Encuentran dientes de 9 millones de años que reescribirían la historia de la humanidad

Dos dientes fueron descubiertos en excavaciones en Eppelsheim, Alemania, y el primer informe de los científicos es que no son de chimpancés sino de humanos prehistóricos de hace más de 9 millones de años, que los antropólogos apodan hominoides.

Lo extraordinario del hallazgo, según el equipo liderado por Herbert Lutz, investigador del Museo natural de Mainz, son “las asombrosas semejanzas con los miembros africanos”. Además de no tener ninguna semejanza a los dientes de los monos, advierten que “difieren de todos los demás hominoides del reino eurasiático descritos hasta ahora”.

(Descubren dos caninos de 9 millones de años en Alemana en Eppelsheim. Son similares y más antiguos que de los humanos africanos.)

Tanto los estudios de los sedimentos del lugar donde fueron encontrados los dientes, como los datos biológicos de estos, indican que sus portadores, los Eppelsheim, vivieron en la región poco antes de la crisis del Vallesian, época que significó hace unos 9,7 millones de años una masiva extinción de especies en Europa.

“Entonces son considerablemente más antiguos que los africanos con caninos morfológicamente comparables”, concluye Lutz, y sus colegas Tomas Engel, Bastian Lischewsky y Axel Von Berg,

(Descubren dos caninos de 9 millones de años en Alemana en Eppelsheim. Son similares y más antiguos que de los humanos africanos)

“Lo más desconcertante -añade el texto- es la similitud morfológica” del canino registrado como Epp 30,16 con aquellos de los miembros de la tribu africana de los Ardipithecus, que otros estudios los sitúan viviendo en Etiopía hace 5,6 a 4,4 millones de años. También se parecen en algo a otros caninos africanos, que también son posteriores a estos europeos. No se han encontrado en África muestras de fechas más prehistóricas que la de Europa.

Si estos dientes hubieran sido desenterrados de los sedimentos prehistóricos en África, “probablemente nadie estaría perplejo”, dice Lutz, pero el hecho de que ambos dientes se encontraron en viejos sedimentos europeos de 9.7 millones de años “provoca preguntas, que ojalá se resuelvan con estudios detallados y planeados”.

El hallazgo, al igual que otros estudios recientes, ha hecho suponer que los primeros humanos descubiertos hasta la fecha no son de África, sino de Europa.

En septiembre pasado, Gerard Gierlinski, del Instituto de Geología de Varsovia, también generó un debate al presentar una huella humana de hace 5,7 millones de años en Creta, la cual dijo: “Pone a prueba la narrativa establecida de la evolución humana”.

“Las nuevas huellas tienen una forma inequívocamente humana, especialmente en los dedos de los pies”, afirmó en esa oportunidad Gierlinski. “La pisada es de una persona que caminó en manera vertical, no de una especie de mono, y es anterior a cualquier pisada humana descubierta hasta la fecha”, explicó.

Existe también otro estudio reciente de dientes y mandíbula de los Graecopithecus de Grecia y Bulgaria que corresponden a humanos y no simios, cuya data es de 7,2 millones de años atrás. La Academia de Ciencias de Bulgaria destacó en mayo pasado que esto significaba para ellos que los primeros seres humanos o huminoides descubiertos eran de los Balcanes.

Los investigadores de Eppelsheim por su parte proponen continuar con las excavaciones en la zona y examinar los viejos descubrimientos. La razón es que los caninos que analizaron se encontraron en una formación terrestre llamada Vallesiano fluvial Dinotheriensande de Eppelsheim, que cuenta con numerosos hallazgos, aunque muchos de ellos se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial.

En el lugar se encontró el “fémur de Eppelsheim”, considerado por el equipo de Lutz como “el más antiguo o primer fósil de fémur descubierto en todo el mundo”, pero que todavía hoy es un tema de debate.

Además está el diente Gigantantropus weinheimensis, descubierto por Freudenberg en 1938 de características peculiares, de propiedad del Museo natural de Mainz. Fue prestado al Museo Estatal de Hesse en Darmstadt, donde se perdió por la guerra.

Los autores quieren dar una nueva visión de este gigantantropus y de los muchos otros hallazgos perdidos o escondidos, además de compararlos a otras muestras de Asia y África, en tanto esperan continuar con las excavaciones.

Quizás confirmen nuevamente que no hay un solo origen del hombre, por lo que no proviene de África como se piensa, y de una vez se aclare que “no hay evolución” o eslabón perdido que ate a los los monos y chimpancés con los huminoides.

 
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