El Acuerdo México– EE. UU.–Canadá apunta a las malas prácticas comerciales de China

Por Frank Fang - La Gran Época

El nuevo acuerdo comercial entre México, Canadá y Estados Unidos ha puesto a China bajo aviso sobre algunas de sus prácticas comerciales más indignantes, indican expertos.

Llamado Acuerdo México– EE. UU.–Canadá, o AMEC, el pacto reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) después de 24 años. Aunque el nuevo acuerdo aún debe ser aprobado por el Congreso para entrar en efecto, el presidente Donald Trump tiene muchas esperanzas de que este permitirá a América del Norte convertirse en una “Fuerza motriz de la manufactura”.

“Creo que este acuerdo impulsará la productividad y la economía tanto de Canadá como de México”, dijo Frank Xie, profesor de comercio en la Universidad de Carolina del Sur–Aiken, en una entrevista con la edición en chino de La Gran Época.

Con el TLCAN, explica Xie, muchos productos mexicanos vendidos en el mercado estadounidense eran el resultado de ensamblar componentes baratos importados de otros lados, como China. Ahora, con el nuevo acuerdo, México ya no podrá depender de componentes baratos, y en consecuencia, provocará un aumento en la calidad de la industria mexicana.

“Había huecos en el TLCAN que estaban dañando a la industria de EE. UU.”, señaló Xie, y explica que las partes baratas hechas en China se incorporaban a los productos mexicanos y así se vendían a precios bajos, lo cual afectaba la competencia de los productos de EE. UU. “Ahora, el nuevo acuerdo cerrará esos huecos. Similar a la actual guerra comercial con China, Trump no quiere que China se siga aprovechando de esos huecos”, dijo.

Con el TLCAN, las empresas chinas podían evadir tarifas vendiéndoles los componentes a Canadá o México y luego ingresando esos productos al mercado estadounidense sin pagar aranceles. Expertos en comercio también han señalado que el nuevo acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá incluye una cláusula que apunta a las malas prácticas de China.

La cláusula especifica que si alguno de los actuales socios del TLCAN establece un acuerdo con un país de “no mercado” como China, los otros dos pueden salirse en seis meses y formar su propio acuerdo bilateral entre sí, informó Reuters.

Derek Scissors, experto en China para el American Enterprise Institute de Washington, dijo que la cláusula les da a los países un veto efectivo sobre cualquier acuerdo comercial con China.

Si esto se repite en otras negociaciones de EE. UU. con la Unión Europea y Japón, dejaría a Beijing aislado en el sistema comercial mundial.

“Tanto para Canadá como para México, hay razones para pensar que un acuerdo de libre comercio con China es una posibilidad. No es inminente, pero esta es una manera muy elegante de lidiar con ello”, dijo Scissors en una entrevista con Reuters. “No vale la pena perder un AMEC ratificado por ningún acuerdo con China”.

Trump, que recientemente impuso tarifas por USD 200.000 millones a productos chinos, dijo que las mismas tienen la función de proteger los intereses de EE. UU. ante las acciones chinas, como el robo de propiedad intelectual –que se estima le cuesta a la economía de EE. UU. entre USD 180 millones y USD 450.000 millones por año, según estimaciones de 2017 de la Comisión sobre Propiedad Intelectual del Buró Nacional de Investigación Asiática, una organización de investigación independiente.

Reacciones dentro de China

Aunque Beijing no ha hecho declaraciones oficiales sobre el AMEC, la prensa china ha reaccionado con críticas.

Wang Peng, profesor en la Universidad Jiaotong en Xi’an, ubicada en la provincia de Shaanxi al noroeste de China, escribió en un artículo publicado el 2 de octubre en Guancha, un sitio web nacionalista de China, que el acuerdo era el resultado de la coerción de Trump con el propósito de vengarse de China.

Li Guangman, escritor independiente y columnista del portal de opinión chino CWZG, escribió que México y Canadá eran simplemente “cadáveres que han sido asesinados por el gran mazo de la guerra comercial de EE. UU.”, y que China “no debería mostrar ninguna simpatía hacia ellos [México y Canadá]”.

Li también arremetió contra el primer ministro canadiense Justin Trudeau, y dijo que el comentario de que “es un buen día para Canadá”al acordar el AMEC, era como “consolarse a sí mismo”. Li sugirió que Beijing debería trabajar con otros países desarrollados, en lugar de Estados Unidos, y “desintegrar cualquier alianza económica del mundo que podría apuntar a China”.

Wenweipo, periódico de Hong Kong con tendencia pro-Beijing, publicó un artículo el 2 de octubre con el título: “Canadá y EE. UU. consiguieron lo que necesitaban y México es el perdedor”, argumentando que los términos del nuevo acuerdo parecían concesiones que dañarán la economía mexicana.

A diferencia del TLCAN y el Acuerdo Transpacífico, el AMEC impone normas más estrictas para el origen de vehículos y partes automotrices. Es decir, los fabricantes de autos no sufrirán tarifas si el 75% de las partes que componen sus automóviles están fabricadas en Canadá, México y Estados Unidos, un aumento con respecto al 62,5% del TLCAN.

Además, el acuerdo requiere que para que un vehículo no tenga que pagar aranceles, el 40% del mismo debe estar fabricado por trabajadores que ganen un mínimo de USD 16 la hora.

Reuters contribuyó a este artículo.

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