Retractan estudio de cirujano de trasplantes chino involucrado en la campaña de persecución a Falun Dafa

Una revista médica se retractó de un controvertido estudio sobre el trasplante de hígado coescrito con un médico chino implicado en la sustracción forzada de órganos de presos de conciencia, una medida que reconoce las preocupaciones sobre el turbio sistema de trasplantes del régimen chino y puede estimular a otros editores de la revista a reforzar directrices éticas más estrictas, según los investigadores.

El controvertido estudio, publicado en la revista Liver International en octubre de 2016, analizó 564 trasplantes de hígado en el Primer Hospital Afiliado de la Universidad de Zhejiang en abril de 2010 a octubre de 2014. El coautor, el doctor Zheng Shusen y otros 16 académicos afirmaron en el artículo que no habían tomado órganos de prisioneros ejecutados.

Pero, la afirmación de los “prisioneros no ejecutados” casi seguramente era inventada, dicen los especialistas en ética.

En una carta al editor de la revista publicada el 30 de enero, Wendy Rogers, especialista en bioética de la Universidad de Macquarie en Sydney escribiendo con dos coautores, dio dos razones principales para esta afirmación. En primer lugar, la esencia del sistema de donación de órganos del régimen chino ni siquiera afirmó haber cesado el uso de órganos de prisioneros durante el período en cuestión; en segundo lugar, un programa piloto en el que los autores afirmaron haber participado, que según ellos era la fuente de órganos obtenidos éticamente, ni siquiera era operativo para los trasplantes de hígado en el hospital en cuestión durante el tiempo en cuestión.

El editor en jefe de Liver International, Mario Mondelli, de la Universidad de Pavía, Italia, le dijo a la revista Science que Zheng Shusen y otro co-autor respondieron primero a la controversia en un correo electrónico de que “todos los órganos fueron recuperados de donantes después de la muerte cardiaca y no fueron utilizados injertos obtenidos de los prisioneros ejecutados” -una afirmación que se plagió palabra por palabra de la investigación original.

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Después de recibir una respuesta contundente de Rogers y sus colegas, Mondelli entonces pidió que Zheng presentara un documento oficial el 3 de febrero como prueba de que no se usaron órganos de prisioneros ejecutados. Él no recibió ninguna respuesta. Mondelli dijo a Science Magazine que el controvertido estudio, la correspondencia relacionada y una declaración de retractación se publicarán en su próxima edición impresa, y que los autores del estudio recibirán una “prohibición para toda la vida” para presentar documentos a la revista.

Las retractaciones de artículos en revistas son poco frecuentes en el mundo de la publicación académica y típicamente sólo tienen lugar cuando se han identificado problemas graves. El año pasado, Rogers y otros protestaron contra un documento en la revista de Medical Ethics por su reporte al “sanear” y de una manera “muy positiva” la prohibición del régimen chino de usar órganos de prisioneros ejecutados. La revista, sin embargo, emitió una larga advertencia en lugar de retirar el artículo.

La reciente retractación es significativa porque “envía un fuerte mensaje de que las revistas no aceptarán sin poner en duda las afirmaciones de que los órganos fueron adquiridos éticamente y que seguirán con sanciones si se violan las directrices éticas”, dijo Rogers en un correo electrónico. “Espero que otras revistas que publiquen informes chinos tomen nota de esto y sean más cautelosas al tratar con documentos sobre informes de trasplantes de órganos”.

Torsten Trey, director ejecutivo de Médicos Contra la Sustracción Forzada de Órganos (DAFOH), un grupo no gubernamental con sede en Washington DC, señaló que la retractación “está diciendo que el sistema de investigación y trasplante de China no está a la altura de los estándares internacionales”. DAFOH trabaja para exponer y detener la sustracción de órganos realizados no éticamente, un acto del que Zheng Shusen está acusado.

Zheng escribió en un artículo que había llevado a cabo 46 trasplantes de hígado de “emergencia” entre enero del 2000 y diciembre del 2004, un período mucho antes de que el régimen chino comenzara a aceptar órganos de donantes voluntarios. Esto significa que los trasplantes se realizaron dentro de uno o dos días de la llegada del paciente al hospital, lo que indica que los donantes forzados de una población viva de individuos preseleccionados fueron ejecutados bajo pedido. El sitio web del hospital de Zheng dice que él ha sido el “cirujano líder” en casi 2.000 cirugías de trasplante de hígado a lo largo de los años.

Los investigadores de derechos humanos dicen que Zheng y otros médicos chinos han sido capaces de llevar a cabo un gran número de trasplantes de órganos, al ser requeridos, a través de los años porque el régimen chino sistemáticamente extrae los órganos de los prisioneros de conciencia. La mayoría de éstos son practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong, quienes están sujetos a una violenta campaña de persecución.

Zheng Shusen no es meramente un profesional médico desinteresado, según documentos oficiales. También es el presidente de la Asociación Anti-Culto Provincial de Zhejiang, una agencia vinculada al Partido encargada de dirigir la propaganda anti-Falun Gong y trabaja con la Oficina 610, una organización similar a la Gestapo que supervisa la persecución, de acuerdo con los eventos públicos en el que ha participado en donde es identificado por este título.

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Por cierto, una de las presentaciones públicas de Zheng, el 21 de noviembre de 2015, contradecía las afirmaciones oficiales sobre el cese del uso de órganos de prisioneros. En esta, Zheng proporciona un gráfico de la tasa de crecimiento en la que China afirma que son donaciones de hígado éticas voluntarias (conocidas como donación después de la muerte cardíaca, o DCD), en comparación con el número total de trasplantes de hígado realizados. En publicaciones anteriores, los funcionarios chinos han dejado claro que los trasplantes que no son DCD proceden de la fuente tradicional, es decir, las ejecuciones.

En el gráfico de barras de color amarillo y azul detrás de Zheng, la tasa de hígados supuestamente obtenidos éticamente crece a un ritmo exponencial a partir del 2010 – del 1 al 5, 15, 26 y luego al 46 por ciento – un logro extraordinario. Sin embargo, en 2015, al menos el 10 por ciento de los trasplantes de hígado todavía procedían de prisioneros, muestra el gráfico.

El año 2015 fue cuando los funcionarios chinos prometieron que no se utilizarían más órganos de prisioneros.

 
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