Ocupación de tierras indígenas son parte de los proyectos económicos de López Obrador

Por La Gran Época

Regiones indígenas de México fueron elegidas para instalar empresas de energía renovable y están dentro del plan de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que busca acelerar la construcción de un ferrocarril por sus tierras.

Los residentes afectados por la ocupación deberán abandonar sus hogares, junto con su historia.

Los líderes de San José Tipceh, un poblado de 500 personas rodeado de junglas en el municipio Muna del estado de Yucatán, lograron detener solo por 18 meses un proyecto de energía renovable de varios millones de dólares de la compañía con sede en Estados Unidos, SunPower Corp. La planta tenía previsto comenzar a operar en agosto.

“Mas que nada no quiero abandonar mi ciudad.”, declaró a Reuters Damián Mugarte. “He vivido aquí durante 28 años. El día 11 serán 29 años. He vivido en la ciudad durante 29 años sin la necesidad de un proyecto, sin necesitar que alguien me dé dinero para un negocio”.

Damian Mugarte. (Captura de vídeo Reuters)

Mugarte considera que recibir el dinero producto de las negociaciones, significa “prácticamente vender a nuestras familias a este proyecto solar. Tampoco vamos a decir: ‘Claro que sí, nada va a pasar’. Vamos a vender a nuestras familias por un poco de dinero”.

Algunas publicaciones en las redes sociales indican que los indígenas que votaron para aceptar el proyecto en su zona, fueron solo 156.


Tras un plan de energía eólica en el territorio, a quienes viven en su entorno se les ha prohibido movilizarse por las tierras, dijo Rodrigo Flores, otro residente de Yucatán.

“En esta área donde no se puede entrar, hay guardias. Hay paramilitares”, dijo.

Rodrigo Flores. (Captura de vídeo Reuters)

“Se puede ver que ya hay puestos de control, (…) la comunidad no puede ir allí porque pertenece a la compañía. ¿Y por cuánto tiempo?”, Flores explicó que le habían dicho que la empresa permanecerá solo treinta años.

Quienes se muestran más favorables a la planta solar, son los granjeros que previamente han ocupado las tierras indígenas.

Parque eólico en Yucatán. (Captura de vídeo Reuters)

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el 1 de diciembre el cargo, quiere acelerar la construcción de la línea turística y de carga, el Tren Maya, un ferrocarril de 1.525 km (948 millas) planeado para que cruce los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas, conectando la selva tropical y la playa, afectando no solo a los poblados indígenas sino su entorno necesario para la sobrevivencia y el hábitat de flora y fauna.

Andrés Manuel López Obrador se prepara para pronunciar un discurso junto al presidente del Congreso, Porfirio Muñoz Ledo, durante la ceremonia de asunción en el Congreso de la Unión, en la Ciudad de México, el 1 de diciembre de 2018. – López Obrador de 65 años, ganó la presidencia el 1 de julio en México. (ALFREDO ESTRELLA/AFP/Getty Images)

Para ganar el respaldo, López Obrador celebró la semana pasada un referéndum nacional sobre el Tren Maya y otras nueve iniciativas políticas, incluida una refinería de petróleo.

Según el reporte de Reuter, en el controvertido referéndum “solo alrededor de 950.000 personas votaron en la consulta del 24 al 25 de noviembre, lo que representa nada más que el 1,1 por ciento de los votantes elegibles”.

Además de acuerdo a activistas de Yucatán reportados por la agencia, “ninguna de las 163 comunidades” a través de las cuales pasará el tren, recibió información sobre el proyecto, del cual tenía que votar.

Aún así el equipo del presidente López Obrador celebró los resultados del referéndum.

El mandatario ha dicho que el proyecto del tren, que se espera que demore cuatro años en completarse y que cuesta entre 6000 y 8000 millones de dólares, según cifras de Reuters, proporcionará un acceso más fácil a sitios turísticos clave como las ruinas costeras mayas de Tulum y el famoso complejo de Chichen Itza, y se pagará con ingresos de impuestos de turismo en los próximos años.

Los opositores creen que la línea no considera el impacto ambiental que significará destruir la biosfera local, y que en cambio dará utilidad a los proyectos adicionales que se instalarán en las tierras adyacentes.

Además del tren Maya, otro ferrocarril está planeado en México, que conectará los océanos Pacífico y Atlántico. Según el Presidente, serviría para impulsar la economía del pobre estado de Oaxaca en el sur del país.

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