China busca obtener tecnología y crear influencia en Oriente Medio a través de su relación con Israel

Por Frank Fang - La Gran Época

La oleada de inversiones recientes de China en Israel está siendo objeto de un atento escrutinio. Los esfuerzos de China por construir lazos con Israel son inusuales debido a que el país de Oriente Medio no produce petróleo, uno de los principales rubros de importaciones extranjeras del régimen chino.

Un grupo de expertos estadounidenses advirtió recientemente que el interés de China podría ser perjudicial, no solo para Israel, sino también para Estados Unidos.

El Instituto Hudson, en un artículo escrito el 5 de noviembre por el investigador senior Arthur Herman, describió los motivos ocultos detrás de las inversiones de China. “Está muy claro qué China quiere de sus crecientes vínculos con Israel: sacar ventaja de la alta tecnología y una fuerte presencia geopolítica en Oriente Medio”, informa el artículo.

El comercio anual entre las dos naciones superó los 11.000 millones de dólares, 200 veces más que la cifra anual de 1992, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. Para poner esto en perspectiva, el comercio de EE.UU. con China creció aproximadamente 20 veces durante el mismo período.

Para reforzar los lazos, China puso dinero para inversiones, desde la compra de empresas israelíes hasta la financiación de proyectos de infraestructura que podrían favorecer las rutas comerciales de China. Algunos de los acuerdos pueden involucrar tecnología militar y tener consecuencias geopolíticas que podrían amenazar la seguridad de Estados Unidos, según el Instituto Hudson.

Tecnología comercial

Pero los principales intereses de China residen en la adquisición de tecnologías israelíes, como lo demuestran las compras de empresas tecnológicas israelíes, como Alma Lasers, Natali HealthCare Solutions y TravelFusion.

En 2013, el grupo chino Shanghai Fosun Pharma Group, que cotiza en bolsa, invirtió 240 millones de dólares para adquirir alrededor del 96 por ciento de la empresa de láser estético Alma Lasers. Un año después, Jinpeng Group, una empresa privada con sede en Guangzhou, adquirió Natali, una desarrolladora de apps y dispositivos electrónicos relacionados con la salud, y el mayor proveedor privado de servicios de salud de Israel, por unos 100 millones de dólares. En 2015, la empresa china que cotiza en bolsa Ctrip, una agencia de viajes con sede en Shanghai, adquirió TravelFusion, un agregador de contenido de viajes, por 160 millones de dólares.

Gigantes chinos de Internet como Alibaba, Baidu y Tencent Holdings también están buscando empresas emergentes para nuevas colaboraciones que les ayuden a crear nuevas tecnologías para competir con Apple y Google, según el Instituto Hudson.

Un cartel del Grupo Alibaba en el Consumer Electronics Show 2017 en Las Vegas, el 5 de enero de 2017. (David Becker/Getty Images)

Los acuerdos de este tipo benefician los planes de Beijing. Según un artículo publicado en marzo de 2014 por el periódico estatal China Daily, Natali es una “gallina de los huevos de oro de calidad” que podría ayudar a Beijing a “explorar oportunidades de negocio en la industria de asistencia a la tercera edad en China y el sudeste asiático”.

Fosun Pharma consideró que Alma Lasers era una adquisición atractiva porque la compañía israelí ofrecía equipos médicos avanzados, según un artículo publicado en mayo de 2013 por el portavoz del régimen chino, Diario del Pueblo. Tales equipos forman parte de la ambición de China de mejorar su sector manufacturero para producir bienes de alta tecnología.

Incluso con asociaciones académicas entre universidades de los dos países, la investigación sirve a los objetivos nacionales de China. Por ejemplo, en 2016, la Universidad de Haifa de Israel anunció planes para construir un laboratorio conjunto en la Universidad Normal de China Oriental en Shanghai para investigar ecología, biomedicina y neurobiología, financiado en su totalidad por Beijing, de acuerdo con el Instituto Hudson.

La biomedicina es uno de los 10 sectores destacados en el plan industrial “Made in China 2025”, que pretende convertir a China en una potencia tecnológica de la manufactura.

Tecnología militar

Aparte de estas tecnologías comerciales, Beijing se está enfocando en la fortaleza de Israel en el desarrollo de tecnología, con aplicaciones militares que pueden servir a las necesidades de defensa y seguridad de China, según el Instituto Hudson.

