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La historia olvidada de los mexicanos que sufrieron el holocausto Nazi

La historia olvidada de los mexicanos que sufrieron el holocausto Nazi
Campos de Concentración Nazista de Hitler en Aushwits (Wikimedia)
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Una investigación del periodista José Raúl Olmos Castillo, documenta la olvidada historia de siete mexicanos y cuatro mexicanas que sufrieron el exterminio nazista.

El genocidio causado por Nacional Socialismo de Adolf Hitler, entre 1933 y 1945, significó la muerte de 13 a 18 millones de personas en los miles de campos de detención, de tránsito, concentración y exterminio, de acuerdo al reporte de El Holocausto.

La mayoría de los mexicanos involucrados escaparon de España, durante la dictadura de Francisco Franco, iniciada en 1939, al fin de ls Guerra Civil española. Algunos eran buscados por la inteligencia alemana y el régimen franquista, por haber participado en los combates entre 1936 y 1939, inspirados en las guerrillas marxistas.

De acuerdo a Olmos Castillo, cinco murieron en los campos de concentración, cuatro perecieron por causas no aclaradas, y sólo dos lograron sobrevivir.

El estudio de su ruta fue expuesto en la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin) de 2011.

Foto: Campos de Concentración (Mapa) donde fueron retenidos y asesinados algunos mexicanos durante la dictadura de Adolf Hitler

El Nacional Socialismo conocido como Nazismo, causó la muerte de cerca 6 millones de judíos, 3,5 a 6 millones de eslavos, y entre 3,5 a 5,5 millones de prisioneros de guerra y prisioneros políticos, además de miles de gitanos y enfermos mentales.

El 13 de agosto de 1940 salió un tren de la prisión Ziegenhain en Alemania, con destino al campo de concentración Mauthausen, en Austria. En el viajaba José Sánchez Moreno Gualda, de 31 años de edad.

Fue uno de los que se cree participó en la Guerra Civil española, por el bando republicano contra el fascismo. Fue apresado al salir del país.

Después de un año de trabajos forzados, Sánchez fue enviado al campo de concentración de Guzen, donde murió el 22 de septiembre de 1941.

El mexicano Luis Moch Pitiot, también perseguido por su participación en los combates en España, el mismo año fue transferido desde la prisión de Krems, en Austria, a Mauthhausen, y se cree que sufrió la misma suerte.

En 1944, otros tres mexicanos partieron en un “tren de la muerte”, lleno de esclavos hacia el campo de concentración de Buchenwald, Alemania.

Eran Felipe López, Feliciano Catalán y Joseph Salazar, de 26 años, todos acusados de los mismos cargos, la Guerra Civil española. En el tren viajaban 1.900 personas, pero solo llegaron al destino poco más de 1100. Fallecieron 679 y desaparecieron 57.

Foto: Trenes de la muerte dejaban un saldo de exterminio durante el Nazismo ( Wikimedia Commons)

En 1945, López y Catalán participaron en una sublevación en el campo de concentración, en un período en que estaba entrando en la región el ejército soviético y estadounidense. Lograron el sueño de la libertad junto con otras 20 mil personas.

De Joseph Salazar, no se supo el paradero, Pudo haber escapado o muerto en el tren o en el holocausto.

“El 11 de abril de 1945, cientos de desesperados internos, consumidos por la inanición, tomaron el control del campo. Ese mismo día, más tarde, arribaron soldados de Estados Unidos a consumar la liberación de los 20 mil presos que habían sobrevivido a la esclavitud y a la tortura de los nazis. Entre los liberados había dos mexicanos: Feliciano Catalán –ya para entonces de 35 años- y Felipe López, de 29 años”, escribe el autor.

Juan del Piero, también mexicano, fue registrado como prisionero en otro tren hacia Buchenwald, pero fue reportado como desaparecido.

El 31 de julio de 1943, desde el campo de prisioneros Drancy, de París, fueron trasladadas a Aushwitz, Polonia, las hermanas mexicanas Susanne y Denise Klotz de 33 y 34 años respectivamente. Meses más tarde fueron enviadas Elisia Dreyfus nacida en Chihuahua, y Anita Germaine, de la Ciudad de México. Todas eran de ascendencia judía, y no lograron sobrevivir.

Las hermanas Klotz murieron en el campo de exterminio tan solo 5 días después de subir al tren. Elisia, que partió el 31 de octubre, y Anita, que lo hizo en noviembre, también fallecieron pocos días después de llegar a su fatal destino.

