abogado internacional de derechos humanos que junto con David Kilgour han sido nominados para el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en la exposición de la recolección forzada de órganos en China, habló recientemente sobre el significado más profundo de los derechos humanos.

“Los derechos humanos pierden su sentido si se dejan en manos de expertos. Los derechos humanos nos pertenecen a todos y cada uno de nosotros, simplemente por nuestra humanidad común. A menos que hagamos valer esos derechos, se marchitarán y morirán”, dijo el 12 de junio del 2018, en la Universidad de Alberta, Canadá, donde se le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en derecho.

“Las violaciones de los derechos humanos son una mancha que se extiende. A menos que los detengamos antes de que lleguen a nosotros, nos convertiremos en víctimas. Si esperamos eso, será demasiado tarde. Debemos ejercer solidaridad humana cuando todavía somos suficientes los que no somos víctimas para que esa solidaridad importe”, dijo David Matas en su discurso de convocatoria.

“Los crímenes contra la humanidad tienen ese nombre porque son crímenes contra todos nosotros. Cuando se cometen crímenes de lesa humanidad, todos somos víctimas. Todos sufrimos la pérdida de la victimización”.

Al final del documental, Yun dice que un sólido programa de donación voluntaria de órganos es la clave para combatir el turismo de órganos en China, destacando el exitoso sistema español de “exclusión voluntaria”, mediante el cual todos los ciudadanos son automáticamente registrados para la donación de órganos cuando mueren, a menos que se indique lo contrario.

“Los trasplantes involucran derechos humanos, ética e instinto humano de supervivencia”, dijo. “Es tu decisión”.

Nota del editor: Agradecemos especialmente a TV Chosun por la realización de este importante documental. Cuanto más se haga para concienciar sobre la atrocidad de la matanza por órganos en China, mejor, ya que esta práctica aborrecible e inhumana debe cesar. Por favor, haz tu parte para ayudar y comparte el enlace a este filme y artículo en todas partes.

Mira el video aquí:

Este documental de la televisión surcoreana confirma que la sustracción forzada de órganos a la que Médicos contra la Sustracción Forzada de Órganos (DAFOH, por sus siglas en inglés) está denunciando todavía sigue ocurriendo en China.

 
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