Contraalmirante chino sugiere hundir dos portaaviones para intimidar a EE. UU.

Por Sunny Chao - La Gran Época

Luo Yuan, un académico militar chino calificado como contraalmirante en la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN), afirmó que Estados Unidos podría ser derrotado en medio de las actuales disputas, si dos de sus portaaviones fueran golpeados y destruidos por misiles chinos.

En un discurso pronunciado el 20 de diciembre en Shenzhen, en el sur de China, Luo Yuan dijo que la guerra comercial entre China y Estados Unidos “definitivamente no es simplemente una fricción sobre la economía y el comercio”, sino que constituye un “tema estratégico primario”, reportó la Agencia Central de Noticias de Taiwán (CNA) el 23 de diciembre.

Según Luo, las “cinco piedras angulares de Estados Unidos” son el ejército, el dólar, el talento, los votos y la presencia de adversarios. Refiriéndose al ejército de EE. UU., el contraalmirante dijo que “lo que más teme Estados Unidos es sufrir bajas”. Al observar la expansión de las capacidades de misiles antiaéreos de China, Luo señaló que hundir un portaaviones podría matar hasta 5000 soldados estadounidenses, ó 10.000 si los dos buques fueran destruidos. “Veremos qué tan asustado estaría Estados Unidos”.

El contraalmirante, que también es jefe adjunto de la Academia China de Ciencias Militares, fue invitado a la cumbre 2018 Military Industry List, donde pronunció su discurso.

El ejército de China, el Ejército Popular de Liberación (EPL), tiene una gran cantidad de personal que no tiene funciones de entrenamiento de combate o de liderazgo, sin embargo mantiene altos rangos. Esto incluye a los oficiales políticos responsables de adoctrinar al EPL con ideología del Partido Comunista Chino (PCCh), cantantes y bailarines en las llamadas “brigadas de trabajo cultural” y académicos militares jingoístas (nacionalistas exaltados) como Luo.

Luo advirtió que la actual política de línea dura de la administración Trump hacia el régimen chino, era el único problema importante que tenía apoyo bipartidista en Washington. Además criticó a los chinos propensos a ser “autocríticos” o ser “reflexivos” en las disputas entre China y Estados Unidos.

“El problema no es con nosotros”, señaló.

El contraalmirante cree que China debería “usar su fuerza para atacar las deficiencias del enemigo. Ataque donde el enemigo tenga miedo de ser golpeado. Donde sea que el enemigo sea débil, solo enfócate en desarrollar [una ventaja]”.

Como parte de esta estrategia, Luo dijo que China tenía tres “chips de negociación” que podía usar contra Estados Unidos. Podría dañar las exportaciones estadounidenses de soja, que tendrían el mayor efecto en Iowa, un estado clave en la campaña electoral del presidente Donald Trump. Además, Beijing también podría apuntar a lo que Luo llamó la industria automotriz y la fabricación de aeronaves de Estados Unidos de “segunda categoría”, ya que uno de cada tres Boeing 737 producidos, se venden a China.

Las negociaciones recientes sugieren que las ideas de Luo Yuan habían sido probadas y no estaban funcionando bien para el régimen chino. Con el aumento de la demanda, China reanudó sus compras de soja a Estados Unidos y redujo los aranceles a las importaciones de automóviles estadounidenses como un gesto de buena voluntad. Los informes también dicen que China continuará e incluso aumentará sus importaciones de aviones civiles hechos en Estados Unidos.

El 1 de diciembre, el líder chino Xi Jinping se reunió con Trump en Argentina, en el marco de la Cumbre del G20. De acuerdo a los reportes, allí Xi revisó personalmente una larga lista de demandas de Estados Unidos y ofreció soluciones para cada una.

Después de la reunión, la Casa Blanca anunció una interrupción de 90 días a la gran escalada de guerra comercial, siempre que Beijing pueda avanzar en la implementación de las reformas necesarias para un acuerdo que sea justo sobre el comercio.

El 18 de diciembre, Xi pronunció un discurso en un evento de alto perfil del Partido Comunista en Beijing, señalando que las reformas económicas estructurales estaban fuera de la mesa. También reconoció a su gran rival político, el exlíder del Partido Jiang Zemin, por haber ayudado al régimen a lo largo de su camino histórico de reformas económicas.

Pero el sábado 29 de diciembre, Trump dijo que él había tenido una “larga y buena llamada” con Xi, y que se estaba logrando buen progreso de un acuerdo.

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