Antiguas historias chinas: Un milagro después de 100 actos de tolerancia

Por Anónimo

En la dinastía Tang había un hombre llamado Zhang Gongyi. En su vida, pudo soportar cualquier cosa que la gente común encontraba insoportable. Juró que soportaría 100 actos extraordinarios de tolerancia en su vida, y todos los días cumplió ese juramento.

Por eso, la gente lo llamaba Zhang Bairen, que significa literalmente “100 tolerancias” o “100 actos de tolerancia”.

Zhang Bairen nunca discutía con otros cuando trabajaba con ellos. Tenía una estricta autodisciplina, pero era muy generoso con los demás. Durante muchos años, había soportado un total de 99 actos extraordinarios de tolerancia, y con uno más cumpliría su juramento.

Si un mendigo quisiera asistir a la boda de tu nieto, ¿se lo permitirías? Un detalle de “Mendigos y Personajes de la Calle”, 1516, de Zhou Chen. Museo de Arte de Cleveland. (Dominio Público)

Un día, la nieta de Zhang Bairen se iba a casar, e invitó a muchos amigos a asistir a la ceremonia de la boda. Prepararon un rico banquete para los invitados. Cuando se acercaba el mediodía, vino un mendigo. Zhang Bairen dijo a los demás: “No le hagan pasar un mal rato, denle de comer. Dejen que se vaya cuando termine de comer”.

Un sirviente dijo que el mendigo quería ir y sentarse con todos los invitados. Zhang Bairen sintió que la petición era bastante extraña, pero aún así la aceptó.

Con la túnica sucia y maloliente de un monje, el mendigo fue al salón, se acercó a Zhang Bairen y le dijo: “Gracias por su generosidad. Hoy es el día de la boda de su nieta, y he venido especialmente a felicitarlo. Pero tengo otra petición, que es comer con sus invitados más honrados”.

Zhang Bairen vaciló un poco y luego estuvo de acuerdo. Presentó al mendigo al anfitrión de la ceremonia, y luego dijo a todos: “Damas y caballeros, mi nieta se casa hoy. Me gustaría expresar mi gratitud a todos ustedes por venir a la boda. Este anciano acaba de llegar y quiere sentarse con nosotros. Por favor, sean amables y háganle un lugar”.

En ese momento, el mendigo dijo: “No. No un asiento con los invitados comunes, sino con los invitados de honor”.

Zhang Bairen dijo: “¿Por qué insiste en sentarse en un asiento de honor? El asiento que le conseguí también es para gente importante”.

Al oír esto, el mendigo le dijo: “¿Es usted un hombre de gran corazón? ¿Cómo es que tiene un deseo tan fuerte de tratar a la gente de forma diferente? Una buena vestimenta no representa un buen carácter. Una vestimenta pobre no significa que la gente sea pobre en carácter. ¿Por qué no lo piensa bien antes de juzgar a la ligera?”.

Lo que dijo el mendigo tocó el corazón de Zhang Bairen. Pensó que el mendigo tenía razón. “Ya que juré que soportaría 100 cosas insoportables, ¿por qué me molesta una cosa tan pequeña?”, pensó. Así que se disculpó inmediatamente con el mendigo, y luego volvió con todos los invitados y les dijo: “Por mi bien, por favor, permitan que el anciano se siente en un lugar de honor y no se preocupen por nada inapropiado que pueda decir”.

Todos en la boda acordaron dejar que el mendigo se sentara en un lugar de honor.

Después del banquete, todos los invitados se fueron, pero el mendigo seguía sentado allí sin dar alguna señal de querer irse. Zhang Bairen se acercó y le preguntó: “Abuelo, creo que ya ha comido bastante y se está haciendo tarde; ¿qué tal si duerme aquí esta noche? Puede dormir con los cocineros en la cocina. ¿De acuerdo?”.

El mendigo le dijo: “No. Aunque soy mendigo, no debería hacerme dormir en la cocina. Tiene que encontrar un buen lugar para que yo duerma”.

“Está bien, claro, puede dormir en nuestra habitación de invitados”, contestó Zhang Bairen.

Entonces el mendigo le dijo: “No, no voy a dormir en el cuarto de huéspedes. Sospecho que la habitación de la novia sería el lugar más cómodo de su casa, así que dormiré allí. Pídale al novio que duerma en otro lugar”.

