EE.UU. apoya coalición formada para impulsar la libertad religiosa en China

Por Jennifer Zeng - La Gran Época

WASHINGTON – Por primera vez, grupos de creyentes perseguidos en China y organizaciones de derechos humanos están formando una coalición para impulsar la libertad religiosa en China, con el apoyo de la administración Trump y miembros del Congreso de EE. UU.

El embajador de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, Sam Brownback, y el representante demócrata por Massachusetts, James P. McGovern, recientemente nombrado presidente de la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China (CECC) y copresidente de la bipartidista Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos, se unieron con representantes de grupos religiosos perseguidos en China para anunciar en una conferencia de prensa la formación de la Coalición para Impulsar la Libertad Religiosa en China (CARFC, según sus siglas en inglés) en Washington.

“Estoy aquí para añadir el apoyo de la administración”, dijo Brownback el 4 de marzo. “Estamos profundamente preocupados por el aumento de las restricciones del gobierno chino a la práctica religiosa, incluyendo a protestantes, católicos, budistas tibetanos, musulmanes, Falun Gong y otros”.

Brownback señaló que en los últimos años, en China se aplicaron nuevas normas para penalizar todas las actividades religiosas no registradas, incluidas las llevadas a cabo por extranjeros.

“Estamos aquí hoy para darles la oportunidad de escuchar a los grupos afectados por estas medidas, y para reconocer oficialmente el lanzamiento de la Coalición para Impulsar la Libertad Religiosa en China por parte de la Mesa Redonda para la Libertad Religiosa Internacional”, dijo.

“Creemos que la libertad religiosa es un derecho humano universal. (…) Es un derecho fundamental. Nuestro país se fundó sobre ella. Está en la Constitución china. Está en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración de los Derechos Humanos. Creemos que todas las personas en el mundo deben ser libres de creer o no creer, según lo crea conveniente”.

El representante demócrata por Massachusetts, James P. McGovern, copresidente de la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos y presidente de la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China (CECC), habla en la conferencia de prensa para anunciar la formación de la Coalición para Promover la Libertad Religiosa en China (CARFC) en el Auditorio del Congreso en el Centro de Visitantes del Capitolio, Washington, el 4 de marzo de 2019. (Jennifer Zeng/La Gran Época)

McGovern dijo que estaba feliz de ver que tantas organizaciones decidieran unirse –trascendiendo las diferencias culturales, étnicas y doctrinales– para trabajar arduamente por la libertad religiosa en China. Dijo que vino a mostrar su apoyo “para reiterar mi compromiso de hacer todo lo que pueda como miembro del Congreso para ayudar a poner fin a la persecución”.

“La semana pasada, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, me volvió a nombrar copresidente de la Comisión de Derechos Humanos de Tom Lantos, y me nombró presidente de la CECC. Por lo tanto, tengo algunas herramientas a mano y planeo usarlas lo mejor que pueda”, remarcó.

McGovern dijo que haría todo lo posible no solo para aumentar la visibilidad de las violaciones de los derechos humanos en China, sino también para ayudar a los estadounidenses a entender por qué lo que sucede en China es importante.

Señalando que 2019 es el 20º aniversario de la persecución de Falun Dafa en China, dijo a los periodistas: “El tema de Falun Gong es algo que nos preocupa profundamente. Vamos a explorar opciones el próximo mes”.

El exrrepresentante republicano por Virginia, Frank Wolf, pronunció un apasionado discurso en el que pidió que se prestara especial atención a los más de cien Institutos Confucio en las universidades estadounidenses, así como a las empresas occidentales que venden productos a China y que alimentan las violaciones de los derechos humanos.

Dijo que todas las universidades que tienen un Instituto Confucio deberían invitar a sacerdotes católicos, pastores protestantes, uigures, tibetanos y practicantes de Falun Dafa para hablar, y que si el instituto no lo permite, debería ser removido de la institución universitaria.

Una fuerza unida

Greg Mitchell, presidente de la Mesa Redonda para la Libertad Religiosa Internacional, dijo que Wolf, Brownback y otros habían estado recomendando durante algún tiempo que todos los grupos perseguidos se unieran y se convirtieran en “una unidad, un equipo y hablaran con una sola voz (…) y finalmente lo estamos haciendo ahora”.

“Al formar una Coalición para Impulsar la Libertad Religiosa en China, las comunidades de fe perseguidas unen nuevamente sus voces en apoyo de la libertad religiosa para todos en China”, señaló.

