Ataque al consulado chino en Pakistán pone bajo escrutinio la motivación de la iniciativa ‘Un Cinturón, Una Ruta’

Por Frank Fang - La Gran Época

En Pakistán, la disidencia local contra los megaproyectos de China ha desbordado recientemente con un ataque al consulado chino de Karachi, que dejó un saldo de cuatro muertos y provocó un debate sobre el verdadero costo de los proyectos de infraestructura multimillonarios de Beijing en países de todo el mundo.

El 23 de noviembre, tres atacantes pertenecientes al separatista Ejército de Liberación de Baluchistán (ELB) condujeron un auto cargado de explosivos hacia el consulado chino,tratando de entrar a la sección de visas, según Reuters. Los tres atacantes fueron asesinados por la policía después de un tiroteo. Si bien no estaba claro si el auto había explotado, la violencia del ataque dejó dos policías y dos transeúntes muertos.

El ataque fue impulsado por la oposición del ELB a la creciente influencia China en la provincia pakistaní de Baluchistán. En una entrevista telefónica con Reuters sobre el ataque, Jiand Baloch, portavoz del ELB, declaró: “China está explotando nuestros recursos”.

Baluchistán estuvo bajo dominio británico antes de ser anexado por Pakistán en 1947. Los habitantes de Baluchistán están descontentos de seguir siendo pobres a pesar de la abundancia de recursos naturales en la región. Acusan al gobierno pakistaní, y ahora a los chinos, de explotar injustamente la zona.

El ELB militante se hizo activo en 2000, con operaciones en Pakistán y Afganistán. El grupo fue identificado por Pakistán y el Reino Unido como un grupo terrorista.

China financió varios proyectos de infraestructura en la región bajo el programa “Un Cinturón, Una Ruta” (OBOR, por sus siglas en inglés), una iniciativa lanzada en 2013 con el objetivo de aumentar la influencia geopolítica mediante la construcción de rutas comerciales que unan China con el sudeste asiático, África, Europa y América Latina.

El Corredor Económico China-Pakistán (CPEC por sus siglas en inglés) es el proyecto OBOR más importante de China en Pakistán, con inversiones que superan los 57.000 millones de dólares. El régimen chino pretende construir una red de transporte principalmente a través del ferrocarril para unir la ciudad de Kashgar, en la región de Xinjiang administrada por China, con el puerto marítimo pakistaní de Gwadar que se encuentra en Baluchistán. Beijing espera que el CPEC pueda servir como una ruta comercial alternativa para reducir los riesgos de vulnerabilidad: actualmente, depende en gran medida de viajar por el Estrecho de Malaca para las importaciones de energía.

El ELB y otros grupos baluchis han atacado frecuentemente a los trabajadores chinos desde que se introdujo el CPEC en 2015, según Al Jazeera, calificando el proyecto chino como de “iniciativa imperialista”.

En agosto, tres ingenieros chinos de un proyecto minero de cobre y oro en la ciudad paquistaní de Saindak, ubicada en el distrito de Chaghi en Baluchistán, resultaron heridos cuando un miembro del ELB lanzó un atentado suicida con bomba contra un autobús, según el periódico pakistaní en inglés Daily Times. El proyecto es operado por una subsidiaria del grupo estatal chino China Metallurgical Group.

Baluchistán es rico en minerales como carbón, mineral de hierro, mármol y piedra caliza, según el sitio web del gobierno provincial. Es sabido que Beijing depende de las importaciones de recursos naturales para impulsar el crecimiento de sus sectores manufactureros. Los minerales son una de las mayores categorías de exportación en el comercio entre Pakistán y China, según un anuncio realizado el 12 de octubre por el Ministerio de Comercio de China. El comercio bilateral entre las dos naciones alcanzó los 13.200 millones de dólares en 2017.

Los habitantes de Baluchistán también están preocupados por la afluencia de ciudadanos chinos como resultado del CPEC, según un artículo publicado en diciembre de 2016 por el diario pakistaní en inglés The Nation, en el que cita a un informe de la Cámara de Comercio e Industria de Pakistán, que prevé que la población china superará a la población nativa en 2048.

El informe señala que los colonos e inversores chinos que estuvieron comprando tierras en Baluchistán, finalmente dejarán a los paquistaníes no calificados sin un pedazo de su propia tierra.

Los planes de Beijing

El observador chino Chen Pokong, en un video de YouTube subido el 25 de noviembre, explica lo que impulsa a China a invertir en Pakistán.

“[El régimen chino] quiere asegurar su dominio en China”, declaró Chen, explicando que aunque el Partido Comunista chino ha intentado proteger su régimen a través de una miríada de tácticas, tales como imponer la censura en Internet, perseguir a los disidentes y limitar cualquier forma de independencia del poder judicial, no se siente seguro en su poder.

A través de OBOR, Beijing busca mejorar su imagen en el exterior y establecerse como una gran potencia mundial capaz de llevar a los grandes negocios a diferentes países. De esa manera, el Partido Comunista puede reclamar aún más su “legitimidad para gobernar”, remarcó Chen.

Los comentarios de Chen se repiten en un editorial del 3 de agosto de 2018 en el medio de comunicación Island Times de Papúa Nueva Guinea. El artículo señala que China ha disfrutado de un fuerte crecimiento interno; sin embargo, si un día ese crecimiento resulta insostenible, Beijing podría utilizar su creciente influencia en los países insulares del Pacífico para exigir apoyo financiero o concesiones económicas a los principales actores regionales, como Estados Unidos. Esas concesiones “podrían ser un salvavidas para los líderes asediados en Beijing, desesperados por evitar que su fachada de legitimidad política se derrumbe”, detalla el artículo.

Papúa Nueva Guinea es también uno de los principales objetivos de la iniciativa OBOR de Beijing. Según el Sydney Morning Herald, Beijing había invertido más de 1900 millones de dólares en el país insular hasta septiembre de 2017, con proyectos de infraestructura como carreteras, puentes y hospitales.

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