Cómo fondos de capital estadounidense financian la agenda de China

Por Fan Yu - La Gran Época

Análisis de noticias

Los expertos financieros finalmente están dando la voz de alarma sobre el efecto que China tiene en el sistema financiero estadounidense, y cómo las instituciones estadounidenses pueden ser cómplices -con o sin conocimiento- en la promoción de la agenda de China.

El gerente de fondos de cobertura, Kyle Bass, fundador y director de Hayman Capital, con sede en Dallas, dijo que pronto, los fondos mutuos y los fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) en poder de los estadounidenses tendrán una exposición mucho mayor a las acciones de las empresas chinas de lo que puedan imaginar.

“China presionó al MSCI para que aumentara sus ponderaciones representativas”, dijo Bass en un evento celebrado el 25 de abril por el “Comité sobre el Peligro Actual: China” en la ciudad de Nueva York para discutir las contribuciones monetarias que las empresas estadounidenses y los mercados de capital están haciendo directamente al Partido Comunista Chino.

El comité es un grupo de defensa recientemente formado, que incluye expertos en seguridad nacional, finanzas y derechos humanos que buscan llamar la atención sobre las amenazas de China.

“De hecho, están pasando de una ponderación del 5 por ciento a una del 20 por ciento”, dijo, refiriéndose a la decisión de MSCI de febrero de 2019 de cuadruplicar la ponderación de las acciones chinas de clase A en sus índices de referencia mundiales.

¿Qué significa eso? MSCI es una de las mayores empresas de índices bursátiles del mundo. Publica numerosos índices bursátiles que actúan como punto de referencia para los fondos de inversión y los ETF, por lo que si dichos fondos quieren compararse con el índice, tendrían que comprar las acciones incluidas en el índice.

Las firmas de índices rivales FTSE Russell y S&P Dow Jones también están añadiendo acciones chinas a sus índices de referencia globales este año.

Las acciones no son creadas iguales

A finales de este año, los fondos que replican la performance de tales índices comenzarán a comprar acciones chinas. Estos fondos de manera amplia forman parte de la composición de los inversionistas estadounidenses y jubilados en sus carteras personales, planes 401(k) o a través de fondos de pensiones. Por ejemplo, el ETF iShares MSCI World, que replica el índice global de MSCI, y al 26 de abril tiene activos por 623 millones de dólares.

Pero invertir en empresas chinas es intrínsecamente más arriesgado que invertir en empresas estadounidenses. “Todo nuestro dinero va a parar a empresas que en realidad no tienen auditores de los ‘cuatro grandes’”, dijo Bass.

Bass señaló una cuestión que los inversionistas estadounidenses a menudo suponen: que los mercados extranjeros son tan maduros y transparentes como los mercados financieros de Estados Unidos, que tienen una historia centenaria y evolucionó a través de la Gran Depresión, numerosas recesiones y décadas de desarrollo regulatorio. Creer que las empresas chinas que cotizan en bolsa tienen la misma divulgación, supervisión y gobierno que las de Estados Unidos es, en el mejor de los casos, estar mal informado y, en el peor, ser insensato.

“Solo presentan un estado financiero pulido o informes anuales. Creo que es importante entender lo que damos por sentado en los informes financieros [corporativos]”, agregó.

Este problema se extiende incluso a las empresas chinas que tienen cotizaciones de acciones en Estados Unidos. Los informes de auditoría de las empresas chinas y las revelaciones financieras son revisadas por auditores locales chinos, lo que hace imposible que los inversores estadounidenses verifiquen su exactitud e independencia. Y a pesar de los casos de fraude, los emisores chinos y sus ejecutivos no pueden ser contactados por los reguladores estadounidenses a menos que las autoridades chinas tomen medidas.

“Las empresas chinas cotizan en las bolsas de valores de Estados Unidos para recaudar capital, al tiempo que operan en gran medida fuera de las leyes y reglamentos que rigen a las empresas estadounidenses”, señaló el informe de 2017 de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad de Estados Unidos y China ante el Congreso. Cuando los reguladores o inversionistas estadounidenses solicitan documentos, Beijing se niega a cumplir, citando las leyes chinas de secreto de Estado. En esencia, el Partido Comunista Chino trata los documentos de trabajo de auditoría de las empresas chinas como secretos de Estado bien guardados.

Beneficio sobre todo lo demás

Otra área en la que el capital estadounidense financia directamente el aparato del Partido Comunista Chino son los fondos de pensiones estadounidenses. En la búsqueda de rendimiento de los fondos, han ampliado sus inversiones en mercados emergentes, incluyendo la propiedad directa de empresas chinas.

Pero los fondos de pensiones no se dan cuenta que no todas las acciones de los mercados emergentes son iguales. Por ejemplo, el Sistema de Retiro de Docentes del Estado de Nueva York -uno de los fondos de pensiones más grandes de Estados Unidos con 120.000 millones de dólares en activos- tenía al 31 de diciembre de 2018, aproximadamente 4 millones de dólares en acciones de China Unicom Hong Kong, según una declaración del fondo.

China Unicom es un operador de telecomunicaciones estatal en China, que proporciona redes de comunicación fija y móvil. Las filiales de China Unicom también cotizan en las bolsas de Hong Kong y Shanghai.

China Unicom proporciona conexiones a Internet en Corea del Norte, suministrando infraestructura y equipos críticos para el estado comunista y permitiendo al régimen organizar ataques cibernéticos internacionales contra otras naciones, incluida Estados Unidos.

En esencia, los fondos de pensiones de Estados Unidos están financiando ataques cibernéticos contra otros países y apoyando a las empresas que están violando directamente las sanciones de Estados Unidos. No se trata de carteras de inversiones privadas personales, sino de fondos de pensiones que son instituciones públicas estadounidenses que gozan de exenciones fiscales federales.

Bass propone al Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inlgés) que revoque las exenciones fiscales a los fondos de pensiones que invierten en entidades sancionables menos importantes.

“Si el IRS emite una pauta que dice que no se le permite invertir en entidades principales sancionadas, o si una entidad es sancionable en forma secundaria y continúa haciendo negocios con entidades principales sancionadas, debemos forzar su desinversión si desea mantener sus exenciones de impuestos”, dijo Bass. Bass, que preside el comité de riesgo de la fundación de la Universidad de Texas, e implementó esa política el año pasado.

Hay pruebas de que, a pesar del desequilibrio comercial de China con Estados Unidos y su robo de propiedad intelectual, las grandes empresas multinacionales están descontentas con la guerra comercial existente.

“Toda la presión sobre Trump para lograr un acuerdo comercial proviene de Wall Street y de la América corporativa”, dijo Bass a la CNBC durante una entrevista el 25 de abril. “Miren quién luchó contra la reforma de CFIUS [Comité sobre Inversión Extranjera en Estados Unidos]… algunas de las compañías más grandes de Estados Unidos y Wall Street se unieron para luchar contra ella”, dijo, refiriéndose a la oposición de algunas empresas a una ley aprobada el año pasado que aumentaba los poderes otorgados a la agencia de investigación de inversiones CFIUS para revisar otros tipos de inversiones por parte de China.

A medida que los vientos contrarios a la guerra comercial comienzan a disminuir, los mayores beneficiarios parecen ser Wall Street y las mayores empresas multinacionales. A partir del 26 de abril, el Dow Jones Industrial Average –que replica las 30  compañías más influyentes de EE.UU.- subió un 38 por ciento desde principios de año.

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