Coalición busca exponer la infiltración comunista en el Partido Demócrata

Por Christopher C. Hull

WASHINGTON–Un nuevo grupo busca exponer los intentos de los comunistas de tomar control sobre el Partido Demócrata, y a la vez, ayudar a que se vayan.

Un integrante del grupo, Trevor Loudon, quien también es columnista de La Gran Época, anunció en su sitio web que con el lanzamiento de Stand Against Communism (De pie contra el comunismo), esta “toma de control del Partido Demócrata será expuesta públicamente hasta que el partido tome acciones firmes para remover estos subversivos de sus filas”.

En el evento de lanzamiento en el National Press Club el 20 de mayo, el presidente de Stand Against CommunismBishop E.W. Jackson, dijo que esto constituye “un esfuerzo en curso, y estamos desarrollando una estrategia para abordar esto particularmente en los próximos dos años camino al 2020”.

E.W. Jackson, pastor y autor durante el evento: “Exponiendo los lazos marxistas/socialistas/comunistas de los demócratas” en el National Press Club en Washington el 20 de mayo de 2019. (Samira Bouaou/La Gran Época)

“Vamos a usar la atención de la elección presidencial para llamar la atención sobre lo que representan estos candidatos”, dijo. Una “fuerza de golpe” que trabaja con iglesias y grupos del Tea Party en estados con nominaciones presidenciales tempranas informará al electorado sobre el pasado de los candidatos y desafiará a los candidatos directamente para ponerlos a ellos y al “aparato entero” a la defensiva.

Por ejemplo: “Por qué nadie ha cuestionado a Bernie Sanders: ¿Qué significa el socialismo?”, pregunta Jackson.

“Cuando Bernie Sanders se pone de pie y se declara un ‘socialista'”, dice Jackson, “deberíamos todos oírle decir, ‘soy un comunista'”. Después de todo, argumenta Jackson, el objetivo declarado del Partido Comunista de EE. UU. es “construir el socialismo en Estados Unidos basado en las tradiciones revolucionarias y luchas del pueblo de nuestro país”.

El problema no se limita a los candidatos presidenciales, dice Jackson. El exdirector del FBI, James Comey, reveló una vez que políticamente él se había “movido del comunismo a lo que sea que soy ahora”. Jackson preguntó: “¿Cómo es que un excomunista termina encabezando el FBI?”

De igual forma, Jackson señala que el exdirector de la CIA, John Brennan, ha reconocido que una vez votó para presidente al secretario general del Partido Comunista de EE. UU. (CPUSA), Gus Hall, un candidato “que era financiado por la Unión Soviética”.

Infiltración

“El Partido Demócrata ha sido infiltrado por socialistas, marxistas y comunistas en cada nivel, desde jefes de precinto hasta varios candidatos a presidente”, según Loudon, autor de “The Enemies Within: Communists, Socialists and Progressives in the U.S. Congress” (“Enemigos adentro: comunistas, socialistas y progresistas en el Congreso de EE. UU.”)

Loudon señaló que al menos cuatro grupos marxistas grandes, que totalizan 60.000 miembros—El Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA), Socialistas Democráticos de América (DSA), Organización Socialista Camino Libertad (FRSO), y los Comités de Correspondencia para la Democracia y el Socialismo—han unido fuerzas en el Proyecto Izquierda Dentro/Fuera (LIOP). La misión de LIOP, según Loudon, es “infiltrar y apoderarse del Partido Demócrata en todo el país”. El LIOP mismo dijo que su objetivo final es “construir un movimiento para la transformación social fundamental: el socialismo”.

Trevor Loudon, autor, cineasta y orador público en el evento “Exponiendo los lazos marxistas/socialistas/comunistas de los demócratas” en el National Press Club en Washington el 20 de mayo de 2019. (Samira Bouaou/La Gran Época)

Además, el CPUSA reveló que sus miembros “continuaron su activismo” en organizaciones como “Nuestra Revolución, Girar a la Izquierda, Indivisible, Partido de las Familias Trabajadoras, Nueva Mayoría Virginia” y organizaciones locales del Partido Demócrata.

En 2018, según una lista del DSA, 46 socialistas democráticos ganaron las primarias, y tres comunistas se postularon para ocupar puestos tan solo en Texas, en violación de la ley estatal. Por ejemplo, Loudon dice que la FRSO, cuyos miembros se autodenominan “socialistas revolucionarios” a pesar de que el Código 18 Sección 2385 criminaliza el abogar por el derrocamiento del gobierno con penas que van desde multas hasta 20 años en prisión y tener prohibido ser empleado de Estados Unidos por cinco años, eligieron al autoproclamado “radical” Chokwe Antar Lumumba, como alcalde de Jackson, Mississippi.

