Capítulo 5: Infiltración en Occidente (Parte 2)

Traducción en partes del libro: “Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo”

Por La Gran Época

La Gran Época publica aquí entregas traducidas del inglés de un nuevo libro: “Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo”, del equipo editorial de “Nueve comentarios sobre el Partido Comunista chino”.

Tabla de contenidos (continuación)

6. Los nuevos marxistas que veneran a Satán
7. La larga marcha de la izquierda a través de las instituciones
8. Corrección política: la policía del pensamiento del diablo
9. La propagación del socialismo en Europa
10. ¿Por qué caemos en los trucos del diablo?
Referencias

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6. Los nuevos marxistas que veneran a Satán

Cuando la revolución callejera de los jóvenes occidentales estaba en pleno auge en los años 60, había alguien que desestimaba su ingenuidad, sinceridad e idealismo. “Si el verdadero radical descubre que tener cabello largo establece barreras psicológicas para la comunicación y la organización, se corta el cabello”, dijo. El hombre era Saul Alinsky, un activista radical que escribía libros, enseñaba a estudiantes y supervisaba personalmente la implementación de sus teorías, convirtiéndose con el tiempo en el agitador “paracomunista” con la influencia más nociva en décadas.

Además de venerar a Lenin y a Castro, Alinsky también había elogiado explícitamente al diablo mismo. En su libro Reglas para radicales, uno de los epígrafes dice: “No nos olvidemos de dar reconocimiento al primer radical: de todas nuestras leyendas, mitología e historia (y quién sabe dónde termina la mitología y comienza la historia – o cuál es cuál), el primer radical conocido por el hombre que se rebeló contra el sistema y lo hizo de manera tan efectiva que como mínimo ganó su propio reino: Lucifer”.

La razón por la que Alinsky es denominado “paracomunista” es porque, a diferencia de la Vieja Izquierda (izquierdistas políticos) de los años 30 y la Nueva Izquierda (izquierdistas culturales) de los años 60, Alinsky se rehusaba a describir afirmativamente sus ideales políticos. Su visión general era que en el mundo están “los que tienen”, “los que tienen poco y quieren más” y “los que no tienen”. Él apelaba a “los que no tienen” para que se rebelaran contra “los que tienen” por cualquier medio para tomar la riqueza y el poder a fin de lograr una sociedad completamente “igual”. Buscaba tomar el poder mediante cualquier medio, mientras al mismo tiempo destruía el sistema social existente. Era llamado el Lenin de la izquierda poscomunista y su “Sun-Tzu”. [1]

En Reglas para radicales, publicado en 1971, Alinsky describió sistemáticamente su teoría y sus métodos de organización comunitaria. Estas reglas incluyen: “Una táctica que se prolonga demasiado en el tiempo se convierte en un lastre”. “Mantén la presión”. “La amenaza usualmente es más aterradora que la cosa misma”. “El ridículo es el arma más potente del hombre”. “Elige el objetivo, congélalo, personalízalo y polarízalo” [2]. La esencia de sus reglas era utilizar medios inescrupulosos para lograr sus objetivos y obtener poder.

La naturaleza de las reglas aparentemente estériles de Alinsky para la organización comunitaria revelan su verdadera naturaleza al aplicarse en el mundo. Cuando la Guerra de Vietnam seguía en curso en 1972, George H. W. Bush, entonces embajador de EE.UU. para las Naciones Unidas, dio un discurso en la Universidad de Tulane. Estudiantes antiguerra pidieron consejos a Alinsky y él dijo que el formato de protesta estándar probablemente haría que simplemente los expulsasen. Entonces sugirió que se vistieran con trajes del Ku Klux Klan, y que cuando Bush defendiera la Guerra de Vietnam, se pararan con letreros y dijeran “El KKK apoya a Bush”. Los estudiantes así lo hicieron, “con resultados muy exitosos y llamativos”. [3]

Alinsky y sus seguidores estuvieron encantados con otras dos protestas que planeó. En 1964, en negociaciones con las autoridades de la ciudad de Chicago, Alinsky elaboró el plan de organizar a 2500 activistas para ocupar los baños del Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago, uno de los más concurridos del mundo, para hacer que sus operaciones se detuvieran por completo. Previo a llevar a cabo el plan, lo filtró, obligando así a las autoridades a negociar. [4]

Para forzar a Kodak, el empleador más grande de Rochester, Nueva York, a que aumentara la proporción de empleados negros a blancos, Alinsky elaboró una táctica similar. Aprovechado un concierto de la Orquesta Filarmónica de Rochester, una importante tradición cultural en la ciudad, Alinsky planeó comprar cientos de boletos para sus activistas y antes alimentarlos únicamente con frijoles. Así llenarían el teatro con flatulencias, arruinando el espectáculo. Este episodio no llegó a concretarse, pero la sola amenaza y otras tácticas de Alinsky mejoraron su posición en las negociaciones.

