Opinión

La ‘liberación’ de la mujer china por Mao Zedong

La ‘liberación’ de la mujer china por Mao Zedong
Una fotografía de 1946 con Mao y su cuarta esposa, Jiang Qing. (Dominio público)
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Parece que la última tendencia en cómo alabar al dictador fundador de la China comunista, Mao Zedong, es usando la sociología.

“Las mujeres sostienen la mitad del cielo”, dijo Mao. Para los observadores modernos, estas palabras y las políticas sociales que las acompañaron, sirven al objetivo de convencer que al menos hubo espacio para el pensamiento progresista en la historia del sangriento tirano.

Los movimientos comunistas, han atraído al feminismo en sus planes revolucionarios desde hace mucho, típicamente en oposición a las estructuras tradicionales o morales de la “vieja sociedad”.

Pero como muchos otros movimientos y políticas en la China comunista, lo que realmente resultó de las reformas de Mao en cuanto al matrimonio y las relaciones de género fue tragedia y a veces la muerte de millones de chinos.

La ‘Nueva ley de matrimonio’

En China, los mitos folklóricos le atribuyen la creación de los ritos del matrimonio al Dios Fu Xi, quien en una versión del mito no era otro que el esposo de Nü Wa, la madre de la humanidad. En la dinastía Han, la filosofía de Confucio, con base en la familia, fue elevada a política nacional. La palabra china para nación (“guo jia”) es una combinación de los caracteres que significan “estado” y “familia”.

En el manifiesto comunista, Karl Marx abogaba por la abolición de la “familia burguesa”, que reducía ostensiblemente a las mujeres a “meros instrumentos de producción”. Y en una forma similar a su idea de las naciones, Marx propugnaba la abolición de la familia y hablaba de una “comunidad de mujeres”. Estas ideas fueron precursoras de las ideas de liberación sexual que emergió a mediados del siglo XX.

Luego de tomar el poder en 1949, el Partido Comunista Chino (PCCh) intentó siempre que pudo socavar la familia china tradicional. De hecho, el primer matrimonio de Mao Zedong no fue feliz, lo que le provocó un odio personal hacia las viejas costumbres. En 1950, él personalmente ayudó a redactar la “Nueva ley de matrimonio”.

La Nueva ley de matrimonio sin duda agradó al discurso progresista moderno en los primeros tiempos de su mandato. Se deshizo del concubinato abierto, los dotes a la esposa, y los matrimonios arreglados. Al mismo tiempo, se alentaba la propaganda para alentar la libertad marital.

Pero como se describe en China’s Bloody Century (El siglo sangriento de China) de Rudolph J. Rummel, la aplicación de la Ley entre 1951 y 1955 “causó probablemente la angustia y el dolor emocional más grande en toda China”.

La Nueva ley de matrimonio, escribe Rummel, “aplicó retroactivamente. Esto significó reformar millones de matrimonios existentes, reforma que el partido realizó implacablemente en todos los niveles y en todas las organizaciones. Los matrimonios arreglados o que involucraron pagos en efectivo eran a menudo rotos o anulados; millones de familias fueron destruidas”.

Además, las parejas sólo podían casarse con la aprobación de las autoridades del partido comunista. El PCCh “sostiene que el matrimonio tiene un ‘carácter de clase’ y debe ser subordinado a la revolución. Por lo tanto, los hombres y mujeres de diferentes ‘carácter de clase’ y ‘posición política’ deben tener prohibido casarse entre ellos”, escribe Rummel.

Por todo el país, los altos mandos comunistas alentaban a los hombres y mujeres a involucrarse en “sesiones de lucha” contra sus esposas, maridos y sus familias. Esto pudo haber sido increíblemente traumático para todas las partes. Rummel cita una historia del periodo:

Los juicios y tribulaciones de las reuniones de lucha fueron responsables del suicidio e incluso asesinato de muchos. Las esposas que eran forzadas a quejarse de sus maridos volvían de las reuniones de lucha y se colgaban. Otras que iban a los altos mandos buscando ayuda para divorciarse, volvían y eran asesinadas por sus maridos. Los maridos se arrojaban a los aljibes con tal de no ir a las reuniones de lucha.

