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¿Sufren las langostas al ser cocinadas vivas? Ahora Suiza lo prohibió

¿Sufren las langostas al ser cocinadas vivas? Ahora Suiza lo prohibió
El nuevo edicto viene a raíz de la reciente ley italiana que decretó que las langostas no pueden mantenerse congeladas en las cocinas de los restaurantes. (Crédito de Neilson Barnard/Getty Images for The New York Culinary Experience)
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Aunque se argumenta que la langosta no sufre al ser cocinada viva, ellas muchas veces se agitan e intentan escapar, por esa razón Suiza ha dado el paso de prohibir esta “vívida” escena.

Lo que ha llegado a ser una práctica común en restaurantes de todo el mundo, cocinar los Bogavantes y langostas vivas en agua hirviendo para mejorar su sabor, ahora ya no se podrá hacer, al menos en Suiza.

Sumergir las langostas vivas en agua hirviendo será ilegal a partir del 1 de marzo.

(Crédito de Justin Sullivan/Getty Images)

Asimismo, los crustáceos vivos, incluida la langosta, ya no podrán ser transportados sobre hielo o agua helada, dice la nueva ley, de acuerdo con Swiss Info.

El nuevo edicto viene a raíz de la reciente ley italiana que decretó que las langostas no pueden mantenerse congeladas en las cocinas de los restaurantes.

(Crédito de PETER PARKS/AFP/Getty Images)

La decisión de Suiza es aplaudida por el profesor Robert Elwood, profesor emérito de ecología, evolución, comportamiento y economía ambiental en la Universidad de Queens, Belfast.

Elwood estudió durante largo tiempo a los crustáceos, y encontró que sienten dolor, “ahora existe una fuerte evidencia que sugiere que los crustáceos experimentan dolor”, según Nature.

Según el profesor damos protección a las aves y los mamíferos, pero muy poca protección a los crustáceos decápodos, langostas y cangrejos, y surge la pregunta: ¿por qué existe esta diferencia?

Se cree que no sienten dolor, y solo manifiestan “reflejos”.

Para Elwwood, esta es una creencia útil, ya que los crustáceos son sometidos a “procedimientos extremos” a que son cocinados vivos, o cortados mientras aún están con vida.

(Crédito de Alex Ogle/AFP/Getty Images)

¿Se dejará de comer langostas cocinadas vivas luego de la prohibición en Suiza? Según parece no.

El gobierno solo aceptará “aturdir” a la langosta con una descarga eléctrica, o la “destrucción mecánica” de su cerebro antes de meterla en la olla.

¿Y la langosta sufre o no? ¿Los otros países, que harán?

Para el resto del mundo, la pregunta seguirá siendo si sufre o no. Las langostas tienen 100.000 células nerviosas, y los seres humanos 100.000 millones.

Otros actores, como el Instituto de la Langosta de la Universidad de Maine, sostienen que no son capaces de procesar el dolor.

(Crédito de Sean Gallup/Getty Images)

Según este instituto, los investigadores realizaron experimentos y estudiaron el sistema nervioso de la langosta. Encontraron que el sistema de la langosta es muy primitivo y es más similar al sistema nervioso de un insecto.

“Ni los insectos ni las langostas tienen cerebro. Los neurofisiólogos nos dicen que las langostas, como los insectos, no procesan el dolor”.

Si estos últimos están en lo cierto, entonces los movimientos de la langosta en la olla son tan sólo…, reflejos. Y si son un reflejo, puede que destruir su cerebro con un cuchillo no solucione la escena tan gráfica que Suiza está queriendo evitar.

(Werner Hunsinger, chef del restaurante ‘Hunsinger in der Neuen Pinakothek’, posa con una langosta en un restaurante de Alemania. Hunsinger, fue galardonado por Gault Millaut, y es famoso por su cocina de mariscos. (Crédito de Johannes Simon / Getty Images)


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