El libro de Alinsky deja la impresión de un individuo siniestro, frío y calculador. Su uso de la “organización comunitaria” era en realidad una forma de revolución gradual. [5]

Las diferencias entre Alinsky y sus predecesores eran varias. Primero, tanto los izquierdistas viejos como los nuevos al menos eran idealistas en su retórica, mientras que Alinsky le quitó a la “revolución” su fachada idealista y la expuso como una dura lucha de poder. Cuando realizó entrenamientos para “organizaciones comunitarias”, preguntaba constantemente a sus aprendices: ¿Por qué organizarnos? Algunos respondían que era para ayudar a otros, pero Alinsky rugía en respuesta: “¡Quieres organizarte para ganar poder!” [6]

En el manual de entrenamiento por el que se guiaban los seguidores de Alinsky, decía: “No somos virtuosos por no querer poder. […] Somos realmente cobardes por no querer poder”; “el poder es bueno”; “carecer de poder es malvado”. [7]

Segundo, a Alinsky no le agradaba mucho la juventud rebelde de los años 60 que estaba públicamente en contra del gobierno y de la sociedad. Él enfatizaba que siempre que fuera posible, uno debería ingresar al sistema, aguardando el momento oportuno para subvertirlo desde adentro.

Tercero, el objetivo ulterior de Alinsky era subvertir y destruir, no beneficiar a ningún grupo; entonces, al implementar su plan, era necesario ocultar el propósito real con objetivos localizados o falsos que fueran en apariencia razonables o inofensivos, a fin de movilizar grandes multitudes a la acción. Cuando la gente se acostumbraba a ser movilizada, era relativamente fácil movilizarla a actuar hacia objetivos más radicales.

En Reglas para radicales, Alinsky dijo: “Cualquier cambio revolucionario debe ser precedido por una actitud hacia el cambio pasiva, afirmativa y no desafiante entre las masas de nuestra gente. […] Recuerden: una vez que organicen a la gente alrededor de algo tan ampliamente acordado como la contaminación, luego un grupo organizado de personas está en movimiento. Desde ahí es un paso corto y natural hacia la contaminación política, hacia la contaminación del Pentágono”.  

Un líder de Estudiantes por una Sociedad Democrática que estaba profundamente influenciado por Alinsky dio en el clavo en cuanto a la esencia de radicalizar protestas: “El tema nunca es el tema; el tema siempre es la revolución”. La izquierda radical posterior a los años 60 estaba profundamente influenciada por Alinsky, y siempre convertía la respuesta a cualquier problemática social en una insatisfacción con el status quo en general, utilizándolo como un peldaño para avanzar en la causa revolucionaria.

Cuarto, Alinsky convirtió a la política en una guerra de guerrillas sin restricciones. Al explicar su estrategia para la organización comunitaria, Alinsky dijo a sus seguidores que necesitaban golpear al enemigo en los ojos, oídos y nariz. Como escribe en Reglas para radicales: “Primero los ojos; si has formado una organización del pueblo vasta y con la masa, puedes hacerla desfilar visiblemente frente al enemigo y mostrar tu poder abiertamente. Segundo los oídos; si tu organización es pequeña en número, entonces haz lo que hizo Gideon: oculta a los miembros en la oscuridad pero causa un estruendo y clamor que haga al oyente creer que los números de tu organización son mucho mayores de los que tiene en realidad. Tercero, la nariz; si tu organización es muy pequeña incluso para el ruido, haz que el lugar apeste”.

Quinto, a partir de sus acciones en la política, Alinsky enfatizaba utilizar los aspectos más perversos de la naturaleza humana, incluidos la pereza, la codicia, la envidia y el odio. A veces, los participantes de sus campañas recibían ganancias insignificantes, pero esto solo los hacía más cínicos y desvergonzados. A fin de subvertir el sistema político y el orden social de los países libres, Alinsky estaba dispuesto a guiar a sus seguidores hacia la bancarrota moral. A partir de esto, se puede deducir que si él hubiera verdaderamente obtenido poder, no habría cuidado ni habría tenido lástima por sus excamaradas.

Décadas después, dos prominentes figuras de la política estadounidense que estaban profundamente influenciadas por Alinsky ayudaron a marcar el inicio de la revolución silenciosa que subvirtió la civilización, las tradiciones y los valores estadounidenses. Al mismo tiempo, las protestas de tipo guerra de guerrillas sin limitaciones ni restricciones propuestas por Alinsky se volvieron populares en Estados Unidos a partir de los años 70. Esto quedó claro con la protesta del vómito de 1999 contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle (en la que los manifestantes ingirieron una droga que inducía al vómito y luego vomitaron colectivamente en la plaza y en el centro de conferencia), el movimiento Occupy Wall Street, el movimiento Antifa, y así.

Cabe destacar que en una de las páginas introductorias de Reglas para radicales, Alinsky da su “reconocimiento al primer radical”, Lucifer. Además, en una entrevista con la revista Playboy poco antes de su muerte, Alinsky dijo que si moría, “eligiría sin reservas ir al infierno” para comenzar a organizar al proletariado allí porque “son mi tipo de gente”. [8]

7. La larga marcha de la izquierda a través de las instituciones

Fue Antonio Gramsci, un prominente comunista italiano, el que promovió la idea de llevar a cabo “la larga marcha a través de las instituciones”. Él descubrió que es difícil incitar a la gente de fe a iniciar una revolución para derrocar un gobierno legítimo, así que para lograr la revolución, los comunistas dependen de un gran número de soldados de infantería que compartan su visión oscura de la moral, la fe y las tradiciones. La revolución del proletariado, entonces, debe comenzar con la subversión de la religión, la moral y la civilización.

