La oficina 610, la “Gestapo china’, es criticada por investigadores del Partido

Los agentes de la “Oficina 610” son los que irrumpen en las casas de los practicantes de Falun Gong, saquean el lugar, y realizan detenciones. Los jueces condenan a los pacíficos meditadores con solo una palabra de un agente de la 610. En los centros de detención, se encuentran los agentes de la 610 que supervisan la forzada conversión ideológica de los practicantes, un proceso violento que ha asesinado al menos miles, según cifras incompletas.

Sin embargo los investigadores internos del régimen chino, recientemente criticaron la oficina 610 por su “discrepancia al examinar comprensivamente e implementar el espíritu del estado de derecho”, un fallo derivado de las exhortaciones del líder del Partido Xi Jinping buscando tener una purga política de manejo a la vez de que hay insuficiente “sensibilidad política”.

El comentario oficial es el último de los movimientos que la actual dirección ha tomado contra la Oficina 610, que en última instancia puede conducir a su disolución. Incluso las investigaciones y reformas de liderazgo que han sucedido en el último par de años habría sido inconcebible bajo una dirección política anterior, donde se había disfrutado de influencia sin control debido al favor político que recibió del ex jefe del Partido, Jiang Zemin.

Fue, después de todo, fundada por Jiang para llevar a cabo su campaña de “eliminar” a Falun Gong, una disciplina espiritual tradicional china.

Los que desafiaron públicamente a la organización secreta extralegal fueron castigados brutalmente. Gao Zhisheng, un conocido abogado de derechos humanos, llamó a la oficina 610 una “organización tipo Gestapo” y detalló sus fechorías en una carta abierta a los máximos líderes chinos en diciembre de 2005. Gao enfrentó un intenso hostigamiento poco después de esa carta, y fue finalmente arrestado, detenido y torturado severamente en tres ocasiones.

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Sin embargo, la Oficina 610 comenzó a enfrentar dificultades internas después de que Xi Jinping, se convirtiera en el líder del Partido. En 2013, su director Li Dongsheng fue objeto de una purga de alto perfil, y desde entonces, su liderazgo ha cambiado de manos de forma errática. Este mes de julio, la agencia de lucha contra la corrupción del Partido anunció formalmente la investigación de la Oficina 610 sin siquiera nombrar al director de la agencia, levantando más preguntas acerca de su liderazgo.

La prueba de que la oficina 610 está en problemas se esparció a través del reciente comentario publicado, pero requiere un cuidadoso análisis, según los analistas.

“La mayoría de las críticas de la oficina 610 no es muy diferente de otras entidades estatales y del partido que se están inspeccionando”, dijo Heng He, un analista independiente de los asuntos del Partido Comunista que escribe columnas en la prensa china en el extranjero. “Sin embargo, al menos una frase es fuera de lo común: “discrepancia al examinar comprensivamente e implementar el espíritu del estado de derecho”‘.

Heng dice que el organismo de lucha contra la corrupción está llamando la atención sobre los privilegios extralegales que ha disfrutado desde su fundación la oficina 610, incluyendo durante el mandato del sucesor de Jiang, Hu Jintao, en donde Jiang todavía ejercía una enorme influencia.

“Desnudar los privilegios de la oficina 610 y criticarla abiertamente envía una señal” de que la política de persecución hacia Falun Gong “podría cambiar en el futuro”, dijo Heng He.

Un entendimiento más optimista del documento sugiere que “Xi Jinping, está en el proceso de resolver el asunto de Falun Gong”, según el analista político Li Tianxiao. “Esta es la primera movida.” Li aparece regularmente en New Tang Dynasty Television (NTD), un noticiero televisivo extranjero que emite en idioma chino. NTD y este diario son parte de la misma empresa matriz corporativa, Epoch Media Group.

Li señala que a los cuadros del Partido en la oficina 610 se les dice que “presten atención” a su “posición política”, y sus altos dirigentes son criticados por tener mala “sensibilidad” política y “discernimiento”. Probablemente estas observaciones, fueron hechas considerando que los funcionarios del Partido deben ya haber observado la postura cambiante del liderazgo de Xi sobre Falun Gong en los últimos años, dijo Li.

Un año después de llegar al cargo superior en 2012, Xi Jinping, anunció el cierre de los campos de trabajo forzado; los practicantes representaban del 40 al 50 por ciento de la población de dichos campos después de que comenzó la persecución, de acuerdo con Minghui.org, un centro de intercambio de información sobre la persecución. Una reforma legal en mayo del 2015 permitió inadvertidamente a los practicantes de Falun Gong presentar denuncias penales en contra de Jiang Zemin. A principios de este año, Xi abogó por un enfoque más suave con respecto al manejo de la religión en China, y el organismo superior legal y de seguridad del régimen llevó a cabo una reunión a nivel nacional, donde se discutió el tema de corregir errores históricos.

En ese contexto, las continuas operaciones de la oficina 610 parecen ser algo así como un anacronismo, y la persecución en sí a veces desconcierta a los espectadores.

Thomas DuBois, un profesor de China moderna y de religión en la Universidad Nacional de Australia, dice que la política del régimen chino hacia Falun Gong “llegó a tener un alto costo en términos de reputación para China”.

Y agregó: “Los observadores siguen sin estar seguros de que fue lo que se intentó lograr al moverse en contra del grupo”.

 
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