Los Tsimané viven en el amazonas y nunca se enferman del corazón, ésta es su dieta modelo

Por Anastasia Gubin - La Gran Época

En el corazón de la Amazonia de Bolivia vive una población que se transformó en un grupo modelo desde el punto de vista de las enfermedades cardíacas. Un grupo de investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara analizaron cuál es su dieta y si ésta es lo que en occidente se recomienda para la salud.

“Nuestro trabajo anterior demostró que los Tsimané tienen los corazones más sanos que se hayan estudiado, así que naturalmente hay mucho interés en comprender el por qué y el cómo”, dijo Michael Gurven, profesor de antropología en la Universidad de California en Santa Bárbara, codirector de Salud del programa Los Tsimané y Proyecto de Historia de Vida.

“La primera interrogante obvia es, ¿qué están comiendo? ¿Y están comiendo lo que creemos que es mejor para la salud del corazón?”, dijo Gurven.

Los Tsimané no demuestran casi ninguna enfermedad cardíaca. Tienen una hipertensión mínima, una baja prevalencia de obesidad y sus niveles de colesterol son relativamente saludables. Además los Tsimané tienen una mínima incidencia a a diabetes tipo 2.

Su estado de salud “no parece cambiar con la edad”.

La dieta Tsimané

El profesor Gruven junto al atropólogo Thomas Kraft, durante cinco años entrevistaron en varias oportunidades a 1299 Tsimané y 229 indígenas de otro grupo vecino, los Moseten, sobre lo que habían comido en las últimas 24 horas y el tamaño de las porciones.

Como resultado se determinó que los Tsimané comen una dieta muy alta en calorías entre 2433 a 2739 kcal/día, principalmente de carbohidratos y proteínas, y baja en grasas.

Esta dieta alta en calorías va acompañada de un estilo de vida físico muy activo. “Los adultos de Tsimané tienen un promedio de aproximadamente 17.000 pasos por día, en comparación con los 5,100 estadounidenses”. Estas caminatas se producen durante la búsqueda de sus alimentos.

El 64% de su dieta son en su mayor parte “carbohidratos complejos, en particular los plátanos y el arroz”, dijeron los antropólogos. de hecho los Tsimané no comen una gran variedad de alimentos, comparado con la dieta promedio de Estados Unidos o el grupo indígena Moseten.

El 21% de su dieta son proteínas, donde la mayoría está formada por 40 especies de peces. Del total de calorías, el 16% son peces y un 6% son animales de caza silvestre.

Los Tsimané no consumen, azúcar, aceite, sal u otros aditivos modernos, y la ingesta de grasas es mínima, de cerca un 16% de las calorías.

Foto durante la expedición 1913-1914, obtenida a través de Erland Nordenskiöld. Rio maniqui; Bolivia. Grupo étnico Tsimane (Chimane). (Wikimedia)

La influencia occidental en este grupo poblacional es mínima, por lo que “sólo el 8 por ciento de la dieta provino de los mercados”.

A pesar de la baja diversidad dietética, los investigadores dicen que encontraron “poca evidencia de deficiencias de micronutrientes”, y aunque el calcio y algunas vitaminas (D, E y K) escaseaban, se descubrió que “la ingesta de potasio, magnesio y selenio, a menudo relacionado con la salud cardiovascular, superaba con creces los niveles de Estados Unidos”.

También “la ingesta de fibra dietética fue casi el doble de los niveles de EE.UU. y los Moseten”.

En comparación a este grupo de la Amazonia, por la creciente influencia urbana, los Moseten consumen mucho más azúcar y aceite de cocina, un riesgo que afrontarán los Tsimané con la aparición de las nuevas carreteras que invaden sus poblados.

En estos cinco años, los antropólogos pudieron apreciar que los Tsimané que vivían más cerca de las ciudades comenzaron a aumentar la ingesta de aditivos culinarios, como la manteca de cerdo, el aceite, azúcar y sal.

“Las carreteras están mejorando en el área, al igual que el transporte fluvial con la expansión de las embarcaciones motorizadas, por lo que las personas se están volviendo mucho menos aisladas en comparación con el pasado. Y está sucediendo a un ritmo bastante rápido”, dijo Kraft.

Según el profesor Gurven, alejarse de la dieta rica en fibra y baja en grasa, sal y azúcar procesada es un grave riesgo para los indígenas, por lo que evitar perder su estilo de vida “será fundamental para grupos como los Tsimané”.

Indigenas del Mato Grosso (Wikimedia)

Muchas otras poblaciones indígenas en América del Sur, África y el sudeste asiático se encuentran en situaciones similares, ya que en los indígenas que perdieron sus costumbres ancestrales y tradicionales, incluidas muchas poblaciones aborígenes de India, Australia y América del Norte, ahora “las tasas de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca son altas”.

Otro grupo poblacional, en Okinawa, Japón, también tiene una dieta alta en carbohidratos como los Tsimané, y son muy sanos. Ellos consumen carbohidratos complejos, pero en vez de plátanos y yuca, incluyen las batatas.

Producto de los cambios

La dieta del pueblo vecino a los Tsimané, los Moseten, se considera un modelo de transición. Los Moseten son menos actvos, comen menos calorías y menos carbohidratos, a la vez que su dieta es más variada, incluyendo más frutas, verduras, productos lácteos y legumbres. Ellos compran más alimentos, incluyendo refrescos, pan, carne seca y productos procesados.

Los investigadores sugieren que la dieta Moseten podría proporcionar información sobre la dieta Tsimané del futuro. “Todavía estamos analizando sus indicadores de salud, pero esperamos que los Moseten muestren más factores de riesgo relacionados con la diabetes y las enfermedades cardíacas”, dijo Gurven.

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