Luego del fracaso de las revoluciones callejeras de los años 60, los rebeldes comenzaron a ingresar al ámbito académico. Obtuvieron títulos de grado, se volvieron académicos, profesores, funcionarios de gobierno y periodistas, e ingresaron a la sociedad principal para llevar adelante la “larga marcha a través de las instituciones”. Así, infiltraron y corrompieron las instituciones de la sociedad occidental, las cuales son cruciales para mantener la moral de la sociedad. Esto incluye la iglesia, el gobierno, el sistema educativo, los cuerpos legislativos y judiciales, el mundo artístico, los medios de comunicación y las ONGs.

Después de los años 60, Estados Unidos se convirtió en un paciente con una infección, pero incapaz de identificar la causa. Las ideas paramarxistas calaron hondo en la sociedad estadounidense y han estado haciendo metástasis.

Entre las muchas teorías y estrategias revolucionarias que se han postulado, la estrategia “Cloward-Piven”, propuesta por dos sociólogos de la Universidad de Columbia, se ha convertido en una de las más conocidas y ha sido puesta en práctica con algún grado de éxito.

El concepto central de la estrategia Cloward-Piven es utilizar el sistema de prestaciones sociales para forzar al gobierno a colapsar. Según la política del gobierno de EE. UU., la cantidad de personas aptas para recibir beneficios sociales es mucho más grande que la cantidad de personas que reciben esos beneficios. En cuanto estas personas sean incentivadas u organizadas para tomar los beneficios, pronto gastarán los fondos del gobierno, de manera que el gobierno será incapaz de hacer que el dinero le alcance.

La implementación específica de esta estrategia es la Organización Nacional de Derechos de Beneficios Sociales (NWRO, según sus siglas en inglés). Según las estadísticas, entre 1965 y 1974, la cantidad de familias monoparentales que recibían beneficios sociales aumentó de 4,3 millones a 10,8 millones, más del doble. En 1970, el 28 por ciento del presupuesto anual de la ciudad de Nueva York se gastó en ayuda social. En promedio, de cada dos personas que trabajaban, una recibía beneficios. Entre 1960 y 1970, la cantidad de personas que recibían beneficios en la ciudad de Nueva York se acrecentó de 200.000 a 1,1 millón. En 1975, la ciudad de Nueva York casi cayó en bancarrota.

La estrategia Cloward-Piven está dirigida a ocasionar una crisis. Por lo tanto, puede también ser considerada como una implementación de las teorías de Alinsky, una de las cuales es “hacer que el enemigo viva bajo su propio libro de reglas”.

Desde la Revolución Bolchevique liderada por Lenin, el Partido Comunista ha sido hábil en las intrigas y confabulaciones. Con un muy pequeño número de personas, creó poderosas “revoluciones” y “crisis” de las que podía aprovecharse. Cosas similares ocurrieron en la política estadounidense. Por ejemplo, algunas de las ideas de la izquierda en Estados Unidos son tan radicales que parecen incomprensibles para la mayoría de las personas. Por ejemplo, ¿por qué los legisladores y funcionarios electos parecen representar únicamente la voz de las minorías extremas (como las personas transgénero), pero ignoran los asuntos importantes sobre el sustento de la mayoría? La respuesta es simple: no representan la verdadera opinión pública.

Lenin dijo una vez que los sindicatos son “las correas de transmisión del Partido Comunista hacia las masas” [9]. Los comunistas descubrieron que siempre y cuando controlen las sindicatos, controlan grandes cantidades de votos. Siempre y cuando controlen los votos, pueden hacer que los funcionarios y legisladores electos los obedezcan. Por eso los comunistas buscan ganar el control de los sindicatos, controlando así a un gran número de parlamentarios y funcionarios electos para que conviertan al programa político comunista subversivo en el programa político de la política de izquierda.

Cleon Skousen escribió en su libro El comunismo al desnudo que uno de los 45 objetivos comunistas es “Capturar uno o los dos partidos políticos de los Estados Unidos”, y esto se logra a través de una operación tal. Con el fin de mantener sus derechos e intereses básicos, los trabajadores comunes deben unirse a sindicatos y así se convierten en sus peones. Un principio idéntico funciona cuando se paga a pandillas del crimen organizado una cuota por protección.

El análisis de Trevor Loudon sobre cómo los partidos comunistas se apropian de los países democráticos trata este punto. Loudon divide el proceso en tres pasos:

Primer paso – Formación de políticas. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y sus aliados formularon políticas apuntadas a países democráticos. El propósito fue infiltrar y desintegrar estos países y transformarlos pacíficamente desde dentro.

Segundo paso – Adoctrinamiento. Durante la Guerra Fría, miles de comunistas de todo el mundo recibieron entrenamiento todos los años en la Unión Soviética y en países socialistas orientales. El entrenamiento se enfocaba en cómo usar los movimientos sindicales, los movimientos pacifistas, las iglesias y los grupos no gubernamentales para influenciar los partidos de izquierda en sus países.