Ahora, Loudon dice que la FRSO está postulando a Tami Sawyer—quien describió a la Cuba comunista como “un oasis de esperanza bañado en el espíritu de la revolución” y dijo que “honraría y agradecería” a la presunta terrorista Angela Davis “por siempre”—para alcalde de Memphis, actualmente la ciudad número 23 en tamaño de Estados Unidos, donde ya se aseguró el apoyo del DSA local en mayo.

La revista Jacobin, que “ofrece perspectivas socialistas sobre política, economía y cultura” y cuyo nombre hace referencia a la facción de la Revolución Francesa asociada al Reino del Terror, durante el cual 16.594 personas fueron ejecutadas con la guillotina y otras 25.000 en ejecuciones sumariales, argumenta que en 2020, “no debería haber elección, a cualquier nivel, en el que no se postule un candidato socialista”.

Loudon resume esta actividad como “una apropiación general de las bases del Partido Demócrata”.

El Congreso

Según Loudon, este apoyo a las bases ya tiene bastante cobertura en el Congreso.

Por ejemplo, Loudon señala que el actual presidente del Comité de la Cámara sobre Seguridad Nacional, Bennie G. Thompson (demócrata por Mississippi) estuvo involucrado en actividades relacionadas al Partido Comunista cuando era joven.

Thompson tuvo un puesto en el Comité de Coordinación Nacional en la Alianza Nacional Contra la Represión Racista y Política, sobre la cual en un artículo de 2010 de la Convención Nacional 29 del CPUSA se reveló que era una “forma de izquierda e intermediaria” del CPUSA. Aunque formalmente no es del CPUSA, “sirven como enlace entre el partido [comunista] y los movimientos democráticos masivos”, dice Loudon. Incluso como miembro del Congreso, Thompson ha estado muy involucrado con Castro, dice Loudon, hasta incluso armar un programa de becas “para que jóvenes comunistas estudien medicina gratis en Cuba”.

Algunos podrían objetar que eso no puede pasar porque el FBI lo hubiera detenido, dice Loudon. El FBI es supervisado por el Comité Judicial de la Cámara de EE. UU., pero Loudon nota que este estuvo presidido por el representante John Conyers de 2007 a 2011, quien a su vez tenía una “historia de cincuenta años con el Partido Comunista de EE. UU., cuarenta años con los Socialistas Democráticos de América, y treinta años con el Partido Mundial de los Trabajadores, el cual apoya a Corea del Norte, Cuba e Irán”.

La representante Judy Chu (demócrata por California) integra el poderoso Comité Formas y Medios de la Cámara. Loudon la acusa de haber estado “muy activamente involucrada con el Partido Comunista de los Trabajadores [CWP] durante muchos, muchos años”. En 1974, Chu contribuyó con un artículo a la revista maoísta Gidra. En 1982, Chu se convirtió en funcionaria senior en la Federación para el Progreso (FFP), presuntamente un grupo pantalla del CWP. Según Loudon, el CWP “seguía políticas de Mao Tse Tung, Joseph Stalin y (…) Pol Pot“, quienes fueron responsables de 42,5 millones, 9 millones y casi dos millones de muertes respectivamente, y quienes “originariamente dieron algún apoyo a los islamistas de la Revolución Iraní”.

En 1984, Chu fue presidente de la división de Los Ángeles del FFP. En 1985, FFP cambió su nombre a Nuevo Movimiento Democrático y cambió su foco a “[infiltrar] los niveles más altos del Partido Demócrata”, dice Loudon. “Tenías que ver a Judy Chu enojarse con el FBI cada vez que tenían la audacia de arrestar a uno de los más de 25.000 espías chinos que actualmente operan en este país”.

Finalmente, Loudon señaló al actual presidente judicial, Jerrold Nadler (demócrata por Nueva York), de quien dice fue miembro de los Socialistas Democráticos de America (DSA) por más de 30 años. Nadler fue miembro del Comité Organizador de los Socialistas Democráticos (DSOC) ya en 1977. Alrededor de 1983, un reportero local del DSA de la ciudad de Nueva York dijo que Nadler era miembro, y un artículo de enero de 1983 en una publicación del DSA también lo hizo. Nadler habló en la conferencia 1995 del DSA y asistió a la Conferencia de Intelectuales Socialistas en Nueva York en 1995, 1996 y 1997. En 1999, una publicación de DSA celebró su reporte de sus miembros que minimizaba la crisis de seguridad social.

