Hong Kong cancela el debate sobre el proyecto de ley de extradición tras las masivas protestas

Por Frank Fang - La Gran Época

Un debate que los legisladores tenían planeado sobre el controvertido proyecto de ley de extradición de Hong Kong fue cancelado abruptamente después de que los manifestantes se agruparan en el edificio del gobierno en el que se iba a reunir el Consejo Legislativo (LegCo).

El proyecto de ley, propuesto por primera vez en febrero, permitiría a China continental solicitar la extradición de sospechosos buscados por el régimen chino. Desde entonces surgió una amplia oposición, preocupada de que la ley permita al Partido Comunista Chino acusar y extraditar con impunidad.

La policía local usó gas pimienta, gas lacrimógeno, balas de goma y bolsas de frijoles en un intento de dispersar a los manifestantes de las calles.

Originalmente el LegCo tenía programado comenzar el debate a las 11 a.m. el 12 de junio.

Sin embargo, la reunión fue cancelada abruptamente antes de las 11 de la mañana, tras un anuncio de Andrew Leung, el jefe pro-Beijing del LegCo. Según la Radio Televisión de Hong Kong (RTHK), Leung anunció que la reunión había sido aplazada, pero no dio una explicación por el retraso ni mencionó una fecha alternativa.

Decenas de miles de manifestantes que se habían reunido fuera de LegCo dieron la bienvenida a la decisión de Leung con gritos de aprobación.

El calendario original tiene programada la próxima reunión legislativa para las 9 a.m. del 13 de junio.

La cancelación significó que también se suspendió una sesión de preguntas y respuestas con la máxima autoridad de Hong Kong, la jefa ejecutiva Carrie Lam, dentro de LegCo.

El paradero de Lam es un misterio. Algunos medios de comunicación de Hong Kong informaron que Lam no llegó a LegCo en todo el miércoles. Por la tarde, la Bolsa de Valores de Hong Kong anunció que la ceremonia para celebrar su 19º aniversario de cotización, en la que estaba previsto que Lam apareciera, fue aplazada.

Protestas

Cánticos de “ahora estamos de vuelta”, “sin extradición de China, sin ley malvada” y “deséchenla” se escucharon entre los manifestantes, la mayoría de ellos jóvenes vestidos de negro, en las calles cercanas al LegCo y a la sede del gobierno de Hong Kong el 12 de junio.

“Ahora estamos de vuelta” fue una referencia al Movimiento de los Paraguas en 2014, cuando los manifestantes que pedían el sufragio universal acamparon en las calles del principal distrito comercial de Central en Hong Kong durante unos tres meses. El movimiento terminó sin que se cumplieran las demandas de los manifestantes, y varios de sus principales organizadores han sido encarcelados.

La protesta para rodear el edificio del LegCo fue convocada por el Frente Civil de Derechos Humanos (CHRF), que también organizó la marcha del 9 de junio que convocó a 1,03 millones de personas a las calles en protesta por el proyecto de ley de extradición.

En su página de Facebook, CHRF publicó un mapa con las ubicaciones de las clínicas y los puestos de suministros que instalados cerca del edificio del LegCo, para que los manifestantes puedan localizarlos.

El 12 de junio por la tarde, Jimmy Sham, organizador de CHRF, hablando frente a los manifestantes, anunció que el grupo no se retiraría de las calles hasta que el gobierno de la ciudad desechara el proyecto de ley, según RTHK.

Hacia las 3 p.m. hora local, la policía en las afueras de la sede del gobierno comenzó a usar gas pimienta contra los manifestantes que trataron de cruzar la línea policial. Algunos manifestantes intentaron arrojar objetos a la policía. Según reporteros de la oficina de Hong Kong de La Gran Época que estuvieron en el lugar, Lam Cheuk-ting, un político del Partido Demócrata que estaba presente, también fue afectado por el gas policial.

Diez minutos antes de las 4 p.m. hora local, la policía comenzó a usar gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes reunidos en la Avenida Tim Wa y en el lado oeste de la sede del gobierno.

Alrededor de media hora después, el jefe de policía de Hong Kong, Stephen Lo, confirmó que la policía había utilizado gas lacrimógeno, balas de goma y bolsas de frijoles en un intento de dispersar a los manifestantes alrededor del barrio de Almiralty donde se encuentran los edificios del gobierno, según Hong Kong Free Press (HKFP).

Se ha denunciado que hubo heridos entre los manifestantes. Gary Fan, político de Hong Kong, publicó en su página de Facebook una foto de un estudiante herido que estaba sangrando profusamente después de haber sido golpeado en el ojo con una bolsa de frijoles.

