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Luego de décadas de importaciones chinas, ¿cómo revivir la manufactura estadounidense?

Luego de décadas de importaciones chinas, ¿cómo revivir la manufactura estadounidense?
Un trabajador en Changzhou, Provincia de Jiangsu, China, el 13 de mayo. Un nuevo informe detalla el impacto de más de dos décadas de importaciones chinas en la economía estadounidense. (Kevin Frayer/Getty Images)
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Según una reciente investigación, la innovación industrial se desaceleró en Estados Unidos debido principalmente a las importaciones provenientes de China.

Los descubrimientos de la investigación apoyan la postura negativa del presidente electo Donald Trump hacia el libre comercio y la globalización. ¿Pero, pueden sólo las políticas más estrictas de Trump ayudar a traer la innovación nuevamente a Estados Unidos?

El informe publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica muestra que las importaciones provenientes de China aumentaron la competitividad y por ello obstaculizaron la innovación industrial en Estados Unidos en las últimas dos décadas. Los académicos midieron la innovación al ver el número de solicitudes de patentes de fabricantes radicados en Estados Unidos.

“Nuestros resultados sugieren que la crisis comercial de China reduce la rentabilidad de las empresas en la manufactura de Estados Unidos, lo que lleva a las empresas a entablar operaciones en muchas diversas actividades, incluida la innovación”, afirmaron los autores del informe, los economistas David Autor de MIT, David Dorn de la Universidad de Zurich, Gordon Hanson de la Universidad de California en San Diego, y Pian Shu y Gary Pisano de la Escuela de Negocios de Harvard.

El análisis comienza con información de 1991, cuando las importaciones chinas comenzaron a aumentar seriamente. Las importaciones se aceleraron luego de que el país ganara acceso a la Organización Mundial del Comercio en 2001.

La creciente exposición a las importaciones también redujo el empleo, los ingresos públicos, el capital disponible, la valuación de mercado y los gastos en investigación y desarrollo en las empresas estadounidenses, según el informe.

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Presión financiera

La investigación menciona la diferencia entre las respuestas de Estados Unidos y Europa a la crisis comercial de China; en concreto, las empresas europeas crearon más patentes y ampliaron las inversiones en investigación, desarrollo y tecnología para enfrentar la competencia en las importaciones provenientes de China.

“El énfasis en el valor accionista que Wall Street y los inversionistas infundieron en la manufactura y otros sectores de la economía, presenta algunas graves consecuencias para las empresas estadounidenses que invierten en investigación y desarrollo”, dijo Scott Paul, presidente de la Alianza para la Manufactura Estadounidense, una organización sin fines de lucro formada por fabricantes y el sindicato de trabajadores Siderúrgicos Unidos.

Las compañías estadounidenses tuvieron que tercerizar las operaciones manufactureras para cortar los costos y retornar más valor a los accionistas.

“Una vez que la capacidad de manufactura se pierde, se pierde mucho de la habilidad para innovar y competir. Resulta que la manufactura realmente importa en una economía impulsada por la innovación”, escribieron los profesores Pisano y Willy Shih, de la Escuela de Negocios de Harvard, en su libro “Produciendo prosperidad: Por qué Estados Unidos necesita un renacimiento de la manufactura”.

La mentalidad de negocios en Estados Unidos tiene que cambiar, según Paul.

“Deseo que el nuevo informe convenza a los consejos de las corporaciones o a los ejecutivos sobre la necesidad de invertir en la innovación, pero la presión de los mercados financieros es demasiada para vencer”, dijo Paul.

Más de 63.000 empresas cerraron y 3,2 millones de trabajos se perdieron en Estados Unidos desde que China se unió a la Organización Mundial del Comercio, según la Alianza de Manufactura Estadounidense.

Estrategias efectivas

Los expertos dicen que para traer la manufactura y la innovación de nuevo a Estados Unidos, el gobierno de Trump necesita utilizar políticas de comercio, reformas tributarias e incentivos.