Mitchell dijo que mientras la coalición está todavía en su etapa inicial, anticipa que más grupos se unirán y que organizarán más actividades para “tratar de presionar al gobierno de Estados Unidos para que tome más medidas concretas, para imponer sanciones a China”.

Mitchell dice que cree que la coalición tendrá un fuerte impacto como una fuerza unida.

Uno de los miembros de la coalición, Louisa Greve, directora de Asuntos Exteriores del Proyecto de Derechos Humanos de los Uigures, sugirió “instar al uso de la Ley Global Magnitsky para responsabilizar a los funcionarios del gobierno chino de la bien documentada campaña de opresión contra los uigures y otras comunidades etnorreligiosas de la región uigur”, y aprobar la Ley de Política de Derechos Humanos de los Uigures y la Ley de Intervención Uigur y de Respuesta Humanitaria Unificada Global.

El Dr. Han Lianchao, vicepresidente de Iniciativas de Poder Ciudadano para China, pidió una postura más dura contra Huawei y China Electronics Technology Group, que ayudó al Partido Comunista chino (PCCh) a establecer un sistema de vigilancia en todo el país que era peor que el descrito en “1984” de George Orwell.

Practicantes de Falun Dafa sostienen fotos de familiares o abogados todavía encarcelados en China por practicar Falun Dafa o defender a Falun Dafa, en la conferencia de prensa en Washington para anunciar la formación de la Coalición para Impulsar la Libertad Religiosa en China (CARFC) en el Auditorio del Congreso en el Centro de Visitantes del Capitolio, Washington, el 4 de marzo de 2019. (Jennifer Zeng/La Gran Época)

Experiencias de persecución

Representantes de varios grupos de creyentes perseguidos compartieron sus experiencias.

Li Kunrui, un expolicía de la ciudad de Dalian en China, dijo que la policía tenía un cupo de detenciones cuando el PCCh decidió reprimir a los grupos religiosos. A veces, cuando la policía no podía arrestar a un número suficiente de personas, tenían que buscar ayuda en otras comisarías que habían arrestado a más personas de las que les correspondía.

Li dijo que la policía solía usar habitaciones de hotel para detener y torturar a las personas, ya que allí no tenían que acatar procedimientos legales, como grabar el proceso de interrogatorio, tal como lo exige la ley.

Kuzzat Altay, fundador y presidente de la Red de Empresarios Uigur, dijo que perdió contacto con su padre de 67 años en Xinjiang en febrero de 2018. El último mensaje de voz que su padre le envió fue: “Hijo, me están llevando”.

Altay dijo que no sabe si su padre sigue vivo, ya que tenía problemas de salud; su tía de 70 años ya había fallecido en un campo de reeducación.

Los uigures creen que “hay al menos tres millones de personas en los campos de concentración”, dijo Altay.

Dijo que la afirmación del PCCh de que los uigures están en campos de formación profesional es toda una mentira. Dijo que personas como Tashpolat Teyip, expresidente de la Universidad de Xinjiang, y Halmurat Ghopur, presidente de la Universidad Médica de Xinjiang, no necesitan formación profesional, y están detenidos en los campos.

Altay dijo que su mejor amigo de la escuela secundaria fue llevado al hospital para una prueba de sangre y orina. Desde entonces, su familia le perdió el rastro y les preocupa el hecho de que haya sido asesinado por sus órganos.

Como no hay suficientes campos de concentración para albergar a todos los uigures, los funcionarios del PCCh viven ahora en las casas de los uigures para vigilarlos, dijo Altay. Dijo que algunas niñas uigures fueron violadas; algunas se casaron “voluntariamente” con esos funcionarios para salvar a sus familias.

Mientras tanto, desde 2009, 155 tibetanos se prendieron fuego para protestar por el genocidio cultural y religioso del PCCh, dijo Bhuchung Tsering, vicepresidente de la Campaña Internacional para el Tíbet.

Yu Ming, practicante de Falun Dafa y empresario que escapó de China a finales de 2018, pasó casi doce años en cárceles y campos de trabajo forzado. Dijo que fue desnudado repetidamente por grupos de policías y electrocutado con bastones de alto voltaje. Una vez estuvo atado a una silla de hierro durante tres meses. La policía utilizó un punzón y palillos para clavarlos en las uñas como parte de las torturas para obligarlo a renunciar a sus creencias.

Cuando hablaron Yu y Sean Lin, representando a la Asociación de Falun Dafa de Washington, una docena de otros practicantes de Falun Dafa se pararon detrás de ellos en el escenario, sosteniendo fotos de familiares o abogados que todavía están encarcelados en China, ya sea por practicar o por defender a Falun Dafa.

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