Tercer paso – Implementación. Después de la Guerra Fría, grupos socialistas y comunistas locales de países occidentales comenzaron a jugar un rol más predominante.

Después de los años 70 y 80, un gran número de estadounidenses influenciados por la ideología comunista ingresaron a la sociedad principal. Se involucraron en política, la educación, la investigación académica, o entraron a los medios de comunicación u organizaciones no gubernamentales. Usan las experiencias acumuladas durante varias generaciones para transformar Estados Unidos desde adentro, y Estados Unidos casi ha caído en sus manos.

Los sistemas de países democráticos fueron originalmente diseñados para individuos de una cierta disposición y estándar moral. Para quienes utilizan todos los medios posibles para lograr sus fines perversos, este sistema tiene muchas brechas. Hay numerosas formas legítimas en la superficie para subvertir una sociedad libre.

Hay un dicho en China: “No tenemos miedo de que los ladrones roben, solo tenemos miedo de que ellos piensen en ello”. Los comunistas y aquellos que actúan en su nombre de manera ignorante intentan subvertir el sistema político y social de las sociedades libres de cualquier manera posible. Luego de décadas de planeamiento y operación, los gobiernos y las sociedades de Estados Unidos y países occidentales se deterioraron severamente puesto que el pensamiento y los elementos comunistas han entrado en el cuerpo político de EE. UU.

8. Corrección política: la policía del pensamiento del diablo

Los países comunistas practican un control estricto sobre el discurso y el pensamiento. No obstante, desde los años 80, apareció otra forma de control del discurso y del pensamiento en Occidente. Esta policía del pensamiento utiliza la bandera de la “corrección política” para descontrolar los medios de comunicación, la sociedad y el sistema educativo, usando lemas y críticas masivas para restringir el discurso y el pensamiento. A pesar de que muchos ya sintieron el poder perverso de su control, no comprendieron sus orígenes ideológicos.

Frases tales como “corrección política”, juntos con “progreso” y “solidaridad” son todas palabras usadas desde hace mucho tiempo por los partidos comunistas. Su significado superficial es evitar utilizar un lenguaje discriminatorio contra minorías, mujeres, discapacitados y otros. Por ejemplo, a las “personas negras” hay que llamarlas “afroamericanos”; a los indígenas hay que llamarlos “nativos americanos”, a los inmigrantes ilegales hay que llamarlos “trabajadores indocumentados”, y así.

No obstante, la implicación oculta detrás de la corrección política es clasificar a las personas en grupos según su estatus de víctimas. Por lo tanto, los más oprimidos deberían recibir el mayor respeto y cortesía. Independientemente de la conducta y el talento individual, este juicio está basado únicamente en la identidad y por eso es llamada “política de identidad”.

Este estilo de pensamiento es extremadamente popular en Estados Unidos y otros países occidentales. Según esta lógica, las lesbianas negras, que son oprimidas por los vectores de raza, sexo y preferencia sexual, son clasificadas al frente del victimismo. Por el contrario, hombres blancos y heterosexuales son considerados los más privilegiados y, en la lógica de la política de victimismo, se ubican al pie del tótem.

Este tipo de clasificación es idéntica a lo que ocurre en países comunistas, donde las personas eran clasificadas como “las cinco clases de rojo” o “las cinco clases de negro” según su riqueza y clase social antes de la revolución. El Partido Comunista Chino eliminó y oprimió a los terratenientes y capitalistas debido a su inapropiado estatus social, atacó a los intelectuales como el “apestoso noveno viejo”, y coreó que “los pobres son los más listos, los nobles son los más tontos”.

Por razones históricas complejas, entre ellas razones sociales e individuales, algunos grupos tienen una posición política y socioeconómica más baja, que no puede ser explicada simplemente como opresión. Pero la corrección política dibuja un límite artificial en las mentes de las personas. Establece una proposición binaria de que solo quienes estén de acuerdo con las afirmaciones de la corrección política pueden ser considerados morales, mientras que aquellos que disienten son acusados de ser racistas, machistas, homofóbicos, antiislamistas, y así.

Las universidades, que deberían promover una cultura de libertad de expresión, se convirtieron en prisiones de la mente. El mundo es silenciado e incapaz de resolver abierta y sinceramente muchos asuntos políticos, económicos y culturales. Bajo el nombre de la corrección política, algunas organizaciones apartan cada vez más a las religiones tradicionales de la esfera pública. Lo que es más, algunos países ampliaron la definición de “discurso de odio”, implementaron esta definición extendida en las leyes y así utilizaron la ley para forzar a las escuelas, los medios de comunicación y las empresas de internet a amoldarse [10]. Esto es un paso hacia las mismas censuras de discurso que se encuentran en los países comunistas.

