Muere por ameba comecerebros que ingresa al enjuagar la nariz con agua de grifo

Por Anastasia Gubin - La Gran Época

Un grupo de médicos de Washington dio a conocer un caso fatal de una mujer que llegó al hospital con una ameba comecerebros. Se cree que la infección ingresó durante un tratamiento de enjuague profundo de nariz, usando agua de grifo. Pese a las heridas crónicas que presentaba la paciente y los múltiples exámenes, la rara enfermedad no se detectó a tiempo para aplicar el tratamiento.

La mujer de 69 años de edad, originaria de  Seattle, se sometió a una cirugía cerebral a principios de este año en el Swedish Medical Center. Sus médicos quedaron perplejos; había contraído la ameba Balamuthia mandrillaris, reportó el estudio clínico publicado en la Revista Internacional de Enfermedades Infecciosas.

La Balamuthia mandrillaris “es una ameba (un organismo vivo unicelular) que se encuentra naturalmente en el medio ambiente y que algunas veces puede causar una infección rara, muy grave en el cerebro y la médula espinal llamada encefalitis amebiana granulomatosa (EAG)”, de acuerdo al Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Ameba comecerebros Balamuthia mandrillaris.(CDC)

La mujer presentaba una herida en la nariz, pero nadie la relacionó al problema en el cerebro.”Es una enfermedad tan infrecuente que no estaba en el radar de nadie, que esta llaga inicial estaría relacionada con su cerebro”, dijo Keenan Piper, investigadora del Swedish Medical Center, líder del estudio.

La mujer llegó al servicio de urgencia del centro médico en enero pasado luego de sufrir una convulsión. “La paciente permaneció consciente durante el ataque, pero perdió la cognición y experimentó temblores generalizados en el lado izquierdo”.

Los médicos le hicieron una tomografía computarizada del cerebro, vieron una lesión de 1,5 cm de diámetro y propusieron entre los diagnósticos posibles, un tumor.

Imagen de la lesión de 1,5 cm vista en la primera tomografía. (Swedish Medical Group-Elsevier)

La llevaron al quirófano para realizarle una biopsia abierta, y dadas las características inusuales del tejido, este se envió al departamento de neuropatología de la Universidad Johns Hopkins para su posterior análisis.

La paciente fue enviada a casa a los dos días, y luego volvió de urgencia 15 días después con una hemiplejia y los sentidos alterados. La tomografía computarizada en ese momento demostró la evidencia de una masa expandida compatible con una posible hemorragia o acumulación de líquido.

El neuropatólogo consultor de la Universidad Johns Hopkins sugirió cuatro días después, la posibilidad de una infección amebiana. Por lo tanto, ese día la paciente fue llevada al quirófano para una nueva evaluación del tejido, el que “reveló pruebas claras de infección amebiana y necrosis hemorrágica dramática”.

Un examen del tejido extraído de su cerebro durante la cirugía, un día después mostró una afección mucho más letal que un tumor. La ameba literalmente se la estaba comiendo en vida. Tinción H&E de tejido cerebral no necrótico con flechas que indican trofozoitos viables de Balamuthia mandrillaris. Los trofozoitos muestran un citoplasma de color púrpura y burbujeante, un único núcleo rojo oscuro único y bordes celulares indistintos.(Swedish Medical Group-Elsevier)

Un examen del tejido extraído de su cerebro durante la cirugía mostró una afección mucho más letal que un tumor. La ameba literalmente se la estaba comiendo viva.

“Cuando operé a esta dama, una parte de su cerebro del tamaño de una pelota de golf estaba llena de sangre”, dijo el doctor Charles Cobbs, neurocirujano de Swedish, en una entrevista telefónica a Seathle Times.

“Había de estas amebas por todo el lugar solo comiendo células cerebrales. No teníamos idea de lo que estaba pasando, pero cuando obtuvimos el tejido real, pudimos ver que eran las amebas”, dijo el Dr.

El estudio relató que “los servicios de enfermedades infecciosas se comunicaron de inmediato con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y, dentro de las 24 hs, la miltefosina, un nuevo fármaco para la infección cerebral amebiana, se entregó al hospital”.

Sin embargo no fue a tiempo. “A pesar de la agresiva terapia anti-amebiana, la condición de la paciente continuó deteriorándose. Durante la semana, ella estaba cada vez más somnolienta y luego se volvió comatosa. La repetición de la tomografía computarizada demostró una hemorragia adicional en la cavidad”.

