Empresario chino arriesga su vida para exponer la persecución en China

Por Jennifer Zeng - La Gran Época

Yu Ming, un exitoso empresario, quiere contarle al mundo lo que ha visto en China al haber vivido la injusticia en carne propia.

Para exponer la tortura que fue parte de los preparativos de China para los Juegos Olímpicos 2008, Yu planeó un intento de fuga de un campo de trabajo forzado que suena como una película de Hollywood; escribió artículos sobre cómo se usaba a los prisioneros para publicar libros pirateados, robando la propiedad intelectual de los autores; trabajó con abogados de derechos humanos de China para apelar en los tribunales de China para obtener una compensación; y habiendo huido a los Estados Unidos, ahora cuenta su historia.

A principios de agosto de 2008, mientras el mundo estaba asombrado por la impresionante ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing, el empresario Yu Ming, de 35 años de edad, estaba postrado en un hospital vinculado al infame campo de trabajo forzado de Masanjia después de haber sufrido graves y prolongadas torturas.

Le habían aplicado descargas de alto voltaje con bastones eléctricos. Durante tres meses estuvo encerrado en una jaula especial de hierro, en la que no podía ni estar de pie ni dormir. Una vez lo arrastraron escaleras abajo con la cara hacia abajo y la cabeza golpeando fuertemente en cada uno de los escalones.

Yu Ming es recibido por su esposa e hijo en el Aeropuerto Internacional de San Francisco, el 27 de enero de 2019. (La Gran Época)

Esa era la tercera vez que era encarcelado por practicar la disciplina espiritual Falun Dafa, que desde julio de 1999 es perseguida en China.

Yu comenzó a practicar Falun Dafa en 1996, gracias a un cliente que le dio un ejemplar del libro principal de Falun Dafa, Zhuan Falun, a su esposa.

En ese momento Yu ya era un exitoso empresario en la ciudad de Shenyang, capital de la provincia de Liaoning en el noreste de China. Más tarde, su negocio de ropa contrataría a más de 100 empleados y daría trabajo a otros 1000 trabajadores en seis proveedores de propiedad estatal.

Así que tanto su cliente como su esposa pensaron que él no era el tipo de persona que estaría interesada en una práctica espiritual, y por eso no le mostraron el libro. Sin embargo, cuanto más querían “esconder” el libro, más quería saber Yu de qué se trataba.

Así que tomó el libro de su esposa y terminó de leer seis de las nueve lecciones del libro en una noche. A la mañana siguiente, comenzó a buscar un lugar para practicar Falun Dafa en el parque, donde podría aprender los ejercicios de la práctica.

Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, consiste en cinco ejercicios de meditación con movimientos suaves y enseñanzas espirituales basadas en los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Los practicantes suelen comentar que tuvieron mejoras extraordinarias en la salud, junto con menos estrés, mejores relaciones con la familia y compañeros de trabajo, y un mejor sentido del propósito de sus vidas.

En 1992, el Sr. Li Hongzhi comenzó a enseñar Falun Dafa públicamente –previamente esta antigua práctica solo había sido transmitida de maestro a discípulo– e inmediatamente comenzó a difundirse por toda China de boca en boca.

Para 1999, los medios de comunicación occidentales informaban que 100 millones de personas en toda China habían adoptado esta práctica espiritual. El dictador chino de aquel entonces, Jiang Zemin, tuvo temor por la gran cantidad de personas que habían comenzado a hacer algo fuera del control del Partido Comunista Chino (PCCh), y además temía que el pueblo chino pudiera encontrar las enseñanzas morales tradicionales de esta disciplina más atractivas que la ideología comunista, basada en el materialismo, el ateísmo y la lucha de clases.

En julio de 1999, Jiang asignó todos los recursos del partido-Estado contra Falun Dafa, motivo que llevó, entre otras cosas, a que Yu estuviera postrado en una cama de hospital en 2008.

Un exitoso pero fallido escape

Al acercarse los Juegos Olímpicos de Beijing, Yu vio a más y más gente llegar al campo de trabajo, sentenciadas por “planear cometer un robo” o “prepararse para robar”.