Después de las elecciones de EE. UU. de 2016, el país se dividió aún más. Estallaron protestas en las grandes ciudades y las violaciones a la libertad de expresión comenzaron a hacerse frecuentes. En septiembre de 2017, la aparición del autor conservador Ben Shapiro, invitado a hablar en la Universidad de California-Berkeley, se frustró debido a las amenazas de Antifa de provocar un conflicto violento. La policía de Berkeley estaba lista y despachó tres helicópteros de policía, y los gastos de seguridad se estimaron por sobre los U$S 600.000 [11]. Un periodista le preguntó a un joven estudiante que estaba en la protesta: “¿Y qué pasa con la Primera Enmienda?”. El estudiante respondió que ya no era un documento relevante [12]. Irónicamente, un evento distintivo que marcó el comienzo del movimiento estudiantil en 1964 fue una lucha por la libertad de expresión en Berkeley. Estos días, la izquierda utiliza el derecho a expresarse para evitar que otros tengan un medio legítimo para exteriorizar su propia voz.

En marzo de 2017, el científico social Charles Murray fue invitado a hablar en el Middlebury College de Vermont. Allí fue atacado físicamente y un profesor acompañante de la universidad resultó herido. En marzo de 2018, la profesora titular Amy Wax de la Facultad de Derecho de la Universidad de Pennsylvania fue relevada de algunas funciones de docencia luego de publicar un artículo “políticamente incorrecto” [13]. Otras organizaciones, que actúan bajo la bandera de oposición al discurso de odio, han catalogado a grupos conservadores regulares como “grupos de odio”. Sumado a ello, han habido casos de autores y académicos conservadores que fueron amenazados para que no hablaran o asistieran a diversos eventos. [14]

La intromisión de la izquierda en la libertad de expresión no es parte de un debate normal entre personas con ideas diferentes. En cambio, se trata del espectro del comunismo utilizando a la gente con malas intenciones, provocándolos a esconder la verdad y suprimir las voces rectas, o al menos las normales. La corrección política, en esencia, se trata de sustituir estándares políticos y morales rectos con aquellos desviados; es la policía del pensamiento del diablo.

9. La propagación del socialismo en Europa

La Internacional Socialista surgió de la Segunda Internacional, fundada por Engels en 1889. Al momento de la fundación de la Segunda Internacional, existían más de 100 partidos políticos basados en el marxismo en todo el mundo. De ellos, 66 eran partidos en el poder que adherían al socialismo en sus respectivos países. El nombre “Internacional Socialista” se originó en 1951 después de la Segunda Guerra Mundial y consistía de partidos socialdemócratas de todo el mundo.

Hay partidos socialistas descendientes de la Segunda Internacional por todos lados en Europa, muchos de ellos incluso obtuvieron el poder. Entre los primeros socialistas estaban Lenin, que alentaba la revolución violenta, y gente como Kautsky y Burns, que promovían una reforma progresiva. Dentro de la Internacional Socialista, la democracia socialista y el socialismo democrático eran casi idénticos. Ambos promovían la idea de que el socialismo es el nuevo sistema que reemplazará al capitalismo. Actualmente, la Internacional Socialista consiste de más de 160 organizaciones y miembros. Es la organización política internacional más grande del mundo.

El Partido Socialista Europeo, activo en el Parlamento Europeo, también es una organización de alianza de la Internacional Socialista. Sus miembros son los partidos socialdemócratas de la UE y países alrededor. También es un partido político dentro del Parlamento Europeo, establecido en 1992, cuya membresía comprende la mayoría de las organizaciones europeas, entre ellas el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo.

Hasta el momento, el Partido Socialista Europeo tiene 32 partidos miembro de 25 países de la UE y Noruega, ocho miembros asociados y cinco observadores, sumando un total de 45 partidos políticos. Participa en un amplio rango de actividades. Los objetivos principales declarados por el mismo Partido Socialista Europeo son fortalecer al movimiento socialista y socialdemócrata dentro de la UE y en toda Europa, y desarrollar una cooperación cercana entre los partidos miembro, grupos parlamentarios, y demás. En esencia, trabaja vigorosamente para promover la causa socialista.

El Partido Socialdemócrata Sueco, partido en el poder en Suecia, sostiene abiertamente que utiliza el marxismo como su guía teórica. Durante las varias décadas bajo su régimen, ha promovido las ideologías socialistas de igualdad y bienestar social. Retratos de Marx y Engels aún cuelgan en los pasillos del Partido hoy en día.

Los principios rectores del Partido Laborista del Reino Unido están basados en el Socialismo Fabiano. Como se detalló previamente, el socialismo fabiano es simplemente otra versión del marxismo, pero enfatiza utilizar métodos graduales para efectuar la transición del socialismo al comunismo. También aboga por impuestos altos, gran cantidad de beneficios sociales y otras ideas socialistas. El Partido Laborista fue muchas veces el partido gobernante de Inglaterra en décadas recientes y siempre abogó por las ideas del socialismo fabiano.

El Partido Comunista Británico también ha sido muy activo en su intento por influenciar la política británica, manejando incluso su propio periódico, The Morning Star. El Partido Comunista Británico se estableció en 1920 y, durante su apogeo, tuvo miembros del Partido electos en la Cámara de los Comunes. Al comienzo de las elecciones recientes en Inglaterra, el Partido Comunista Británico repentinamente anunció su intención de apoyar al político líder de la izquierda del Partido Laborista.