HKet, un medio de comunicación de Hong Kong, informó que un conductor de apellido Chong que trabaja para RTHK quedó inconsciente de camino al hospital después de haber sido alcanzado por el gas lacrimógeno en la Torre Citic, situada frente a LegCo.

La prensa de Hong Kong informó que al menos 22 manifestantes han resultado heridos y han sido llevados al hospital.

En una entrevista con la oficina de Hong Kong de La Gran Época, Bao Tong, exsecretario del difunto funcionario reformista del Partido Comunista Chino Zhao Ziyang, condenó a la policía por disparar bolsas de frijoles.

“Gobiernos que disparan a su propio pueblo. Beijing es capaz de hacerlo y ahora el gobierno de Hong Kong. Esto no es ‘un país, dos sistemas’. Esto es ‘un país, un sistema’. El sistema del 4 de junio [la masacre de la Plaza Tiananmen] es que un gobierno puede disparar contra su pueblo”, dijo Bao.

Para la noche del 12 de junio, los manifestantes fueron forzados a abandonar las calles alrededor del LegCo y habían ocupado las calles en Central, según RTHK.

Oposición

La presión contra Lam dentro y fuera de Hong Kong para que deseche el proyecto de ley de extradición está aumentando.

Dos estudiantes universitarios de Hong Kong le contaron a la oficina en Hong Kong de NTD, medio asociado a La Gran Época, por qué participaron en la protesta del 12 de junio.

Li, un estudiante de la Universidad de Hong Kong, dijo que el proyecto de ley de extradición “supuso un golpe directo al valor central de Hong Kong”. Añadió que si el proyecto de ley se aprueba, “Hong Kong ya no sería Hong Kong, sino un municipio de China continental”.

“Después de los últimos años, es obvio que el gobierno de Hong Kong es un peón del Partido Comunista Chino. Después del Movimiento de los Paraguas, el gobierno no ha hecho ningún cambio”, dijo Chan, otro estudiante de la Universidad de Hong Kong.

El 11 de junio, la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, se unió a varios otros legisladores para expresar públicamente su preocupación por la amenaza que representa la ley para la autonomía de Hong Kong.

“El proyecto de ley de extradición del Consejo Legislativo, controlado por China, muestra con frialdad la descarada voluntad de Beijing de pisotear la ley para silenciar la disidencia y sofocar las libertades del pueblo de Hong Kong”, dijo Pelosi en una declaración.

Añadió: “El proyecto de ley de extradición pone en peligro la fuerte relación entre Estados Unidos y Hong Kong que ha florecido durante dos décadas.

“Si se aprueba, el Congreso no tiene otra opción más que reevaluar si Hong Kong es ‘suficientemente autónomo’ bajo el marco de ‘un país, dos sistemas'”.

Mientras tanto, en una declaración del 12 de junio, el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Jeremy Hunt, instó al gobierno de Hong Kong a “escuchar las preocupaciones de su pueblo y amigos en la comunidad internacional” y a tomar medidas para “preservar los derechos y libertades de Hong Kong y su alto grado de autonomía”.

Periodismo

La policía local de Hong Kong también ha sido acusada de interferir con la cobertura de prensa en la madrugada del 10 de junio, cuando los manifestantes se enfrentaron con agentes de policía fuera del edificio del LegCo.

La Asociación de Periodistas de Hong Kong (HKJA) emitió una declaración, condenando a la policía por “ignorar totalmente la seguridad de los periodistas y pisotear gravemente su derecho a informar”, según un artículo del 12 de junio de la HKFP.

La declaración decía que los reporteros y periodistas de varios medios de comunicación fueron “sacados irrazonablemente de la escena por la policía” el 10 de junio, mientras que algunos periodistas fueron insultados cuando los oficiales de policía los llamaron “basura”.

HKJA dijo que ha exigido una reunión con el jefe de policía de Hong Kong, Steven Lo.

Reporteros sin Fronteras (RSF), en un comunicado de prensa del 11 de junio, dijo que instó al gobierno de Hong Kong a abandonar el proyecto de ley en una carta fechada el 6 de junio. RSF destacó que la ley permitiría al régimen extraditar a los periodistas y a sus fuentes, lo que pondría en peligro la libertad de prensa.

“Los cambios propuestos pondrán en riesgo a cualquier persona en el territorio de Hong Kong que haya realizado trabajos relacionados con China continental, incluidos defensores de los derechos humanos, periodistas, trabajadores de ONG y trabajadores sociales, incluso si la persona se encontraba fuera de China continental cuando se cometió el delito aparente”, decía la carta.

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