Según un artículo de la edición en chino de La Gran Época, para garantizar la “seguridad” de Beijing antes de los Juegos Olímpicos de 2008, más de tres millones de personas fueron expulsadas de la capital china,  y se demolieron más de 60.000 casas y más de un millón de personas fueron llevadas a campos de trabajo forzado.

Dentro del campo de trabajo, la tortura y el terror se aceleraron a fin de “transformar” a los practicantes de Falun Dafa, obligándolos a renunciar a sus creencias, denunciar a otras personas que practicaban Falun Dafa y demostrar lealtad al Partido Comunista.

Yu no podía soportar ver a tanta gente inocente torturada tan terriblemente. Además, creía que el mundo exterior debía saber lo que estaba sucediendo en China después de que se le concediera a Beijing el derecho y el honor a ser la sede de los Juegos Olímpicos. En lugar de mejorar los derechos humanos como esperaba la comunidad internacional, el régimen comunista perseguía e incluso mataba a personas a causa de los Juegos Olímpicos.

Yu se decidió a exponer esto. ¿Pero cómo? Hizo un plan.

Según su plan, dos compañeros practicantes de Falun Dafa se escaparían del campo de trabajo y luego intentarían ponerse en contacto con periodistas extranjeros que estaban en Beijing cubriendo los Juegos Olímpicos, con la esperanza de que la situación en el campo de trabajo pudiera llamar la atención internacional.

Un dibujo que muestra el tipo de jaula en la que Yu Ming estuvo encarcelado durante tres meses. (Minghui.org)

Debido a que en el hospital había menos seguridad, Yu se las arregló para conseguir teléfonos celulares, algo de dinero en efectivo y, lo más importante, una hoja de sierra.

Como muchos de los prisioneros del campo de trabajo eran enviados al hospital y luego llevados de vuelta al campo, mediante cuidadosas comunicaciones y complicados cálculos, Yu fue capaz de coordinar el escape desde el hospital.

Encontró gente afuera del campo de trabajo para que ayudara a los dos practicantes fugados después de que huyeran del campo, y encontró a otra persona que le alquiló un lugar para que se escondieran mientras la policía los buscara con desenfreno.

Y había otra cosa que considerar: después de que los dos practicantes escaparan, los guardias de policía en servicio y sus 22 compañeros de prisión de la misma celda serían definitivamente implicados y severamente castigados.

Como era alguien que seguía las enseñanzas de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, Yu no quería que eso sucediera. Quería tratar a todos esos inocentes con compasión.

Así que logró conseguir algunas pastillas para dormir. Le dijo al médico que no podía dormir. Cuando le daban somníferos, fingía tragarlos delante de la enfermera, pero en realidad los escondía en su otra mano.

De esta manera, poco a poco juntó suficientes píldoras para poner a dormir a todos los reclusos y guardias de su celda el día de la fuga. Si estaban todos dormidos mientras ocurría la fuga, no serían responsables de no haberlo impedido.

El 11 de agosto de 2008 se llevó a cabo el plan. Cortaron y rompieron los barrotes de hierro de una ventana de la celda, y los dos practicantes bajaron del tercer piso del edificio usando una cuerda hecha de una manta.

Todo salió bien. Fueron recogidos en el momento adecuado, en el lugar adecuado, por la gente adecuada, hasta que… la persona que les alquiló el lugar para que se escondieran no apareció.

Nadie sabía qué había salido mal. Yu tuvo que organizar que su esposa Ma Li recogiera a estos dos practicantes fugados y los escondiera en su propia casa, sabiendo muy bien que esto era demasiado arriesgado.

Efectivamente, tres días después, cientos de policías, algunos de ellos armados, rodearon toda la zona residencial de la casa de Yu y se llevaron a los dos practicantes fugados, y también a Ma Li.

Este escape casi exitoso del campo de trabajo “modelo” durante los Juegos Olímpicos de Beijing enfureció a los más altos líderes del régimen comunista. La fuga fue clasificada como un “incidente grave”; al menos siete policías fueron despedidos y dos subdirectores del campo de trabajo fueron castigados.

Yu y los dos practicantes que habían escapado fueron torturados ferozmente.