Un miembro importante del Partido Laborista ha pasado 40 años promoviendo la nacionalización de activos y el socialismo. En septiembre de 2015, se convirtió en la cabeza del Partido Laborista, con una abrumadora ventaja del 60 por ciento. Este político ha sido un prominente participante de eventos y actividades LGBT durante años. Cuando un reportero de la BBC le preguntó sobre sus postura con respecto a Marx, elogió a Marx como un gran economista y una “fascinante figura que observaba muchísimo y de quien podemos aprender muchísimo”.

El Partido Socialista de Francia es el partido político de centro-izquierda más grande de Francia y es miembro de la Internacional Socialista (IS) y del Partido de los Socialistas Europeos (PSE). Su candidato presidencial fue electo Presidente de Francia en 2012.

El comunista veterano de Italia, Antonio Gramsci, no solo fundó el Partido Comunista de Italia en 1921, sino que también sirvió como su secretario general. Hasta los años 90, el Partido Comunista de Italia fue muy activo, y mantuvo su posición como el segundo partido político más grande por largo tiempo. En 1991, el partido fue renombrado Partido Democrático de la Izquierda.

Alemania, el otro gran país de Europa Occidental, no es la excepción. Alemania es el lugar de nacimiento de Marx y Engels y hogar de la influyente Escuela de Frankfurt, otra expresión del marxismo.

Otros países europeos, como España, Portugal y otros, tienen partidos políticos comunistas muy activos con significativa influencia. Toda Europa, no solo los países de Europa del Este, está dominada por el comunismo. Los países no comunistas de Europa del Norte, Europa del Sur y Europa Occidental están todos promoviendo y albergando ideologías y políticas comunistas, ya sea de manera intencional o no. Considerar que Europa está “en manos del enemigo” no es una exageración.

10. ¿Por qué caemos en los trucos del diablo?

El sociólogo estadounidense Paul Hollander, en su libro Peregrinos políticos, contó las historias de muchos jóvenes intelectuales enamorados del comunismo que viajaron a la Unión Soviética, a la China maoísta y a la Cuba comunista. Pese a que estaban teniendo lugar horrorosos abusos, estos jóvenes peregrinos políticos no vieron nada y, al regresar, escribieron con entusiasmo libros glorificando las políticas socialistas. [15]

La ideología comunista es una ideología del diablo y, con el paso del tiempo, la gente ha visto de forma cada vez más clara que donde sea que vaya el comunismo, va acompañado de violencia, mentiras, guerra, hambruna y dictadura. La pregunta es: “¿por qué aún hay tantas personas que ayudan incondicionalmente al diablo a divulgar sus mentiras, incluso convirtiéndose en sus herramientas obedientes?”.

En Estados Unidos, por ejemplo, personas de diferentes periodos se vieron atraídas al comunismo por diferentes razones. Los primeros miembros del Partido Comunista de EE. UU. eran inmigrantes. Su estatus económico era bajo y era difícil para ellos integrarse a la comunidad. Por consiguiente se unieron al Partido principalmente debido a influencias de su país natal (mayormente Rusia y países de Europa del Este).

Luego de la Gran Depresión, la influencia del marxismo en Occidente aumentó drásticamente y casi toda la clase intelectual occidental comenzó a girar hacia la izquierda. Numerosos intelectuales fueron a visitar la Unión Soviética y, al retornar, dieron discursos y escribieron libros promoviendo la ideología comunista. Entre aquellos involucrados había muchos pensadores, escritores, artistas y reporteros influyentes.

La generación Baby Boomer ingresó a la universidad durante los 60 y creció en la opulencia de la posguerra, sin embargo fue engañada por las ideologías de tendencia comunista en otras posturas contraculturales que tomaron la forma de antiguerra, derechos de las mujeres y demás cosas por el estilo. La siguiente generación de estudiantes aprendió de material izquierdista directo de los libros de texto porque sus maestros eran “radicales titulares” –así, la “larga marcha a través de las instituciones” del comunismo finalmente había tenido éxito, comenzando un ciclo destinado a reproducirse y mantenerse para siempre.

En un libro dedicado a exponer el comunismo, Maestros del engaño, el director del FBI J. Edgar Hoover, cuyo mandato duró 37 años, clasificó a los activistas comunistas en cinco grupos: miembros abiertos del partido, miembros ocultos del partido, simpatizantes, oportunistas (aquellos que apoyan el partido por interés propio) y crédulos [16]. En realidad, hay muy pocos activistas comunistas extremadamente perversos y acérrimos; ¿no es mucho más el caso de que la mayoría de los miembros del Partido Comunista fueron simplemente engañados?

Diez días que estremecieron al mundo, del reportero estadounidense John Silas Reed, y Estrella roja sobre China, de Edgar Snow, jugaron un rol muy importante en promover la ideología comunista en el mundo. Reed es uno de los tres estadounidenses enterrados en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin, lo que significa que era un activista comunista. Su descripción de la Revolución de Octubre no fue un reportaje objetivo de eventos reales, sino una propaganda política cuidadosamente armada.

