NASA presenta plan de Emergencia para prevenir impactos de asteroides

Por La Gran Época

La NASA y el Gobierno de Estados Unidos explicaron cual es el plan para defender la Tierra de un posible impacto de asteroides.

Ante un eventual amenaza, la NASA y el Ente Federal para la Gestión de Emergencia (FEMA) acordaron aplicar el plan, que consta de cinco objetivos básicos presentados a continuación.

Imagen del asteroide Calavera o Asteroide Halloween 2015 TB145 durante su paso el 31 de octubre de 2015, cuando sorprendió al mundo con su extraña cara. (Vídeo NASA)

El plan fue presentado el 20 de junio  y es la continuación de la Estrategia Nacional para el Espacio de 2018 de la Administración, que “reconoce la amenaza y exige esfuerzos de mitigación”,

Los cinco objetivos estratégicos

El primero es caracterizar la amenaza del objeto espacial con los telescopios y otros instrumentos avanzados. Esto significa invertir en técnicas cada vez más confiables.

Un análisis simple permite ver que casi todos los objetos cercanos que se alertan a diario, han sido descubiertos tan solo a pocos días del máximo acercamiento. Por ejemplo de los 14 asteroides conocidos que pasaron entre el 6 y el 8 de noviembre pasado, sólo cuatro correspondieron a aquellos descubiertos en años anteriores, que están haciendo su ruta normal ya anticipada.

Orbita del asteroide A 2017 U1 o cometa C 2017 U1, en octubre de 2017 cerca de la Tierra. (NASA)

La NASA reconoce que de los asteroides de mayor tamaño, aún le falta conocer un pequeño porcentaje del total que está rondando la Tierra.

En segundo lugar se propone “avanzar en nuestra capacidad de predecir consecuencias y los resultados de la mitigación”. En el caso de una emergencia, “los responsables de la toma de decisiones y los planificadores de emergencias necesitarán saber qué tan probable es el impacto, cuándo y dónde golpeará el objeto, qué efectos esperar en el terreno y si la prevención es posible”.

En tercer lugar está el de “prevenir los impactos de asteroides”. Aquí se manejan dos opciones que significan enviar naves espaciales no tripuladas para evitar el impacto de un asteroide. “Una misión de desviación empujaría al objeto fuera de una dirección terrestre, mientras que una misión de interrupción lo fragmentaría en pedazos más pequeños... quemarán inofensivamente en la atmósfera”.

Un cohete Delta II que lleva la nave espacial Kepler de la NASA se eleva a través de las nubes de escape. El despegue estuvo a tiempo a las 10:49 pm hora del este, el 6 de marzo de 2009. (NASA/Regina Mitchell-Ryall, Tom Farrar)
Un cohete Delta II que lleva la nave espacial Kepler de la NASA se eleva a través de las nubes de escape. El despegue estuvo a tiempo a las 10:49 pm hora del este, el 6 de marzo de 2009. (NASA/Regina Mitchell-Ryall, Tom Farrar)

En cuarto lugar Estados Unidos propone trabajar con socios internacionales para abordar la amenaza en manera conjunta.

En quinto lugar está el fortalecer y ejercitar procedimientos y protocolos de emergencia.

Impactos ocurridos

Pese a que nuestro planeta cuenta con un campo magnético y una atmósfera que destruye en manera explosiva a los meteoritos (rocas, trozos de asteroides y cometas) y la basura espacial, en realidad la Tierra no es ajena a verse afectada seriamente.

Cada día, la Tierra es bombardeada con más de 100 toneladas de polvo y partículas de arena del espacio. Alrededor de una vez al año, un asteroide del tamaño de un automóvil llega a la atmósfera de la Tierra, creando un espectacular evento de bola de fuego (bólido), ya que la fricción de la atmósfera de la Tierra hace que se desintegren – a veces explosivamente”, dice el equipo del Programa de Objetos Cercanos de la NASA.

Meteoritode-Cheliabinsk-Imagen-de-vídeo.
Asteroide Cheliabinsk-(Imagen de vídeo.)

En los últimos años, un informe de la NASA indica que en veinte años, entre 1994 y 2013, se registraron 556 eventos de gran energía causados por objetos del tamaño desde uno a 20 metros. Se trata de eventos explosivos mayores que un simple meteorito y que lucen en el cielo como espectaculares bólidos luminosos. Asia, América y África son los continentes más afectados por la caída de notables meteoritos en las últimas décadas,

El mayor de ellos en este período ocurrió el 15 de febrero de 2013 en Cheliabinsk, Rusia, y dejó más de 1500 heridos, y un importante daño a cientos de viviendas y edificios. La NASA calculó que fue un impacto de 440.000 a 500.000 toneladas (TNT).

Astrónomos estimaron que el asteroide de Cheliabinsk era de solo unos 16 metros de diámetro. Hay otros rondando de varios kilómetros de tamaño. Entonces, ¿qué efectos tendrían estos sobre nuestro planeta?

El asteroide de Cheliabinsk se desintegró en su mayor parte en la atmósfera, y mientras lo hacía, la onda sonora hizo explotar los vidrios de las habitaciones. Aún así los científicos lograron rescatar varios de sus meteoritos, uno de tres kilogramos, y otro enorme, que pesó 570 kilogramos.

Meteorito de 570 kilogramos, parte del asteroide que impactó en Cheliabinsk el 15/2/2014. (Gobierno de Cheliabinsk)
Meteorito de 570 kilogramos, parte del asteroide que impactó en Cheliabinsk el 15/2/2014. ( Gobierno de Cheliabinsk)

La geología de la Tierra ha permitido constatar que en el pasado nuestro planeta ha recibido impactos mucho mayores que el de Cheliabinsk, tanto de asteroides como de cometas -con núcleos de varios kilómetros de diámetro, los cuales han causado devastación.

“Aproximadamente una vez cada 5.000 años un objeto del tamaño de un campo de fútbol golpea la Tierra y causa un daño significativo. Además una vez cada pocos millones de años en promedio, un objeto lo suficientemente grande como para causar un desastre afecta a la Tierra a nivel regional o global . Los cráteres de impacto en la Tierra, la Luna y otros cuerpos planetarios son evidencia de estos acontecimientos”, dicen los astrónomos.

Por ejemplo un asteroide de sólo unos 50 metros, hace aproximadamente 50.000 años creó el cráter Winslow en California, señalan astrónomos de la NASA de acuerdo a datos geológicos.

A su vez en Tunguska, Siberia, el 30 de junio de 1908, una explosión en la atmósfera a unos 5 a 10 kilómetros de altura, presuntamente por un cometa o asteroide, abatió millones de árboles y generó una luz visible a unos 700 kilómetros de distancia.

Tunguska. Árboles caidos. (rchivo NASA)
Tunguska. Árboles caidos y calsinados. (rchivo NASA)
 
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