¿No tienes tiempo para meditar? Prueba con la música

¿No tienes tiempo para meditar? Prueba con la música

Orquesta Sinfónica Shen Yun en el Carnegie Hall el 14 de octubre de 2017. La gira de otoño de la orquesta llegará a Estados Unidos este 7 de octubre y volverá a tocar en el Carnegie Hall. (Dai Bing/La Gran Época)

2018/09/24

Un colega se me acercó recientemente moviendo los hombros. Escucha la radio. Escucha rock, pop, jazz, lo que sea. La música es algo que necesita en su vida, me dijo más de una vez. Pero recientemente le pasó algo extraño: se sentó frente a una orquesta sinfónica, y toda esa tensión familiar amontonada en su cuello, espalda y hombros se desvaneció.

“Es increíble”, explicó, moviendo aún los hombros como si se sorprendiera de lo fácil que fue olvidarse de su dolor y tensión. Me contó que un médico amigo suyo había corroborado recientemente su teoría: que la música te armoniza de adentro hacia afuera, hasta el punto de aliviar las dolencias.

No se equivocan: datos de Spotify, psicólogos e investigadores dicen que preferimos una música con un tempo de unas 120-130 pulsaciones por minuto (ppm), que está justo por encima de la frecuencia cardíaca media en reposo (60-100 ppm). Este tempo tiende a encontrarse en obras rítmicas con un ritmo predecible y constante.

Si nos fijamos en la sabiduría ancestral, además hay otro significado en todo esto.

Los antiguos chinos, como los antiguos egipcios, como Platón e incluso como el ilustre mecenas de las artes, el rey Luis XIV, se adhirieron a la idea universal de que la música conecta al hombre con el cosmos: que la música, por encima de todas las artes, podía hablar directamente al alma y, por lo tanto, debía utilizarse con el efecto más beneficioso. Ellos también creían que la música podía sanar.

La medicina tradicional china tiene un sistema que observa a los cinco órganos principales, y la antigua escala pentatónica china (de cinco notas) debía alinearse con estos cinco órganos. Los antiguos médicos chinos escribieron tratados sobre estas relaciones, por lo que la idea de que la música podía “sanar” poniendo estos sistemas en armonía y alineándolos de la manera correcta se entendía en un sentido literal.

Bajar nuestro ritmo con la música

No siempre estamos corriendo, y no siempre queremos continuar y seguir adelante con la rutina del trabajo diario. A veces incluso esa app de meditación en tu teléfono o saber que solo necesitas despejar la cabeza durante 15 minutos no te ayuda a dar ese primer paso.

Pero la música resuena con nosotros, y la música en vivo puede llegar directamente a nosotros, golpeándonos de frente con ondas sonoras y sumergiéndonos en armonía.

Uno podría asumir que este efecto es puramente subjetivo –que la música que más nos gusta nos afectará más (o viceversa). Sin embargo, los compositores han sugerido durante mucho tiempo que esta respuesta puede ser intencional.

Un ejemplo que me llama la atención es la compositora de formación clásica Jing Xian. Se convirtió en una intérprete profesional de pipa (el laúd chino) a la temprana edad de 15 años y luego se convirtió en una compositora galardonada. A partir de ahí, se enfocó en su carrera y se hizo un nombre.

“Yo era una presumida”, declaró hace unos años en un mini-documental sobre la música de Shen Yun Performing Arts. Pero su incorporación a Shen Yun y a los valores tradicionales chinos que forman el núcleo de la compañía de danza la llevaron a reexaminar sus intenciones artísticas.

“Los antiguos decían que el sabio toca música concorde al Cielo”, explicó Jing. “Ese era el enfoque tradicional de la cultura china”.

Con la perspectiva de descubrir y estudiar esta cultura tradicional, Jing agregó: “Ahora me enfoco más en lo que el público verdaderamente necesita”.

“Ahora cuando compongo, estoy con la mentalidad de tratar de encontrarme en armonía con el Cielo”, añadió, evocando a los maestros conocidos como Bach, como Haydn, como Beethoven. El lenguaje clásico es rico, con ritmos, armonías y estructuras variadas construidas de manera que se resuelvan por sí mismas antes de que la música termine, poniéndonos en paz.

Pero lo que hace que el ejemplo de Jing sea realmente asombroso no es solo su cambio de filosofía, sino también la probada popularidad de esta música.

La música de Shen Yun tranquiliza el alma

Shen Yun es una compañía de danza clásica china, y para aquellos que no han visto sus espectáculos, uno de los aspectos más notables es que cada una de sus cinco compañías de gira viaja con una orquesta completa. Toda la música es original y se renueva cada temporada. Shen Yun ha logrado combinar la música tradicional china con la sinfonía clásica occidental con un hermoso efecto, y es raro que termine el espectáculo y no se escuche al público preguntando sobre la música en el lobby del teatro. La compañía creció en tamaño, al igual que en el número de presentaciones, y luego también lo hizo la orquesta.

A pedido del público, la orquesta que normalmente acompaña a las distintas compañías de danza durante la gira ofrece ahora un espectáculo propio. Desde su debut en el Carnegie Hall en 2012, una y otra vez, la Orquesta Sinfónica Shen Yun ha sido recibida a sala llena y con ovaciones.

La orquestra combina el arte de la música tradicional china –que estuvo a punto de perderse– con la influencia de la música clásica occidental, y es después de espectáculos como este que el público se va con un peso quitado de sus hombros y un resorte en sus pasos.

El canon clásico está lleno de ejemplos como estos. George Frideric Handel escribió: “Lo lamentaría si solo les ofreciera entretenimiento; lo que deseo es mejorarlos”. ¿Y acaso hay una obra de música clásica más reconocida que su “Mesías”? Un director de coro me dijo una vez que si la felicidad pudiera ser embotellada, sería el sonido de ese coro de “Aleluya”.

En el corazón de Shen Yun, los artistas de la compañía se proponen seguir los principios de la cultura tradicional china: la armonía entre el Cielo, el hombre y la Tierra. Su objetivo es mostrar esto a través de las historias, a través de cada movimiento de la danza y a través de cada nota de la música. El carácter chino para “medicina” está literalmente construido sobre el carácter para “música”.

La música puede ser usada para afectar muchos estados emocionales, y los compositores de Shen Yun buscan calmar el alma.

La orquesta acaba de iniciar otra gira el 13 de septiembre, comenzando en Asia. Cada año, la orquesta visita más y más ciudades. El 7 de octubre estará en el Carnegie Hall de Nueva York, antes de trasladarse a otras ciudades de Estados Unidos.

Para aquellos que viven a poca distancia de una función, hagan click aquí para reservar un lugar. Para el resto de nosotros, tal vez dejemos por un momento de lado ese artículo sobre el último debate político del momento, y sintonicemos una FM de música clásica por un rato.

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