Los raros organismos que ingresaron al cerebro de la mujer le causaron la muerte.

“El caso reportado aquí, muestra una enfermedad extremadamente inusual, con un desenlace fatal casi uniforme. Sin embargo, es importante que el médico esté al tanto de esta enfermedad ya que, en algunos casos, el diagnóstico rápido y la terapia posterior se han asociado con la supervivencia”, dice el documento.

Diagnóstico equivocado y el agua de grifo

El Dr. Cobbs, dijo que la ameba entró por la cavidad nasal de la paciente cuando usó un producto en forma de tetera que se utiliza para enjuagar los senos nasales y la cavidad nasal.

El estudio en el que participó el Dr. Cobbs, dice que un año antes del diagnóstico de la infección cerebral, la mujer fue atendida por una infección sinusal crónica en la nariz.

El médico de atención primaria de la paciente le recetó medicamentos para tratar la sinusitis recurrente aguda, pero esto no le alivió los síntomas. Se le sugirió que usara un riego salino para limpiar sus senos.

Si bien se recomienda que solo se use agua estéril o solución salina para estos procedimientos, el paciente utilizó agua del grifo que se filtró con un purificador de agua Brita (Brita LP, Oakland, CA, EE. UU.). Después de un mes de usar agua no estéril para el lavado nasal sin éxito, desarrolló una erupción roja en un cuarto de tamaño en el lado derecho del puente de su nariz y piel roja en la abertura nasal, que se pensaba que era una rosácea”.

La llaga nasal, inicialmente se creía que era una rosácea, que precedió a la lesión cerebral del paciente y nunca se resolvió.

Le recetaron un ungüento que no le proporcionó ningún alivio de los síntomas y la paciente acudió al dermatólogo varias veces y se tomaron biopsias de la úlcera nasal en tres ocasiones en el transcurso de un año; sin embargo, no se pudo obtener un diagnóstico definitivo.

La llaga nasal, inicialmente se creía que era una rosácea, que precedió a la lesión cerebral del paciente que nunca se resolvió. Los médicos jamás sospecharon que se trataba de una ameba.

Los médicos alertaron a sus colegas para que sean “conscientes de que los pacientes que desarrollan una erupción nasal después de la irrigación sinusal con lavados con solución salina no estéril pueden tener un alto riesgo de infección de ameba”.

En este caso, de la paciente fallecida,  el estudio concluye que “el tratamiento recibido fue de acuerdo con el estándar de atención”. Nunca se pensó en una ameba. Los primeros estudios de tejido no se realizaron pensando en la posible presencia de la temible infección.

Por otro lado el estudio aclara que “no se chequeó el suministro de agua de la casa del paciente, por lo tanto, nuestra capacidad para rastrear definitivamente la infección del paciente hasta el lavado nasal inadecuado es limitada”.

Detectar la presencia de la ameba es muy difícil, y como vive en el ambiente, es muy probable que muchas personas sanas tengan a anticuerpos.

Cirujanos en el quirófano, realizando un procedimiento quirúrgico. (Foto: apomares/Getty Images)

Más casos sin detectar

La infección de la mujer es la segunda registrada en Seattle después de otro caso en 2013, pero es la primera muerte en el Estado.

Las raras amebas comecerebros mataron a una mujer de Seattle que se enjuagó los senos nasales con agua del grifo. Los médicos advierten que esto podría volver a pasar.

Creo que vamos a ver muchas más infecciones que las que vemos de norte a al sur, ya que tenemos un calentamiento del medio ambiente”, dijo la Dra. Cynthia Maree.

Un estudio publicado en Clinical Infectious Diseases en noviembre, dice que en Estados Unidos se han reportado 109 casos de amebas entre 1974 y 2016. El 90% de esos casos fueron fatales.

El Centro de Control de Enfermedades, (CDC), dice que “desde que se descubrió Balamuthia en 1986, se han notificado alrededor de 200 casos de infección en todo el mundo”.

“Debido a que la enfermedad causada por Balamuthia es tan poco frecuente, es posible que hubiera casos adicionales que hayan sido mal diagnosticados”,

Se piensa que la infección entra al cuerpo cuando el suelo que contiene Balamuthia entra en contacto con heridas y cortes en la piel, o cuando el polvo que contiene Balamuthia se inhala o entra en la boca”.

Una vez dentro del cuerpo, los amebas luego pueden viajar al cerebro y causar encefalitis amebiana granulomatosa (GAE). Puede llevar semanas o meses desarrollar los primeros síntomas de Balamuthia.

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