Reed era simpatizante del comunismo. En 1936, el esquema de entrevista que dio a un miembro del PCCh incluía preguntas respecto a una docena de áreas, entre ellas la diplomacia, la defensa contra la invasión enemiga, el punto de vista sobre tratados desiguales, la inversión extranjera, la perspectiva sobre los nazis, y más. Luego, Mao Zedong se reunió con Reed en una casa cueva en Shanbei (la zona norteña de la provincia de Shaanxi) para responder preguntas a fin de crear una impresión favorable del PCCh. El joven e inocente Reed fue utilizado como una herramienta por el traidor PCCh para transmitir al mundo sus mentiras cuidadosamente fabricadas.

Yuri Bezmenov, exespía de la KGB, recordó su experiencia de recibir “amigos” extranjeros cuando trabajaba como espía. La agenda de ellos estaba parcialmente armada por el Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa. Sus visitas a iglesias, escuelas, hospitales, jardines de niños, fábricas y otros estaban arreglados de antemano. Los involucrados eran comunistas o personas políticamente confiables y habían sido entrenados para asegurarse de que hablarían con una sola voz. Él citó como ejemplo la vez en que Look, una importante revista estadounidense de los años 60, envió periodistas a la Unión Soviética y terminó imprimiendo materiales preparados por las fuerzas de seguridad soviéticas, incluyendo fotografías y una copia impresa.

Por consiguiente, la propaganda soviética salió al público bajo el nombre de una revista de EE. UU., engañando a los estadounidenses. Yuri Bezmenov dijo que muchos periodistas, actores y atletas estelares pueden ser disculpados por estar cegados a la realidad mientras visitaban la Unión Soviética, pero que el comportamiento de muchos políticos occidentales era imperdonable. Tejieron mentiras y buscaron cooperación con los comunistas soviéticos por su propia reputación y ganancias, dijo, y los calificó de moralmente corruptos. [17]

En el libro Usted puede confiar en los comunistas para que se comporten como tales, el Dr. Fred Schwartz analizó por qué algunos jóvenes de familias ricas comenzaron a apreciar el comunismo. Enumeró cuatro razones: primero, el desencanto con el capitalismo; segundo, la creencia en una filosofía de vida materialista; tercero, la arrogancia intelectual; cuarto, una necesidad religiosa insatisfecha. La arrogancia intelectual se refiere a la experiencia de los jóvenes de alrededor de 18-20 años que fácilmente caen víctima de la propaganda comunista debido a su entendimiento parcial de la historia, su resentimiento antiautoritario y su deseo de rebelarse contra la tradición, la autoridad y la cultura étnica en la que crecieron.

Las necesidades religiosas insatisfechas se refieren al hecho de que todas las personas tienen un tipo de impulso religioso dentro de sí mismas, lo que las empuja a trascender. No obstante, el ateísmo y la teoría de la evolución inculcados por su educación pueden hacerlos incapaces de obtener satisfacción mediante una religión tradicional. La fantasía comunista de liberar a la humanidad se aprovecha de esta necesidad humana latente y sirve como religión sucedánea [18].

Los intelectuales tendían a ser embaucados por ideologías radicales. Tal fenómeno llamó la atención de los académicos. En su libro El opio de los intelectuales, Raymond Aron señaló fuertemente que, por un lado, los intelectuales del siglo XX criticaban severamente al sistema político tradicional, pero que por otro lado, toleraban generosamente o incluso hacían la vista gorda a la dictadura y la matanza en Estados comunistas. Él veía a los intelectuales de izquierda que convertían su ideología en una religión secular como hipócritas, arbitrarios y fanáticos.

En su libro Intelectuales: desde Marx y Tolstói hasta Sartre y Chomsky, Paul Johnson, un historiador británico, analizó las vidas y las visiones políticas radicales de Rousseau y de una docena de intelectuales que le siguieron. Descubrió que compartían una fatal debilidad de arrogancia y egocentrismo. [19]

En su libro Intelectuales y Sociedad, el académico estadounidense Thomas Sowell también ilustró extensamente la extraordinaria arrogancia de estos intelectuales.

Estos académicos basaron su análisis de los intelectuales comunistas en un cuidadoso juicio y análisis, pero queremos llamar la atención a otra razón, que ellos no cubrieron, que explica por qué los intelectuales pueden ser engañados tan fácilmente. El comunismo es una ideología demoníaca que no pertenece a ninguna cultura tradicional de la sociedad humana. Dado que milita contra la naturaleza humana, nunca puede ser desarrollada orgánicamente por el hombre, sino que debe ser impuesta e inculcada desde afuera. Bajo la influencia del ateísmo y del materialismo, el ámbito académico y educativo contemporáneos abandonaron la creencia en los dioses. La creencia ciega en la ciencia y la veneración a la tal llamada razón humana hacen posible que la gente se convierta en esclava de esta ideología demoníaca.