El costo de “racionalizar el matrimonio”, como lo puso Rummel, fue impresionante: casi 4 millones de casos de divorcio afectaron decenas de millones de personas. Estadísticas incompletas de diferentes provincias que capturan varios instantes de tiempo en el periodo de implementación de la Nueva ley de matrimonio muestran miles y decenas de miles de muertes. Una asociación china de mujeres estima que 300.000 personas perdieron la vida en el caos y la lucha; otras estiman hasta un millón.

Bajo la vista del partido

A la vez que cientos de miles murieron en el proceso de implementación de las regulaciones maritales, el plan radical del PCCh afianzaba su mando totalitario.

Como hace notar Rummel, el PCCh, comenzando con la Nueva ley de matrimonio, “puso virtualmente a todos bajo el control del partido, a la vez que debilitaba gravemente la familia tradicional china como fuente independiente de poder”.

No obstante, la propaganda del partido sobre el supuesto carácter emancipatorio de estas reformas sonaba a palabras vacías, ya que los altos niveles del liderazgo del régimen, incluyendo a Mao mismo, frecuentemente se daban el gusto con relaciones extramatrimoniales, abandonaban a sus esposas e hijos, y se entregaban a legiones de compañeras femeninas escogidas típicamente de grupos de arte y actuaciones militares.

En 1980, la ley de matrimonio china fue actualizada con enmiendas para la nueva política de hijo único. Un masivo aparato de planeamiento familiar nacional se estableció para controlar la población y la reproducción. Reggie Littlejohn, fundador y director de Derechos de la Mujer Sin Fronteras, opina que tal aparato fue un medio para reforzar la dominancia del Partido Comunista sobre las mujeres y familias chinas.

A principios de los 80, Steven Mosher, sinólogo estadounidense, realizó trabajo de campo en el sur de China, que reveló que las autoridades de planeamiento familiar estaban forzando abortos sistemáticamente, incluso a mujeres que se habían embarazado con anterioridad a que se promulgara la política de hijo único. En total, el PCCh estima que impidió unos 400 millones de “nacimientos en exceso” bajo esta política.

En 2015, enfrentando un declive demográfico nacional y desproporción de los sexos, las autoridades optaron por una política de dos hijos, pero los abortos forzados continuaron y la organización de planeamiento familiar aún existe, dando empleo a más de un millón de personas.

¿Quién fue liberado?

Tal como cuando el apoyo oficial del partido comunista a los trabajadores y campesinos resultó en una hambruna y muerte masiva, de igual forma la ocupación de las ideas progresistas y feministas por la propaganda comunista no produjeron, en general, mejoras para las mujeres chinas, o los hombres.

En la altamente comercializada sociedad china de hoy, que se basa en contactos y amiguismos, las dotes para la novia han vuelto: un fenómeno que refleja la relativa escasez de mujeres, quienes en su mayoría son abortadas o abandonadas en su infancia como resultado de las restricciones reproductivas y el deseo tradicional de tener un heredero varón. Entre la acaudalada elite política, ha emergido una forma de concubinato: muchos funcionarios y hombres de negocios tienen varias amantes. China tiene una tasa de suicidio femenino anormalmente alta; es uno de los pocos países donde las mujeres se suicidan más que los hombres.

Pero por sobre todo, el partido comunista dañó la institución de apoyo social sobre la que se han apoyado los chinos por miles de años para protegerse contra los desastres naturales o los de sus gobernantes.

“El individuo chino”, observa Rummel, “fue puesto en una nueva posición, de pie, sólo, sin nadie que lo proteja o que haga de intermediario entre él y el partido”.

Se estima que el comunismo ha matado al menos 100 millones de personas, no obstante sus crímenes no han sido recopilados y su ideología aún persiste. La Gran Época busca exponer la historia y creencias de este movimiento, que ha sido una fuente de tiranía y destrucción desde su surgimiento. Lea toda la serie de artículos aquí.


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