China ha estado contando mentiras sobre los campos de concentración

Por Tahir Imin Uighurian

Desde negar la existencia de los campos de concentración hasta el traslado de miles de prisioneros uigures a prisiones de otras provincias de China, las autoridades chinas estuvieron mintiendo a la comunidad internacional.

China no logró ocultar la existencia de los campos de concentración a pesar de sus fuertes intentos, gracias a los informes de Human Rights Watch, a las preocupaciones expresadas por el Congreso de Estados Unidos, al Comité de la ONU para la eliminación de la discriminación racial, a los investigadores académicos, a los testimonios de exdetenidos y a los familiares de las víctimas. China tuvo que admitir lo que para el mundo se hizo demasiado evidente: la existencia de los campos de concentración.

Sin embargo, China está intentando de ser obstinado, yendo contra la presión de la comunidad internacional. Lo estuvo haciendo así por el hecho de haber dicho, por lo menos, tres mentiras sobre los campos de concentración.

Mentira 1

China mintió al decir que los campos de concentración son “centros de formación profesional” o “centros de transformación a través de la educación”.

Existe una clara diferencia entre la formación profesional y los campos de concentración. La enciclopedia Británica define a la formación profesional como “la instrucción destinada a preparar a las personas para ocupaciones industriales o comerciales”. También define un campo de concentración como un “centro de confinamiento para prisioneros políticos y miembros de grupos nacionales o minoritarios que están confinados por razones de seguridad estatal, explotación o castigo, generalmente por decreto ejecutivo u orden militar”. Las personas son enviadas a esos campos por lo general en base a su identificación con un determinado grupo étnico o político, en lugar de hacerlo como individuos, y sin el beneficio de una acusación o de un juicio justo”. También hace hincapié en que los campos de concentración son diferentes de las prisiones en las que se encarcela a las personas debido a su comportamiento delictivo. La definición indica que el propósito de establecer una escuela de formación profesional es significativamente diferente del propósito de crear un campo de concentración, y las personas a las que se dirigen son diferentes.

Las descripciones ofrecidas en la cobertura de los medios de comunicación y en los testimonios brindados por exdetenidos, indican que los campos construidos en China para encerrar a los uigures se asemejan en los hechos a los campos de concentración. AFP examinó más de 1500 documentos del régimen chino disponibles al público y declaró que los campos se gestionan “más como cárceles que como escuelas”.

AFP también reveló que la prefectura de Hotan, en la región de los uigures, compró 2768 porras policiales, 550 bastones eléctricos, 1367 pares de esposas y 2792 latas de aerosol de pimienta a principios de 2018. Es poco probable que ese equipo sirva para el propósito de una escuela de formación profesional y plantea interrogantes acerca de la necesidad de contar con ese equipo en un lugar tan remoto como Hotan.

En una investigación reciente, el Instituto Australiano de Política Estratégica concluyó que en China, la “transformación a través de los centros educativos es de naturaleza punitiva y más parecida a las prisiones que a campamentos”. Los hechos demuestran que los campos de concentración tienen mucho en común con los campos de concentración operados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, llamar a los campos de concentración centros de formación profesional o de transformación a través de centros educativos, es una mentira ‘hecha en China’.

Mentira 2

China mintió sobre el hecho de que el objetivo de los campos de concentración es capacitar a la gente.

Shohrat Zakir, gobernador de Xinjiang, afirmó que los campos de concentración están entrenando a la gente en el idioma mandarín, la historia y las leyes chinas, y que su objetivo es llevar a la gente a una vida “moderna” y “civilizada”. Sin embargo, un documento oficial del régimen chino indica que a fin de formar mejores ciudadanos chinos, los campos deben primero “romper su linaje, romper sus raíces, romper sus conexiones y romper sus orígenes”, según un estudio de los informes gubernamentales obtenidos por AFP.

Además, exdetenidos dijeron que los campos están diseñados para erradicar la identidad étnica y religiosa de los uigures y otras minorías musulmanas a fin de asimilarlos a la etnia Han dominante.

Omir Bekali, un exdetenido que fue puesto en libertad debido a su nacionalidad kazaja, describió que los detenidos se ven obligados a comer carne de cerdo y a beber alcohol, acciones contrarias a sus creencias religiosas. También dijo que se le pidió que renunciara a su creencia religiosa, que se criticara a sí mismo y a su origen étnico. Otro exprisionero, Mihrigul Tursun, dijo al Congreso de Estados Unidos que los detenidos fueron obligados a cantar canciones alabando al Partido Comunista Chino, a repetir consignas en chino como “indulgencia para los que se arrepienten y castigo para los que resisten”.

Como resultado del encarcelamiento masivo y la represión, la mayoría de las empresas de propiedad de los uigures cerraron. La mano de obra de la zona rural en el sur de la región uigur fue enviada a los campos de concentración o fue llevada como mano de obra barata a las ciudades del interior de China. Las calles de las grandes ciudades y suburbios de la región uigur se volvieron casi vacías debido a las detenciones masivas y a las desapariciones de personas. Por lo tanto, la economía de la región uigur retrocedió dramáticamente desde 2016.

Mentira 3

China evitó revelar el número real de detenidos.

El régimen comunista chino controla firmemente los medios de comunicación en la región uigur y nunca permitió una investigación independiente en la región. China no proporcionó ninguna información sobre el número de detenidos que fueron encerrados en los campos de concentración. Por lo tanto, todavía se desconoce el número exacto de detenidos. Sin embargo, el número de detenidos mencionado en las estimaciones hasta ahora es preocupante. Los expertos en derechos humanos estimaron que las autoridades chinas encarcelaron por lo menos a un millón de uigures, y algunas fuentes afirman que hay evidencia de hasta tres millones de detenidos. Defensores de los Derechos Humanos Chinos (CHRD), un grupo de defensa con sede en Hong Kong, encontró que el número de detenidos en los campos de concentración podría haber alcanzado ya los 2 o 3 millones de personas en junio de 2018. Esta estimación se alcanzó sobre la base de datos recopilados mediante entrevistas y datos proporcionados por CHRD y su ONG asociada Equal Rights Initiative en la Prefectura de Kashghar entre julio de 2017 y junio de 2018.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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