Cultura, Tradiciones chinas

Los tesoros reales del Estado de Wei

Los tesoros reales del Estado de Wei
Un colgante de jade con forma de dragón del Período de los Estados en Guerra de la historia china (475-221 a.C.). (Cortesía del Museo Guimet, Francia)
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Una vez, un marqués llamado Jing Hou visitó al príncipe del Estado de Wei durante el Período de los Estados en Guerra de la historia china. (475-221 a.C.)

Jing Hou se vistió especialmente para la ocasión, llevando una espada con incrustaciones de piedra preciosa a la izquierda y un precioso colgante de jade a la derecha, ambos brillando intensamente. No obstante, el príncipe ni siquiera les echó un vistazo o hizo pregunta alguna.

Jing Hou intentó abordar el tema preguntando: “¿Hay tesoros preciosos en el Estado de Wei?”.

“Sí ¡por supuesto!” respondió el príncipe.

“¿Cuáles son?”, preguntó Jing Hou.

El príncipe dijo, “El rey honra la credibilidad, los funcionarios prometen su lealtad, el estado tiene el amor de su gente, y estos son los tesoros del Estado de Wei”.

“No, no me refería a esos”, dijo Jing Hou. “Preguntaba sobre objetos preciosos reales”.

“¿Tesoros reales?” Sí ¡por supuesto!” respondió el príncipe. “Tenemos al sabio Tu Shizhao gobernando el país, así que no hay sobrealmacenamiento o distribución desigual en los mercados, lo que descarta a los mercaderes astutos que hacen fortunas injustas”.

“Tenemos al sabio Xi Xin administrando las ciudades, así que nadie malversará objetos perdidos en el camino. También tenemos a Mang Mao como oficial en la corte y todas las personas talentosas con buena reputación vienen a rendir homenaje. Estos tres sabios son nuestros verdaderos tesoros”, dijo el príncipe.

Esta vez Jing Hou entendió el mensaje, y se sintió avergonzado. Se paró como en una derrota, montó su carruaje y partió rápidamente sin llevarse la espada preciosa o el colgante de jade con él.

El príncipe envió a su sirviente en un caballo para regresar la espada y el colgante a Jing Hou con un mensaje: “No soy capaz de conservar estos tesoros para usted. Además, estos objetos no pueden convertirse en ropa de abrigo y tampoco pueden convertirse en comida durante una hambruna. Sólo provocan el robo. Así que es mejor que sean devueltos a usted”.

Fuente: “Shuo Yuan”, o Jardín de Conversaciones: historias y cuentos del erudito confuciano Liu Xiang del período pre-Qin a la Dinastía Han Occidental.

Editado por Sally Appert.


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