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Pensó que no podría volver a tocar el violoncello, hasta que ocurrió un milagro

Pensó que no podría volver a tocar el violoncello, hasta que ocurrió un milagro
Fotos: La Gran Época
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Desde muy temprana edad, Jorgelina se interesó por la música y estudió para ejecutar violoncelo, un instrumento con un sonido muy dulce y especial.

Sin embargo, años después, debido a una de las lesiones bastante típica en los chelistas que consiste en la inflamación de los tendones de la muñeca por los movimientos repetidos y el exceso de práctica, se vio obligada a dejar su pasión.

También sufría de otras lesiones en los brazos y dos hernias de disco que le impedían llevar una vida normal, con lo cual –antes de cumplir los 30– tuvo que probar distintas terapias para recuperarse, sin mucho resultado.

“Era muy traumático y tenía mucho sufrimiento. En ese tiempo trabajaba en Tribunales pero no podía escribir ni dar vuelta una hoja, entonces mis superiores no sabían en qué sector colocarme. Incluso en mi vida diaria se me dificultaba todo, ya que no podía ni lavarme la cabeza”, comentó Jorgelina Claverie, música nacida en Rosario, Argentina, en una entrevista con La Gran Época.

Una nueva vida

“En 2010 empecé a practicar Falun Dafa (también conocida como Falun Gong), una disciplina espiritual de la Escuela Buda, ya que tenía una búsqueda profunda de la vida, había muchas cosas del mundo que no me cerraban”, comentó.

“Leí el libro y me impacto muchísimo, fue un antes y un después en mi vida y después empecé a hacer los ejercicios (que consisten en movimientos suaves y una meditación) y me sentí con más optimismo y más feliz”, agregó.

“Al poco tiempo comenzaron los cambios en el cuerpo. ¡De repente ya no me dolían los brazos y pude dejar las férulas!”

“Al segundo ejercicio que consiste en sostener los brazos en cuatro posiciones como abrazando una rueda, pensé que no podría hacerlo, pero sentí que algo me sostenía los brazos, fue como un milagro”, agregó.

Jorgelina también comentó que antes de practicar Falun Dafa tomaba todo tipo de medicamentos para la columna, brazos, estómago y que dejó todo eso naturalmente, porque simplemente ya no los necesitó.

“Mejoré como persona, me cambió mucho a nivel personal y en mi trabajo empecé a aplicar los principios de Falun Dafa: Verdad, Benevolencia, Tolerancia”.

Jorgelina en el centro de la ciudad de Buenos Aires, difundiendo Falun Dafa (Foto: Falun Dafa en Latinoamérica)

Volver a la música

Jorgelina pudo volver a tocar el chelo –con una renovada energía– en casamientos y eventos varios. Además, según comentó, como hizo un mejoramiento interno, eso se refleja naturalmente en la ejecución de su instrumento.

“La gente me empezó a comentar que cuando escuchaba la música sentía una energía distinta. Antes me podían decir ‘qué linda ejecución’ pero nada más, ahora hay gente que se emociona y siente como una energía especial, varias personas manifestaron eso”, dijo.

“Sobre todo cuanto interpreto temas de practicantes de Falun Dafa, la gente siente que hay algo muy profundo detrás de la música”.

Dulce melodía

Jorgelina aprovecha su habilidad para tocar su instrumento en eventos de difusión de Falun Dafa, para contar los beneficios de esta disciplina libre y gratuita y además para informar sobre la persecución que la misma sufre en China desde 1999.

En el siguiente video se puede ver a los practicantes de Falun Dafa de Argentina haciendo actividades de difusión en los parques y en el barrio chino de Buenos Aires, y a Jorgelina acompañando con el chelo. La melodía que ejecuta llamada Dedu (Sean salvados) fue recorriendo el mundo y muchos practicantes la interpretan como un símbolo.

Dedu (Sean salvados)

Esta hermosa canción fue compuesta por un practicante de Falun Dafa. Sara es una joven practicante que la cantó públicamente por primera vez cuando fue trasladada junto a otros practicantes occidentales a un centro de detención en China, luego de ser detenidos por expresarse en contra de la persecución a Falun Dafa en la Plaza de Tiananmen.

Hasta ese momento, la policía china estaba gritando a los practicantes que se sentaran y se mantuvieran en silencio, pero cuando Sara se levantó y se puso a cantar, fue la policía la que se detuvo y se quedó en calma, y el joven guardia de pie junto a ella tenía lágrimas en los ojos.

Letra:

Hemos caído en este laberinto

Desamparados, perdidos, sin poder encontrar el camino

Buscando miles de años

Un día el Maestro reaparece

Sean salvados, sean salvados

Por favor, no pierdas esta oportunidad otra vez

Sean salvados, sean salvados

Por favor, no pierdas esta oportunidad de nuevo


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