Un dibujo que muestra la tortura de ser colgado de los brazos, a la que fue sometido Yu Ming después del intento de fuga del campo de trabajo de Masanjia. Estuvo colgado así durante un mes. (Minghui.org)

A Yu lo colgaron de una puerta, con los brazos extendidos y los pies apenas tocando el suelo. Estuvo colgado en esta posición durante más de un mes, día y noche. A veces lo liberaban cuando tenía que hacer sus necesidades; a veces la policía no lo liberaba ni siquiera cuando tenía que hacer sus necesidades. Así que consumía lo menos posible de la comida o el agua que le metían en la boca.

Y casi muere por esto.

Los otros dos practicantes fueron torturados de peor forma, dijo Yu. Después de este incidente, al campo de trabajo se le asignaron dos cupos de muerte, lo que significaba que podía torturar a dos prisioneros hasta la muerte sin ser considerado responsable.

De hecho, Yu estaba a punto de ser liberado el 2 de septiembre de 2008. Si no hubiera planeado la fuga, podría haber sido liberado en tan solo 20 días.

Después del exitoso y luego fallido escape, aparte de ser torturados casi hasta la muerte, a cada una de los tres practicantes involucrados se les agregó otro año más en el campo de trabajo forzado.

Al preguntarle si el intento valió la pena, sobre todo porque no tuvo éxito, Yu respondió sin dudarlo: “Sí. Teníamos que hacerlo. Más de diez practicantes de Falun Gong a mi alrededor ya habían sido torturados hasta la muerte durante la persecución. ¿Cómo se puede medir el valor de las vidas? Nunca me arrepiento de haber arriesgado mi vida para evitar más asesinatos”.

Copias piratas de libros de Harry Potter

Los campos de trabajo forzado de China existen para forzar a los prisioneros de conciencia a traicionar sus propias creencias, pero también son empresas lucrativas. Son una fuente de mano de obra gratuita.

Yu recuerda cómo él y muchos otros fueron obligados a hacer copias piratas de libros de Harry Potter en el campo de trabajo.

“Eso fue hacia finales de 2001, poco después de que China se uniera a la Organización Mundial del Comercio. Me detuvieron en el Campo de Trabajo Forzado Tuanhe de Beijing. Nos obligaban a cortar, doblar, ordenar y encuadernar las hojas de Harry Potter y otros libros, tanto en inglés como en chino, así como en varios otros idiomas. Los libros se imprimían en otro lugar. Después de que terminábamos de encuadernarlos, se los llevaban”.

Yu y todos los internos de la Brigada 6 trabajaron durante tres meses en los libros.

Yu recuerda que se podían ver pilas de hojas impresas de aproximadamente un metro de altura en todas partes de la sala y en los pasillos del piso donde se encontraba la Brigada 6. Las Brigadas 3 y 5 también estaban trabajando con los libros.

Toda esa actividad tenía un aire deprimente. Las hojas impresas se entregaban al campo de trabajo forzado de forma furtiva, y los vehículos utilizados para transportar las hojas parecían bastante desgastados. La calidad de impresión era extremadamente mala. El papel se veía amarillento y tenía errores de impresión y manchas por todas partes.

Con el propósito de preparar más libros antes del año nuevo chino y venderlos a los estudiantes durante las vacaciones de invierno, la policía obligaba a los detenidos a trabajar durante muchas horas, a veces toda la noche, sin pagarles nada.

Yu calculó que podrían haber hecho cientos de miles de estas copias piratas durante esos pocos meses.

Yu dijo que en realidad expuso esto en una serie de artículos en 2004, con la esperanza de que J. K. Rowling, la autora de la serie de Harry Potter, o los editores autorizados de los libros, pudieran ser alertados y se pudiera llevar a cabo una investigación que protegiera tanto los derechos e intereses de la autora y los editores, así como también de los detenidos.

Periodistas extranjeros entrevistan al abogado chino Jiang Tianyong en Beijing, el 2 de mayo de 2012. (Mark Ralston/AFP/Getty Images)

Yu obtiene la libertad mientras sus abogados están en la cárcel

Desde 2009, después de ser liberado por tercera vez, Yu comenzó a trabajar con algunos abogados que más tarde se convirtieron en figuras importantes entre los abogados defensores de derechos de China por representar a los practicantes de Falun Dafa encarcelados. Entre ellos estaban Wang Quanzhang, Wang Yu, Dong Qianyong, Jiang Tianyong y otros.