China utiliza la manipulación de la divisa y otras prácticas desleales para ganar ventaja en el comercio y debilitar la competitividad de los productos estadounidenses. Como respuesta, Trump tiene la intención de utilizar tarifas compensatorias para convencer a China y a otros países para que respeten las reglas.

“El gobierno actual ha intentado usar la persuasión con el gobierno chino. Eso ha fallado. Creo que el gobierno de Trump, irá más allá de la persuasión hasta la reales consecuencias”, dijo Rob Atkinson, presidente de la Fundación para la Tecnología de Información e Innovación (ITIF, según sus siglas en inglés), un grupo de expertos estadounidense que se enfoca en la innovación en tecnologías.

Además de la manipulación de la divisa, el gobierno chino subsidia a sus industrias. Un buen ejemplo es la industria de energía limpia, según Atkinson.

Una impresora 3-D en acción durante la Conferencia de Impresiones 3-D en la Expo 2015 en el Centro de Convenciones Javits en Nueva York, el 16 de abril de 2015. Manufacturing USA es una iniciativa gubernamental que ayuda a los fabricantes a hacer investigación cooperativa en tecnologías como las impresiones 3-D. (Petr Svab/La Gran Época)

Una impresora 3-D en acción durante la Conferencia de Impresiones 3-D en la Expo 2015 en el Centro de Convenciones Javits en Nueva York, el 16 de abril de 2015. Manufacturing USA es una iniciativa gubernamental que ayuda a los fabricantes a hacer investigación cooperativa en tecnologías como las impresiones 3-D. (Petr Svab/La Gran Época)

“En energía solar y eólica Estados Unidos era mucho más innovador que China. No obstante, el gobierno chino subsidió al máximo estas dos industrias. Así que le hizo difícil a las compañías de energía solar y eólica de Estados Unidos tener un rendimiento adecuado. Terminaron cortando sus gastos en investigación y desarrollo y se hicieron menos innovadoras”, dijo.

Según Atkinson, las políticas chinas no sólo hacen daño a las compañías estadounidenses, sino que dañan y entorpecen el ritmo global de innovación.

Las industrias de tecnología en Europa, Japón y Estados Unidos fueron dañadas por las políticas desleales chinas, así que cualquier política de comercio contra China debería incluir la colaboración con socios en Europa y Japón. De otro modo, las compañías estadounidenses pueden enfrentar represalias por parte de China.

“La política de comercio puede tener éxito si es una política multilateral en la que involucremos a nuestros socios en Europa, particularmente de Alemania y Japón”, dijo Atkinson.

Además, Trump intentó reducir tanto los impuestos individuales como los corporativos. Según expertos, un código fiscal corporativo globalmente competitivo, puede brindar nuevamente trabajo manufacturado a Estados unidos.

“Poner más dinero en los bolsillos de los consumidores estadounidenses -a través de una reforma tributaria- puede ser útil a la manufactura”, dijo Paul.

Manufactura en Estados Unidos

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue el primer país en priorizar la investigación y el desarrollo. En ese tiempo, el gobierno federal representaba más del 50 por ciento de la investigación y el desarrollo público y privado. No obstante, actualmente representa sólo el 8 por ciento, según un informe de la Fundación para la Tecnología de Información e Innovación (ITIF, según sus siglas en inglés) y el Instituto Brookings.

El gobierno de Obama dio algunos pasos para mejorar la situación al lanzar una red nacional de fabricantes llamada Manufacturing USA. Estableció institutos para promover la innovación, educación y colaboración en la manufactura.

“Manufacturing USA es un importante programa para ayudar a los fabricantes a hacer investigación cooperativa en tecnologías como impresiones 3-D o materiales livianos. El nuevo gobierno necesita continuar y expandir ese programa”, dijo Atkinson. “Ciertamente hay cosas que Estados Unidos tiene que hacer. No podemos culpar a China de todo esto”.


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