Desde los años 60, el comunismo se ha involucrado en una invasión a gran escala de la educación estadounidense. Aún peor, muchos jóvenes –bombardeados por los medios de comunicación de izquierda y habiendo recibido una educación simplificada– se entregan a la televisión, los videojuegos, internet y las redes sociales. Se convierten en “copos de nieve”, personas que carecen de conocimiento, perspectiva global, sentido de responsabilidad, sentido de la historia y la habilidad de hacer frente a desafíos. Con ideologías comunistas o derivadas del comunismo inculcadas en ellos por la generación de sus padres, son adoctrinados y, por lo tanto, utilizan un marco de pensamiento retorcido para evaluar los nuevos hechos que ven y oyen. Esto es, las mentiras comunistas han formado una película a su alrededor, impidiéndoles tener una visión genuina de la realidad.

Para engañar a la gente, el demonio se aprovechó extensamente de las debilidades humanas de estupidez, ignorancia, egoísmo, codicia y credulidad. Mientras tanto, también se aprovechó del idealismo y de las fantasías románticas de una hermosa vida. Esto es lo más triste de todo. En efecto, un estado comunista no se parece en nada a las fantasías románticas de los creyentes convencidos del comunismo. Si realmente vivieran bajo un régimen comunista, en vez de simplemente visitarlo en un viaje de placer, se darían cuenta de esto.

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El espectro comunista se infiltró en Occidente disfrazado. Solo cuando trascendemos los fenómenos concretos y nos colocamos en un plano más alto podemos ver verdaderamente el rostro y los fines del espectro.

La razón real por la que el espectro pudo lograr su objetivo es porque los humanos abandonaron su creencia en los dioses y relajaron sus estándares morales. Solo al revivir nuestra creencia en los dioses, purificar nuestras mentes y elevar nuestra moralidad podremos librarnos de la influencia y del control demoníacos. Si toda la sociedad humana regresara a la tradición, el espectro no tendría lugar donde esconderse.

Referencias

[1] David Horowitz, Barack Obama’s Rules for Revolution: The Alinsky Model (Sherman Oaks, CA: David Horowitz Freedom Center, 2009), pp. 6, 16.

[2] Saul Alinsky, “Tactics,” Rules for Radicals: A Practical Primer for Realistic Radicals (New York: Vintage Books, 1971).

[3] David Horowitz, Barack Obama’s Rules for Revolution: The Alinsky Model (Sherman Oaks, CA: David Horowitz Freedom Center, 2009), pp. 42–43.

[4] “Playboy Interview with Saul Alinsky,” New English Review,  http://www.newenglishreview.org/DL_Adams/Playboy_Interview_with_Saul_Alinsky/.

[5] David Horowitz, Barack Obama’s Rules for Revolution: The Alinsky Model (Sherman Oaks, CA: David Horowitz Freedom Center, 2009). https://newrepublic.com/article/61068/the-agitator-barack-obamas-unlikely-political-education

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] “Playboy Interview with Saul Alinsky,” New English Review,http://www.newenglishreview.org/DL_Adams/Playboy_Interview_with_Saul_Alinsky/

[9] V. I. Lenin, “Draft Theses on the Role and Functions of The Trade Unions Under the New Economic Policy,” https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/dec/30b.htm.

[10] Pinkoski, Nathan. 2018. “Jordan Peterson Marks Right And Left’s Side-Switch On Free Expression.” The Federalist. February 2, 2018. http://thefederalist.com/2018/02/02/jordan-peterson-marks-fulcrum-right-lefts-side-switch-free-expression/

[11] “Antifa protests mean high security costs for Berkeley Free Speech Week, but who’s paying the bill?” Fox News, September 15, 2017.  http://www.foxnews.com/us/2017/09/15/antifa-protests-mean-high-security-costs-for-berkeley-free-speech-week-but-whos-paying-bill.html.

[12] Chris Pandolfo, “TRUE COLORS: Student Leader Says 1A Doesn’t Apply to Ben Shapiro,” Conservative Review. October 20, 2017. https://www.conservativereview.com/news/true-colors-student-leader-says-1a-doesnt-apply-to-ben-shapiro/.

[13] “Penn Law professor loses teaching duties for saying black students ‘rarely’ earn top marks,” New York Daily News, March 15, 2018, http://www.nydailynews.com/news/national/law-professor-upenn-loses-teaching-duties-article-1.3876057.

[14] “Campus Chaos: Daily Shout-Downs for a Week,” National Review,October 12, 2017, https://www.nationalreview.com/corner/campus-chaos-daily-shout-downs-week-free-speech-charles-murray/.

[15] Paul Hollander, Political Pilgrims (New York: Oxford University Press, 1981).

[16] J. Edgar Hoover, Masters of Deceit (New York: Henry Holt and Company, 1958), 81-96.

[17] Tomas Schuman (Yuri Bezmenov), No “Novoste” Is Good News (Los Angeles: Almanac, 1985), 65–75.

[18] Fred Schwartz and David Noebel, You Can Still Trust the Communists…to Be Communists (Socialists and Progressives too)(Manitou Springs, Colo.: Christian Anti-Communism Crusade, 2010), pp. 44–52.

[19] Paul Johnson, Intellectuals: From Marx and Tolstoy to Sartre and Chomsky, 2007 revised edition (Harper Perennial), p. 225.

 
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