Finlandia pone fin al experimento que ofrecía un ingreso básico sin trabajar

Por Jesús de León – La Gran Época

El régimen de ingresos básicos de Finlandia no incitó a sus beneficiarios desempleados a trabajar más para mejorar sus ingresos como se esperaba, dijeron los investigadores el viernes cuando el gobierno anunció los resultados iniciales de un experimento realizado.

El experimento finlandés de renta básica para desempleados tuvo una primera conclusión: ¿Ayudó a que los desempleados consiguieran trabajo? No.

“El impacto en el empleo parece modesto”, dijo Pirkko Mattila, ministra finlandesa de Salud y Asuntos Sociales.

El experimento se realizó durante 2 años y finalizó hace un mes. Se puso en marcha en enero de 2017, y se centró en analizar en ese lapso si la concesión de una renta básica a personas desempleadas ayuda a incentivar la búsqueda de trabajo, aunque sea temporal, y a reducir la burocracia de las prestaciones sociales.

El proyecto consistía en entregar una renta básica de 631 dólares al mes libres de impuestos durante 24 meses, a 2000 parados de entre 25 y 58 años que fueron elegidos al azar entre 175.000 personas de todo el país que percibían algún tipo de subsidio por desempleo.

Una empleada empaca textiles al final de su proceso de fabricación en la fábrica de Marimekko en Helsinki, Finlandia, el 6 de marzo de 2013. (Foto de JONATHAN NACKSTRAND/AFP/Getty Images)

Los participantes que durante estos 2 años encontraron empleo o superaron la cantidad máxima establecida de ayudas públicas vieron reducidas sus prestaciones, que era una de las condiciones establecidas por el experimento.

El ensayo inmediatamente atrajo interés internacional, al tratarse del primer país del mundo que ensaya a nivel nacional la posibilidad de conceder una renta básica a sus ciudadanos.

Los empleados de Sanoma Media Nederland, la filial holandesa de la mayor empresa de medios de comunicación de Finlandia, el 31 de octubre de 2013. (Foto de Koen van Weel/AFP/Getty Images)

No se hará extensivo

Debido a los resultados obtenidos, la ministra comunicó que no se hará extensivo a las personas empleadas, como se pensaba hacer.

“No es probable que el modelo de ingresos básicos desarrollado para el experimento se adopte como tal para un uso más extensivo”, señaló, ya que el objetivo de los responsables de este ensayo era extender su alcance a otros grupos de población y analizar los efectos de la renta básica también entre personas empleadas.

Aunque la ministra aclaró que los datos obtenidos en el experimento sí van a ser usados para rediseñar el sistema de seguridad social que actualmente tiene ese país.

Fotografía tomada el 17 de diciembre de 2012, muestra a una madre y sus hijos en su casa de Helsinki. Según el informe anual de Save the Children de ese año Finlandia ocupó el primer puesto, mientras que sus vecinos nórdicos ocuparon los demás puestos de cabeza. (Foto de SARI GUSTAFSSON/AFP/Getty Images)

Pobreza

Los partidarios del ingreso básico plantean que una red de protección incondicional puede ayudar a sacar a la gente de la pobreza, al darles el tiempo para postular a trabajos, o para aprender nuevas habilidades.

Pero ¿es esto real?

“En el mundo, a pesar del hecho de que la asistencia social se ha estado expandiendo en las últimas dos décadas, la brecha entre ricos y pobres también ha estado aumentando continuamente: el salario promedio, ajustado a la inflación, aumenta a paso de tortuga mientras que la riqueza fluye hacia los de mayores ingresos. Ha emergido una clase de trabajadores pobres. Armada con estos problemas sociales, la izquierda presiona para que haya un gobierno más grande, impuestos más altos y más asistencia social para combatir la pobreza, exacerbándola aún más”,  argumenta el libro “Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo”, publicado por La Gran Época.

A pesar de que este experimento en Finlandia demostró que la ayuda de la renta básica no ayudó a los desempleados a encontrar trabajo, los participantes en el ensayo dijeron sentirse ahora más felices y saludables, comparado con el grupo de control utilizado en el experimento compuesto por personas que no recibieron ningún dinero extra.

Una sensación de felicidad que está basada en la ayuda del Estado por medio del incentivo de la renta básica garantizada, pero que no ayudó a estas personas a encontrar felicidad por medio de realizar un trabajo y obtener nuevos ingresos.

Antecedentes

En 2012, The New York Times publicó un artículo titulado “Beneficiándose del analfabetismo de un niño”, en el que describe el impacto de la política de asistencia social en familias de bajos ingresos que viven en la zona de los Montes Apalaches en el Este de Estados Unidos.

El artículo describe cómo muchas familias pobres dejan de enviar a sus hijos a la escuela a fin de calificar para la ayuda:

“Mamás y papás temen que si sus hijos aprenden a leer, tendrán menos posibilidades de calificar para un cheque mensual por tener una discapacidad intelectual”.

Este programa de ayuda comenzó hace unos 40 años con el objetivo de ayudar a las familias que tienen hijos con discapacidades físicas o mentales.

Como resultado, al momento en que The New York Times informó sobre el tema, «más del 55% de los niños cualificados para el programa estaban categorizados como personas con discapacidades mentales, pero no tenían ninguna condición definida. En todo Estados Unidos, ahora hay un total de unos 1,2 millones de niños “con discapacidad mental” para los cuales los contribuyentes proveen USD 9000 millones por año».

El abuso de la asistencia social no solo ata de manos a las finanzas públicas, sino que también afecta el futuro de los niños que crecen en dicho sistema. Una investigación realizada en 2009 descubrió que dos tercios de las personas que recibieron asistencia social siendo niños continuaron recibiéndola al llegar a adultos, y posiblemente se mantengan recibiéndola por el resto de sus vidas, cita el libro de La Gran Época.

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