El 29 de agosto de 2013, mientras asistía a la boda de su sobrino, Yu fue arrestado por cuarta vez. Más de una docena de practicantes de Falun Dafa en la ciudad de Shenyang también fueron arrestados.

Xi Jinping iba a visitar la ciudad al día siguiente, y Yu y otros practicantes fueron arrestados por “precaución”, de manera que no pudieran realizar ninguna protesta o apelación durante la visita de Xi.

Después de enterarse del arresto de Yu, varios abogados que solían trabajar con él también empezaron a trabajar en su caso, pero de todos modos fue condenado a cuatro años.

Además, sus abogados, Wang Quanzhang, Wang Yu y Dong Qianyong, fueron arrestados el 9 de julio de 2015 durante una infame represión en la que fueron arrestados más de 200 abogados y activistas chinos de derechos humanos.

Después de cumplir sus cuatro años en la cárcel, Yu fue liberado nuevamente en 2017.

A finales de 2018, logró escapar a Tailandia, donde pudo obtener una visa para Estados Unidos. Su esposa ya había obtenido el estatus de refugiada gracias al gobierno de EE. UU.

El 27 de enero de 2019, después de pasar casi 12 años entre campos de trabajo forzado y cárceles, Yu finalmente se reunió con su esposa, hija e hijo en San Francisco.

Sin embargo, el mismo día que Yu quedó en libertad, su abogado Wang Quanzhang, tras haber estado detenido en secreto durante más de tres años, fue condenado a cuatro años y medio de prisión.

Yu Wensheng, un abogado que defendió a Wang Quanzhang, también está actualmente detenido en el Centro de Detención de Xuzhou.

Yu Ming, con las manos esposadas, llega a la corte de la ciudad de Shenyang el 20 de noviembre de 2014. (Minghui.org)

Distorsionando los hechos en EE.UU. y China

Yu dijo que el público no tenía forma de saber lo que realmente sucedió en el cuarto juicio, el 22 de abril de 2015. China Central TV (CCTV) editó y alteró un video y en particular difamó a su abogada, Wang Yu.

Li Dongxu, una practicante de Falun Dafa, fue juzgada junto con Yu. Intentó hablar de su caso, pero los guardias la tiraron fuertemente al suelo y la empujaron contra su asiento.

La madre de Li, de 84 años de edad, no pudo soportar ver a su hija ser tratada de esa manera, y se puso de pie para protestar.

Como los guardias de la policía parecían estar a punto de usar la fuerza contra la mujer de 84 años, la abogada Wang Yu se levantó de su asiento para detenerlos. Después de condenar con énfasis a la policía por su violencia, Wang fue sacada del tribunal.

Sin embargo, las transmisiones de CCTV contaron una historia completamente diferente. Después de una cuidadosa edición y manipulación del video del juicio, la CCTV produjo varias “noticias” que mostraban a Wang levantándose varias veces de su asiento para crear “problemas” y montar un escándalo en el tribunal.

“La gente apenas puede imaginarse lo bajo que cae CCTV”, dijo Yu. “Lo que me entristece es que, aunque solo estuve en Tailandia y Estados Unidos por un período muy corto, me topé con programas de CCTV varias veces en diferentes lugares. Sin embargo, nunca vi ningún programa de televisión de EE.UU. o Tailandia en China”.

“Creo que el presidente Trump tiene mucha razón al insistir en la ‘reciprocidad’ en las conversaciones comerciales. Espero que el mismo principio pueda aplicarse también a los medios de comunicación”.

El empresario Yu Ming en Washington, el 19 de febrero de 2019. Llegó a Estados Unidos para reunirse con su esposa e hija en enero de 2019 con la ayuda del gobierno de Estados Unidos, después de haber estado encarcelado durante 12 años y torturado casi hasta la muerte en los campos de trabajo forzado en China por sus creencias en Falun Dafa. (Samira Bouaou/La Gran Época)

***

Una desesperada nota de SOS de un disidente chino encarcelado descubierta en un producto comprado en un Kmart desencadena un peligroso viaje para exponer los continuos abusos contra los derechos humanos. 

 
ARTÍCULOS RECOMENDADOS