La declaración del mendigo conmocionó a todos, y Zhang Bairen estaba a punto de explotar. Él le dijo: “Abuelo, lo respeto porque es mayor, hice todo lo que pude para satisfacer sus peticiones, ¡pero no puedo entender por qué hace una petición tan grosera!”.

“Voy a estar durmiendo allí y no tendré otro motivo. ¿Por qué está tan a la defensiva? Debo decir que no está cualificado para tener el nombre de Zhang Bairen. Mejor cambie su nombre por el de Zhang ‘El hombre que no puede soportar’”, contestó el mendigo.

Escuchando lo que dijo el mendigo, Zhang Bairen no sabía qué hacer. Al cabo de un rato, dijo al mendigo: “Está bien. Le dejaré dormir en la habitación de la novia, pero tengo que pedirle permiso al novio y a la novia”.

Zhang Bairen habló con toda la familia. El novio dijo: “No. ¡Esto es un insulto! Absolutamente no”.

Otros familiares estuvieron de acuerdo en que el mendigo estaba pidiendo demasiado: “¿Y si se supiera la noticia? ¡Nuestro nombre se arruinaría!”.

Zhang Bairen trató rápidamente de persuadir a todos: “Puedo decir que no es un mendigo normal, y que es de una edad avanzada. No creo que le haga nada inapropiado a la novia. Además, juró que mientras pudiera dormir en la habitación de la novia, no haría otra cosa que dormir. Haré que algunos guardias estén atentos fuera de la habitación. Si hay algún ruido en la habitación, mi nieta, grita y todos entraremos para salvarte”.

La nieta escuchó esto. Pensó que lo que su abuelo decía era razonable: “El abuelo ha sido tan magnánimo durante toda su vida que es respetado como alguien que tiene un gran carácter, y también es muy bueno disciplinando a su familia. Nosotros, como nietos, debemos heredar estas virtudes. ¿Qué tal si accedemos a su petición para cumplir su centésimo acto de extraordinaria tolerancia?”.

Después de un tiempo, toda la familia llegó a un acuerdo. Zhang Bairen fue a la sala de estar para pedirle al mendigo que fuera a la habitación de la novia a descansar. El mendigo sonrió y siguió a Zhang Bairen hasta la habitación de la novia. En cuanto se acostó, se durmió. Estuvo muy tranquilo toda la noche. Al amanecer, Zhang Bairen y otros se reunieron fuera de la habitación de la novia, esperándolo. La novia ya los estaba esperando dentro de la habitación. Abrió la puerta y les dijo: “Anoche me asusté tanto que no dormí nada y me senté en mi cama durante toda la noche. Afortunadamente, el mendigo ni siquiera se dio la vuelta mientras dormía”.

Todos ellos miraron la cama y vieron que el mendigo seguía dormido. Zhang Bairen le llamó varias veces, pero no respondió. Zhang Bairen estiró su mano y quitó la sábana. Para su sorpresa, ¡no había ningún mendigo! En vez de eso, había una brillante estatua dorada del tamaño de una persona. Cuando miró más de cerca, vio que se parecía a Venus Taibai y se parecía a la estatua que era adorada en el templo local. También había una copla grabada en su cuerpo, diciendo:

Trabajando diligentemente, no tendrás problemas en esta existencia. Siempre hay armonía en el Salón de los 100 Actos de Tolerancia.

Finalmente, Zhang Bairen se dio cuenta de que el mendigo era Venus Taibai, que había venido a probarle. Pronto, las noticias de lo sucedido se extendieron por toda la provincia y más allá también. Todos admiraban a Zhang Bairen y al mismo tiempo sentían la grandeza de la compasión de los dioses. Ellos entendieron que todo lo que la gente hace en el mundo queda registrado y ciertamente será recompensado en especie con el bien o con el mal. Zhang Bairen fue aún más respetado por todos, y su historia recordó a las generaciones futuras que soportar cualquier cosa que parezca insoportable puede traerles felicidad para siempre.

Traducido por Dora Li al inglés, este relato fue reimpreso con permiso del libro “Treasured Tales of China”, Vol. 1, disponible en Amazon.

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