Lo dieron por muerto y “resucitó” cuando estaba listo para la autopsia

Diagnosticar la muerte a veces no resulta muy fácil, cuando el cuerpo humano se ve afectado por la rigidez o la catalepsia. Un error puede costar caro. Médicos forenses de Oviedo, España, se disponían a practicar una autopsia a un “muerto”, y descubrieron que en realidad estaba vivo.

El “difunto resucitó” en la morgue, informó La Voz de Asturias el 7 de enero. Había sido declarado muerto por tres especialistas, el médico de turno nocturno, el médico del turno diurno y un tercero.

El hombre que volvió a la vida, citado como Gabriel Montoya Jiménez, de unos 50 años de edad, es un preso del Centro Penitenciario de Villabona, en Asturias.

El preso “resucitó” cuando estaba punto de ser parte de una autopsia. (Youtube)

Las autoridades relataron que el afectado la mañana del domingo no se presentó frente a la guardia durante el recuento diario. Los uniformados fueron en su búsqueda y lo descubrieron sentado en su celda, inerte.

No le detectaron el pulso vital, por lo que fue declarado muerto.

Se supo que desde el día anterior había manifestado signos de estar indispuesto.

Centro Penitenciario Villabona (Voz de Asturias)

Las autoridades de la cárcel dieron un aviso al juzgado, quién procedió con la orden de traslado al Instituto de Medicina Legal de Oviedo.

Ya habían pasado dos horas cuando al preso lo metieron en una bolsa y lo llevaron donde lo esperaban los forenses para hacer la autopsia, informó El Mundo.

Es probable que el recluso se diera cuenta de lo que sucedía, pero en estado de rigidez no podía moverse y gritar: “¡estoy vivo, sáquenme de aquí!

Cinco horas más tarde, los forenses estaban por comenzar con la autopsia y quedaron impactados cuando escucharon un ruido dentro de la bolsa: el hombre estaba con vida y parecía roncar.

Gabriel Montoya fue trasladado de inmediato al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) en una ambulancia. Ahí permanece en la Unidad de Emergencia, escoltado por la Guardia Civil.

Conmocionada, la familia del resucitado dijo a los medios de prensa que el preso presenta “las marcas pintadas en el cuerpo para hacerle la autopsia”.

Se salvó por sus ronquidos.

Manifestaron que están estudiando la posibilidad de hacer una denuncia.

“Lo querían enterrar vivo, estuvo metido en la cámara frigorífica y ya lo tenían marcado para hacer la autopsia”, declaró Luis Manuel Montoya, tío de la víctima, en declaraciones a La Nueva España.

Se ha abierto una investigación judicial para aclarar las circunstancias en que se produjeron los supuestos errores. Se hipotiza que algunos de los médicos posiblemente firmaron el estado de defunción sin confirmar realmente el estado de muerte.

Según el medio El Comercio, dos de los tres médicos que certificaron el fallecimiento, son especialistas de la prisión con más de treinta años de experiencia profesional. El tercero es una forense de la comisión judicial, que acudió a la cárcel de Villabona,

Los médicos relataron que el preso tenía antecedentes de ataques de epilepsia, por lo que el aparente estado de muerte era una rigidez momentánea.

Gabriel Montoya debió haber sufrido un estado de catalepsia, en que el cuerpo repentinamente queda inmóvil, en aparente muerte. El enfermo no responde a los signos vitales y la respiración y pulso se vuelven desapercibidos.

 
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