Un buen ejemplo de esta tecnología avanzada es el Harpy, un vehículo aéreo no tripulado (UAV por sus siglas en inglés) diseñado para buscar y destruir los sistemas de radar enemigos, producido por la empresa estatal Israel Aerospace Industries. Israel vendió varios modelos a China en la década del 1990.

Si bien el gobierno de Estados Unidos no se pronunció en contra de las ventas del Harpy, Washington se opuso cuando Israel planeó vender drones Harpy con nuevos componentes a China en 2004, de acuerdo con el Instituto Hudson. El gobierno de Estados Unidos indicó que estos nuevos componentes podrían usarse para guiar a los misiles lanzados desde tierra hacia la isla autónoma de Taiwán, un aliado de Estados Unidos. Israel finalmente abandonó el acuerdo con China.

En 2017, China presentó su propio UAV antiradar, llamado ASN-301, que tenía extrañas similitudes con el Harpy, en términos de fuerza de empuje, longitud y peso, según la revista Israel Defense.

Actualmente, Israel cuenta con uno de los sectores de inteligencia artificial y aprendizaje automático más grande y avanzado del mundo, con no menos de 430 empresas, según el Instituto Hudson. A los observadores les preocupa que estas tecnologías, ambas con aplicaciones militares, puedan caer en manos de China.

En 2016, Beijing estableció un centro de innovación llamado TechCode en Israel para animar a las empresas de esos dos sectores a entrar en el mercado chino.

A Estados Unidos le preocupa que China e Israel profundicen sus vínculos económicos.

“El Pentágono está cada vez más preocupado de que las capacidades de inteligencia artificial adquiridas por las empresas chinas a través de inversiones civiles o acuerdos de licencia puedan encontrar su camino hacia una nueva generación de armas chinas que amenazarían a las tropas estadounidenses y sus aliados”, declaró Lee Branstetter, profesor de economía y política pública de la Universidad Carnegie Mellon, a la BBC en un informe de julio de 2018.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (Der.), estrecha la mano del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una reunión bilateral paralela a la reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 25 de enero de 2018. (Nicholas Kamm/AFP/Getty Images)

“Los responsables políticos estadounidenses están obsesionados por la posibilidad de que […] la tecnología israelí llegue a manos del Ejército chino”, de acuerdo con el Instituto Hudson.

Influencia geopolítica

Beijing también quiere que Israel participe en su iniciativa “Un Cinturón, Una Ruta” (OBOR por sus siglas en inglés) para asegurar un “punto de apoyo estratégico en el Mediterráneo oriental en su conjunto”, según el Instituto Hudson.

OBOR, presentado por Beijing en 2013, busca establecer rutas comerciales terrestres y marítimas a través de proyectos de infraestructura en más de 60 países de Asia, Europa, África y América Latina. Una de las tres rutas marítimas previstas requiere la creación de pasajes marítimos económicos que atraviesan China, el Océano Índico, África y el Mar Mediterráneo.

Actualmente, China firmó dos proyectos OBOR que incluyen la expansión de la infraestructura de dos puertos marítimos israelíes, Ashdod y Haifa. Esto planteó problemas de seguridad tanto en Israel como en Estados Unidos.

Haifa es el hogar de la base naval de Israel con la principal flota del país atracada allí, incluyendo submarinos con armas nucleares. Según el Instituto Hudson, Beijing identificó a Ashdod, un puerto de carga al sur de Tel Aviv, como crucial para el comercio con Europa.

“Los operadores portuarios chinos podrán monitorear de cerca los movimientos de los barcos estadounidenses, estar al tanto de las actividades de mantenimiento, y podrían tener acceso a equipos que se mueven hacia y desde los sitios de reparación, e interactuar libremente con nuestras tripulaciones durante períodos prolongados”, afirmó Gary Roughead, un almirante estadounidense retirado, a Newsweek en una entrevista realizada el 14 de septiembre.

Los dos puertos, así como la inversión de 2000 millones de dólares de China en el “proyecto Red-Med”, un ferrocarril de 300 kilómetros que une la ciudad portuaria israelí de Ashkelon con el Mar Rojo, sirven todos a las ambiciones de China: obtener acceso a los productos petroquímicos de Oriente Medio y acceder a mercados de consumo potenciales para las exportaciones de China en países como Arabia Saudita y Egipto.

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