Medio ambiente, Salud

¿Qué peligro invisible tiene el agua que bebemos a diario?

¿Qué peligro invisible tiene el agua que bebemos a diario?
¿Qué peligro invisible tiene el agua que bebemos a diario? Orb Media publicó estudios que informan sobre microplásticos y sus efectos en la salud en ciudades del mundo. (Imagen: Pixabay)
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Los residuos plásticos invaden nuestra vida y el planeta a una vertiginosa velocidad y los de tamaño diminuto de menos de 5 milímetros o microplástico son los más difíciles de tratar, a la vez que su presencia casi invisible puede tener graves consecuencias para nuestra salud.

Grupos de investigación y monitoreo de plásticos habían alertado sobre los residuos microplásticos o plástico microscópico desde hace algunos años, pero recientes estudios encontraron que estos contaminantes plásticos no sólo han invadido lagos, ríos y mares dañando la vida marina, también están presentes en el agua que se consume en diferentes ciudades del mundo, desde las zonas más pobres de África hasta la Torre Trump en Nueva York.

Microplásticos en el agua que bebemos

“¿Si el plástico microscópico está en los océanos, lagos y ríos, también está en el agua potable?” Es la pregunta de Orb Media sobre el estudio científico que encontró contaminación plástica en el agua del grifo de las ciudades de varias partes del mundo.

Y la respuesta es sorprendente y alarmante. Más del 80% de las muestras de agua de grifo de diversas ciudades del mundo contienen microplásticos.

159 muestras de agua de grifo en los 5 continentes, obtenidas de ciudades como Nueva York, Nueva Delhi (India) y Ecuador, indican entre sus resultados la amplitud de la contaminación del agua que bebemos a causa de las fibras microplásticas.

Los investigadores también encontraron diminutas partículas de plástico en las principales marcas de agua embotellada para beber en Estados Unidos y consideran que las fibras plásticas también están en los alimentos, incluso en la leche de fórmula para bebés.

Los alimentos como las fórmulas lácteas para bebés, también contendrían microplásticos. (Imagen: Pixabay)

Los alimentos como las fórmulas lácteas para bebés, también contendrían microplásticos. (Imagen: Pixabay)

En la muestra estudiada, Estados Unidos con un 94% sería el país con mayor presencia de fibras microplásticas en el agua de grifo, superando el promedio mundial de 83%. Quito, Ecuador, con un 75% rebasa a Europa que presentó en un 72% estas microfibras.

Según los estudios, “una persona que bebe dos litros de agua del grifo o bebidas como café, té y jugos artificiales, puede ingerir hasta ocho fibras de plástico cada día, que anualmente llegarían a más de 2,900″.

Peligro invisible

Los micro-fragmentos de plástico pueden absorber sustancias tóxicas relacionadas con muchas enfermedades, incluyendo el cáncer y se liberan al ser ingeridos por peces y mamíferos de nuestra cadena alimenticia.

Al ingerir el agua, las partículas desprenden su toxicidad acumulada y pueden almacenarse en el tracto intestinal o los ganglios linfáticos con severas consecuencias para la salud.

Partículas de poliestireno en verde claro, menores a 50 nanómetros de largo, obstruyeron el tubo digestivo del plancton de agua dulce, un eslabón de la cadena alimenticia marina. (Imagen: Corin Liddle/Orb Media)

Partículas de poliestireno en verde claro, menores a 50 nanómetros de largo, obstruyeron el tubo digestivo del plancton de agua dulce, un eslabón de la cadena alimenticia marina. (Imagen: Corin Liddle/Orb Media)

Los químicos de los plásticos se añaden a nuestra dieta cotidiana al desprenderse de recipientes como vasos, platos, cubiertos, envases desechables y de uso común. Con el calor de alimentos y cocción en el horno de microondas, los plásticos se descomponen y emanan químicos.

