San Gregorio Atlapulco: la aldea mexicana que mantiene la agricultura de la época azteca (Fotos)

Por Jesús de León - La Gran Época

San Gregorio Atlapulco es un pueblo de la delegación de Xochimilco en Ciudad de México, que es el último baluarte de la antigua gran economía chinampa.

Durante los tiempos de los aztecas dicha economía sirvió como motor de sustento para 1.5 millones de personas en el Valle de México.

“Básicamente mantenemos los campos produciendo durante todo el año. Cuánto cosechamos depende de los cultivos que sembremos”, dice José Alfredo Camacho, un campesino de San Gregorio. “La espinaca tomará un mes y medio, los rábanos un mes” (agrega mientras que se para en el campo junto a su hermano)… “depende de la rotación de cultivos que decidamos”.

Chinampero navega por los canales de Xochimilco.

Las chinampas tienen básicamente dos componentes; uno natural y otro social.

El primero lo constituye la naturaleza del lugar; el segundo se refiere a lo social, es decir a la forma en que se organiza el trabajo, las prácticas culturales de cultivo y la implementación de métodos y tecnologías agrícolas, que son el resultado de la sabiduría milenaria de los grupos autóctonos de las zonas chinamperas”, según la Revista Mexicana de Agro negocios.

Las chinampas en realidad eran islas flotantes cubiertas por tierras cultivadas. Literalmente, eran campos flotantes utilizados para cultivar todo tipo de cultivos. Chinampas fueron y son construidas de dos tipos: tierra adentro, donde están ubicadas directamente al lado de la tierra existente, y en el lago abierto, donde a veces dependen de estacas de madera para anclarlas, o incluso con árboles plantados que dan sombra al cultivo, pero lo más importante es que los anclan en el lecho del lago.

En el día a día esto se manifiesta en la experiencia de Jaime Fernández de la siguiente forma. Él es un estibador a cargo de cargar productos agrícolas desde los botes hasta un camión, tiene tres días libres al año: Navidad, el Día de Independencia de México y el Día de los Muertos.

Varios tipos de lechuga llenan esta chinampa en San Gregorio Atlapulco. Pueden verse el ahuejote / sauces (recortado en esta forma característica) y la hierba que recubre la mayoría de los campos en esta vista. Antiguamente la mayoría de los agricultores usaban canoas mucho más angostas que las que se ven en el canal de la derecha. Hoy en día, muchos de los canales se dejan crecer con hierba y juncos, ya que los agricultores dependen cada vez más de carretillas y bicicletas para el transporte.

“A lo largo de todo el año, 80 toneladas de productos agrícolas llegan diariamente a los cuatro camiones que esperan en la orilla del canal Pixcalli como si la temporada de cultivo nunca terminara. Las chinampas pueden ser un buen negocio si te esfuerzas”, dice José Alfredo Camacho, según CityLab Latino.

Una cosecha reciente de cilantro, lechuga y rábanos en un “área de trabajo” de la chinampa. En primer plano (fuera de foco) hay ramas de sauce que se han incrustado en el suelo en el borde del campo. La mayoría de estos brotarán raíces y crecerán a una altura de 2-3 metros dentro de unos años.

San Gregorio queda a solo 30 minutos del Central de Abastos, que es el gran mercado mayorista de la Ciudad de México, lo cual hace que la frescura de sus cultivos sea insuperable.

Los chinamperos también tratan de coordinar sus cosechas para que se hagan un poquito antes de la temporada normal de cosecha para cualquier cultivo que estén cultivando, y por ende obtienen mejores precios.

El bien más preciado de chinampa es que ha contribuido a mantener la integración de los miembros de la familia, así como de dar auto empleo y generación autoalimentaria, y hoy en día sus rasgos muestran que este sistema de producción agrícola es sustentable en lo ambiental, social y económico.

Pero aunque las tierras son extremadamente fértiles y la agricultura intensiva tiene alta cosechas, las ganancias son escasas.

Según Gustavo Camacho, dueño de 12 chinampas, una chinampa de tamaño normal producirá una ganancia anual de 32.000 pesos (1.700 dólares).

Los canales se usan para el transporte y la irrigación, entonces a menudo los campos sólo se pueden alcanzar con un bote. Los canales se dragan constantemente y junto con el fango se echa chilacastle (una verdura parecida al berro) en los campos. Las chinampas son casi un ecosistema de ciclo cerrado, sostenidos en su lugar por campos de huejotes (sauces) que quedan debajo del agua.

“El huejote es el único árbol que puede resistir esta cantidad de humedad”, dice Gustavo, dueño de 12 chinampas. “Las raíces mantienen firmes a las orillas de los canales. Para hacer una chinampa, primero tienes que hacer un cercado de ramas y sembrar huejotes en el agua. Entonces llenas al cercado de fango y nenúfares. Pero agrega, “ya nadie hace chinampas”.

Comparándolo con el pasado, este paisaje que envolvía a la antigua ciudad central Tenochtitlan, la cual estaba rodeada por grandes lagos, tanto de agua dulce como de agua salada y separados por un albarradón para que no se mezclaran.

“Los planos sembrados de maíz, hortalizas y flores dominaban el horizonte. Los lagos entonces se fueron convirtiendo en una vasta red de canales que dividía a las chinampas y que conducía a diferentes sitios entre los que se encontraba, sin duda, el mercado de la gran ciudad ampliamente abastecido por la zona sur”, comenta la escritora mexicana Beatriz Canabal Cristiani.

San Gregorio y el aledaño San Luis Tlaxialtemalco son las últimas entre las 14 aldeas de la municipalidad que siguen manteniendo una economía agrícola basada en la técnica de las chinampas.

Ahora, debido al hundimiento de tierra causado por la explotación de los acuíferos por la megalópolis, se ha inclinado el ángulo de los pantanos lo que causó inundaciones en las chinampas (ubicadas en las zonas bajas) y que se sequen los canales en las zonas más altas.

Cuando se secan los canales, los campos rápidamente son urbanizados por la ciudad que los invade.

 
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