Dos momias egipcias perdidas en el Museo de Brasil revelan historias insólitas e inquietantes

Por Anastasia Gubin - La Gran Época

El Museo Nacional de Brasil, destruido por un incendio el 2 de septiembre, llora la pérdida de su exposición de valiosas momias sudamericanas y egipcias.

Dos de ellas la princesa Kherima, que interesó al emperador Pedro I de Brasil, y la bella dama Sha-Amun-em-su, favorita de Pedro II, están rodeadas de leyendas e incluso inquietantes experiencias.

Hoy no están más fisicamente, se perdieron entre las 20 millones de piezas quemadas en el Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro, pero permanecen en la mentes de quienes las conocieron y a quienes estremecieron.

(Captura de vídeo)

Cuidado con tocar

El Museo Nacional contaba con una joven momia de 18 a 20 años que vivió hace 2000 años, de las cual se cuentan muchas leyendas de experiencias de trance narradas por quienes la tocaban.

Su cuerpo ricamente ataviado llegó a Brasil transportado en una caja de madera, por el comerciante Nicolau Fiengo, quien la vendió dos años después al emperador Pedro I en una subasta. Mas tarde el monarca la donó al Museo Real de Campo de Santana de Río de Janeiro.

Las leyendas de Kherima inspiraron a Everto Ralph a escribir su libro, “Los secretos de la momia”. Algunos relatos descritos a nivel local fuero recogidos por la BBC.

(Princesa Kehrima (Mummipedia)

En 1960 una joven tocó los pies de la momia, y luego fuera de sí, afirmó a todos que ella era “una princesa de Tebas llamada Kherima que había sido asesinada a puñaladas”.

(Captura de vídeo)

Además de ser un hecho desconcertante, esto no coincidió con los exámenes realizados más tarde a su cuerpo.

Sin embargo después otras personas contaron historias extrañas al acercarse o al tomar contacto con ella. Decían sentír “malestar físico” o “descompensación”

Algunas personas afirmaban que conversaban con la momia y ella respondía. En una de esas charlas, Kherima habría afirmado que era una ‘Princesa del Sol‘, aunque eso no tiene ningún sentido porque no existió un título así en el Antiguo Egipto”, declacó a BBC, Rennan Lemos, doctor en arqueología en la Universidad de Cambridge e investigador asociado del Laboratorio de Egiptología del Museo Nacional (Seshat).

También se narra la historia del profesor Victor Staviarski, miembro de la Sociedad de Amigos del Museo Nacional, quien supuestamente influenciado por las momias, realizó  extraños cursos definidos como “polémicos y llenos de “misticismo”, señala el reporte.

Puede ser que Staviarski se inspirara con la momia cantante Sha-Amun-em-su, ya que acompañaba sus lecciones con cánticos de la ópera Aida de Giusepe Verdi, sin embargo el profesor también realizaba hipnosis colectiva al lado de Kehrima con la presencia de medium.

Un libro a cambio de una momia

La momia Sha-Amun-em-su, se transformó en la favorita del monarca Petro II, quien se apasionó por su belleza y la mantuvo hasta 1889 en su oficina privada del palacio imperial de Quinta de Boa Vista, más adelante sede del Museo Nacional.

“Ella era una de las pasiones del monarca que, según la leyenda, incluso hablaría con el ataúd”, destaca un reporte de Pesquisa.

La esfigie Sha-Amun-em-su. (Wikimedia)

Durante un viaje, Petro II regaló al soberano egipcio Khedive Ismail un libro sobre Brasil, y cuando volvió a visitar la Tierra de los faraones recibió un regalo: un cofre sellado. Dentro yacía la cantante sacerdotiza Sha-Amun-em-su, en una ataúd de madera enlucida de colores brillantes.

Fue la mujer que en las cercanías de la necrópolis de Tebas, hoy llamada Luxor, encantaba a los egipcianos entonando canciones sagradas al dios Amun de Karnak.

Sha Amun em su, cuyo nombre significa “los campos verdes de Amón”, vivió hace cerca de 2800 años.

Después de la proclamación de la República de Brasil, la momia se agregó a la colección egipcia del Museo Nacional siniestrado, ahora propiedad de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

El ataúd de Sha-Amun-em-su se quemó sin ser nunca abierto.

Una vida eterna

La creencia en la vida eterna después de la muerte hizo que los sacerdotes egipcios incluyeran accesorios funerarios en sus momias. Estos posiblemente buscaban mantener en el mas allá los dones y virtudes que los difuntos había adquirido antes de la muerte. Con ello además transmitían el deseo de preservarlos para la resurrección de su próxima existencia.

¿Cuales eran las virtudes de estas dos momias?

Informes de Pesquisa indican que en la bella Sha-Amun-em-su, una tomografía de rayos X mostró que le aplicaron una protección en la garganta para preservar su voz en el más allá y un escarabajo sagrado en su corazón.

Según el arqueólogo Antonio Brancaglion Junior, curador de la colección egipcia en el Museo Nacional, dice que el corazón para los egipcios era símbolo de inteligencia y emociones.

La momia que cautivó el corazón de Pedro II y posiblemente inspiró al profesor a escuchar ópera en sus clases, fue quien emocionó a los egipcios con su voz.

En la Princesa Kherima en cambio, su cuerpo recibió un cuidado especial de realzar sus manos y sus pies, ya que todos sus dedos fueron envueltos individualmente, algo inusual en las momias egipcias.

¿Qué secreto poder o habilidad tenía la joven en sus dedos para ser presentada al mas allá de esta manera? Se desconoce. Justo sus pies era lo que puso en trance a quienes la tocaban, según la leyenda.

En sus vendas se aplicó franjas decorativas ricamente pintadas con colores dorados. Los adornos estaban en todo su atuendo de lino e incluso en las uñas.

A Kherina se la recordará como parte de la realeza entre las momias y la que tenía el poder de dejar en trance a las personas.

Existían solo ocho momias similares a ella repartidas en el planeta, Todas provenientes de Tebas. Una no estará más.

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