Foto: Genocidio Nazi ( Wikimedia Commons)

Auschwitz fue el mayor centro de exterminio de Europa, donde miles de judíos y prisioneros de otras nacionalidades fueron asesinados.

Otra historia es la del mexicano Fernando González, quien estuvo recluido en cuatro diferentes prisiones. Su ruta esta rodeada de muerte. En uno de los trenes que viajó, casi la mitad de sus compañeros perdieron la vida antes de llegar al destino.

“En junio de 1944 fue internado en Compiegne, en Francia, y casi de inmediato fue transferido al campo de concentración de Nauengamme. A principios de julio fue enviado al campo de Sachsenhausen y de ahí lo enviaron a realizar trabajos forzados a Falkensee, cerca de los bordes de Berlín, en donde los presos eran alojados en nueve barracones rodeados por alambradas electrificadas”, escribe el autor.

González fue forzado a trabajar en la fábrica de armamentos Deutsche Maschinenbau AG (Ingeniería Alemana de Maquinaria o DEMAG), ubicada cerca del campo de concentración, según un archivo de Sachsenhausen. No se sabe que ocurrió con él finalmente.

Genocidio

En 1944, el abogado judío polaco Raphael Lemkin (1900-1959) definió por primera vez el término “genocidio” al documentar la destrucción sistemática de grupos nacionales y étnicos, combinando geno-, de la palabra griega para raza o tribu, con –cide, de la palabra latina para matar.

Lemkin dijo que el genocidio es “un plan coordinado de diferentes acciones que apuntan a la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de los grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar a los propios grupos”, y destaco que es “una práctica antigua de desarrollo moderno”,

José Raúl Olmos Castilo, al presentar su relato de los mexicanos en el holocausto recibió el Premio de periodismo Rostros de la discriminación 2011, y fue finalista del Premio latinoamericano de periodismo de Investigación.

Campos de Concentración

Estos son algunos de los campos de concentración donde esta marcada la ruta de los mexicanos:

Canpiege: Es un campo de prisioneros de tránsito en París, Francia, utilizado por los alemanes. Contaba con 25 barracas, a las cuales llegaron los mexicanos Felipe López, Feliciano Catalán y Jósef salazar, Juan del Pierro y Fernando González, junto con un total de 54 mil judíos y presos políticos.

Drancy: Fue un campo para los judíos extranjeros en Francia, donde fueron internadas las cuatro mexicanas asesinadas más tarde en Aushwitz.

Mauthausen: En este campo de concentración a 20 km de Linz, Austria, reclutaron a Luis Moch Pitioy y José sánchez Moreno Gualda.

Stalagixa: Es un campo de concentración en Ziegengeim, Alemania, donde llegó el mexicano José Sánchez Moreno Gualda.

Stalag XVII B: Es un campo de concentración en Austria, donde fue transportado el mexicano Luis Moch Pitiot.

Buchenwald: Es un campo de concentración en Alemania, donde fueron reportados como prisioneros Felipe López, Feliciano Catalán, Joseph Salazar, Juan del Pierro.

Mauthhausen: Es un campo de concentración en Austriam donde llevaron a Luis Moch Pitiot y José Sáchez Moreno Gualda.

Gusen: Es un campo ubicado en Austria, donde llegó como prisionero José Sánchez Moreno Gualda.

“Aquí los prisioneros eran esclavizados en canteras de granito”, dice el autor del estudio.

Sachsenhauses: Es un campo en Brandeburgo, Alemania, donde llegó Fernando Gonzáles en calidad de prisionero.

“Fue construido por los nazis para confirmar o liquidar masivamente”, afirma olmos Castillo.

Neuengamme: Es un campo en Hamburgo Alemania, donde fallecieron 56.000 prisioneros. En él estaba el prisionero Fernando Gonzáles. Los internos trabajaban en una fábrica de ladrillos.

Foto: Aushwitz. (Wikimedia Commons)

Auschwitz: Es el campo de concentración ubicado en Polonia, el mayor centro de exterminio, donde miles de judíos, eslavos y prisioneros de otras nacionalidades fueron asesinados. A él llegaron las mexicanas Susanne Klotz, registrada como Marx, Anita Germaine Guggenheim cuyo apellido era Ullmannm, Denise Klotz, y Alice Dreyfus, cuyo apellido era en realidad Picard.

Sus historias siguen en la memoria.


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