Los plastificantes provocan alteraciones endócrinas, como los bisfenoles A (BPA) o los ftalatos, en tanto que los retardantes de fuego o los metales pesados tóxicos son absorbidos por el organismo, dijo a Orbs Media el doctor Scott Belcher, profesor e Investigador de la Universidad estatal de Carolina del Norte y portavoz de la Sociedad Endocrinóloga.

Estos diminutos e invisibles plásticos se desprenden de las fibras sintéticas con la fricción del lavado y de ahí van al drenaje urbano, los ríos y los océanos (1 millón de toneladas al año), también del polvo que dejan las llantas de vehículos (más de 20 gramos de polvo por cada 100 kilómetros).

Los científicos encontraron unas 16 fibras en el agua de grifo del centro de visitantes del Capitolio, en Washington, Estados Unidos. (Imagen: Chris Tyree/Orb Media)

Los científicos encontraron unas 16 fibras en el agua de grifo del centro de visitantes del Capitolio, en Washington, Estados Unidos. (Imagen: Chris Tyree/Orb Media)

El polvo de pinturas de carreteras, barcos, edificios (aportan más del 10% de microplásticos) recubre el fondo de océanos; el arrastre de 8 millones de toneladas de residuos plásticos hacia lagos, ríos y océanos por su inadecuado manejo, así como las microfibras plásticas en el aire que se deprenden por la fricción de las telas sintéticas, contaminan suelos y agua, así como las microesferas de faciales y cosméticos.

Microplásticos ¿Qué hacer?

“Esto debería tener sentido para nosotros. Sabíamos que este plástico está regresando a nosotros a través de nuestra cadena alimenticia. Ahora vemos que está regresando a nosotros a través de nuestra agua potable”, expresó al medio independiente el Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, preguntando “¿Tenemos una salida?”.

Orbs Media menciona que la “única manera de mantener el plástico fuera del aire, el agua y el suelo es repensar radicalmente su diseño, usos, venta y desecho”. Entre algunas medidas que se están aplicando está la generación de energía recuperando residuos en un mercado que se estima al alza en Estados Unidos.

La economía circular busca por su parte que diseñadores y fabricantes consideren el uso de empaques y embalajes reciclables y de fácil reuso, para evitar que aumente la cifra de más del 50% actual no reciclable.

Nuevos materiales para fibras que no contaminen suelo, aire y agua están en desarrollo en marcas líderes y empresas emergentes como Bolt Threads, que en California emplea proteína de seda de araña para sustituir lana sintética o ropa interior de la japonesa Spiber.

El Air Carbon de NLT generado a partir de gases efecto invernadero procede del ganado y rellenos sanitarios para fabricar muebles. Bora Cola atrapa las fibras de lavado en el hogar y en una sola lavada reduce hasta un 30% las emisiones plásticas que se desprenden de la ropa.

Diversas ciudades, estados y organizaciones del mundo impulsan la disminución y eliminación del uso de bolsas y empaques de plástico y poliuretano en las compras, de popotes, recipientes desechables, fibras sintéticas así como el reuso y reciclaje de residuos plásticos.

Yunus, quien comenzará una campaña contra los desechos plásticos agregó: “Hemos sido advertidos antes sobre la amenaza del plástico para la vida y el planeta. Pero no habíamos reparado en el riesgo de nuestra vida hasta que se presentaron estas nuevas conclusiones”.

Para los científicos la invasión de los microplásticos es alarmante y requiere acciones urgentes, como investigar los efectos en la salud humana, definir metodologías de análisis apropiadas, encontrar alternativas a procesos productivos, de comercialización y consumo, políticas sobre microplásticos y movilizar su aplicación, entre otras.

Quienes consideran que todos formamos parte del problema…. dicen que todos debemos enfrentarlo, pero la forma de hacerlo varía si se trata de empresas, gobiernos, ciudadanos, en tanto que productores y consumidores.

Orb Media publicó el reportaje de Chris Tyree y Dan Morrison: “INVISIBLES El plástico dentro de nosotros”, con entrevistas en video a científicos de las universidades Estatal de Nueva York y de Minnesota, Estados Unidos.


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