“Entonces, un marxista encabeza el Comité Judicial, el cual controla el FBI”, concluye Loudon.

Candidatos presidenciales

De igual forma, entre los candidatos presidenciales, Loudon afirma que “prácticamente cada uno de los principales contendientes demócratas en esta carrera tiene algún grado de marxismo”.

Por ejemplo, dice Loudon, a pesar de su imagen de “buen tipo (…) moderado”, el padre del intendente de South Bend en Indiana, Pete Buttigieg, fue uno de los máximos conocedores del país del marxista italiano Antonio Gramsci, y Buttigieg mismo “ha cooperado mucho con” el DSA. Según CNN, Buttigieg se declara simpatizante del “capitalismo democrático”, lo cual es irónico dado que él encuentra “tensión entre el capitalismo y la democracia”.

El término capitalismo democrático se remonta a la frase de Derek Shearer de que el “[socialismo] tiene una mala reputación en Estados Unidos y ninguna cantidad de buenos deseos lo va a cambiar. (…) Estas palabras, democracia económica, son un remplazo adecuado y efectivo”. Buttigieg criticó la denuncia del Presidente Donald Trump al socialismo, afirmando que el término ya no sería “usado para poner fin a una discusión”.

De forma similar, Loudon nota que el padre de la senadora Kamala Harris (demócrata por California) fue un “profesor marxista”, una afirmación recogida por un artículo de 1975 que afirma que Stanford había ofrecido a Don Harris un puesto de profesor luego de que un estudiante presionara para encontrar a intelectuales con un “enfoque alternativo en economía”—una postura que un colega admitió que “significaba marxismo”.

Loudon llamó al estimado mentor de Harris, el exalcalde de San Francisco Willie Brown, “un simpatizante del Partido Comunista de larga data”. Según un relato, Brown fue “cultivado” originalmente por un líder del “club comunista W. E. B. Dubois en Berkeley”, y en 1964 Brown fue elegido para la Asamblea de California con el respaldo del club.

En 1974, Brown firmó un cablegrama del DSOC al Movimiento das Forças Armadas, un movimiento comunista portugués, luego de su golpe militar, expresando la esperanza de que las “libertades democráticas” “continúen creciendo en Portugal”. En 1991, Brown aprobó una resolución en apoyo al líder del Partido Comunista Sudafricano, Chris Hani. Y en 1999, Brown apareció como coauspiciante en una invitación al banquete de gala del People’s Weekly World/Nuestro Mundo (PWW/NM). El CPUSA llama al PWW/NM su “periódico fraternal”.

Finalmente, Harris se ha beneficiado del apoyo de PowerPACPlus, una “organización de justicia social dedicada a construir una coalición política multirracial”, la cual asevera haber “dirigido el esfuerzo más grande de movilización de votantes independientes en apoyo” no solo a Harris sino también al senador Corey Booker (demócrata por Nueva Jersey) y el presidente Barack Obama.

El fundador de la organización, Steve Phillips, se entusiasma con el “marxismo-leninismo” y dice “Yo vengo de la izquierda. He estudiado a Marx, Mao y Lenin. En la universidad, organicé esfuerzos solidarios para las luchas de libertad en Sudáfrica y Nicaragua, y me junté con personas que se consideraban comunistas y revolucionarios (del tipo no violento), e hice una publicación de investigación sobre el Partido Panteras Negras”.

Loudon llama a esto “una infiltración marxista masiva en el partido Demócrata de hoy”.

‘Crisis continua’

En apoyo a las acusaciones de Loudon, la autora Diana West advirtió: “Existe aún una amenaza a esta república de parte de la ideología de Marx y Lenin”, West nota que luego del colapso de la URSS en 1991, “se suponía que estas ideologías quedaban obsoletas”, pero “el Mundo Libre nunca expuso y juzgó completamente como malvada” a la historia que condujo a su caída—”no al mismo nivel de exposición y juzgamiento al nazismo”.

Hoy, sostiene West, los estadounidenses están aprendiendo sobre otro fiasco: “las células dentro del gobierno de EE. UU. que han intentado dar vuelta la elección de 2016 y destruir la presidencia de Donald Trump”. Aún más, argumenta, “El ‘hilo rojo’ de la influencia marxista une estos dos fiascos en una crisis continua”, como explica en su última obra “El hilo rojo: Una búsqueda de conductores ideológicos dentro de la conspiración anti-Trump“.

***

A continuación

¿Por qué el comunismo no es tan odiado como el fascismo?

 
ARTÍCULOS RECOMENDADOS