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Electricidad inalámbrica de Nikola Tesla, el innovador e inconcluso proyecto

Electricidad inalámbrica de Nikola Tesla, el innovador e inconcluso proyecto
Nikola Tesla (History)
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El genio de la física Nikola Tesla (1856-1943) destacó con especiales argumentos que “la transmisión sin cables de energía eléctrica a cualquier distancia” era la fuente de poder más eficiente y más económica para proporcionar “comida, paz y trabajo” en la humanidad.

El eminente científico de origen serbio, definió esta energía libre junto a otras dos maneras de usar la potencia vital del Sol: el fuego por la quema de la energía almacenada en la madera o carbón (combustibles), y “la utilización eficiente de la energía del medio ambiente (rayos solares, eólica, ondas el mar)”.

“Por la mañana, cuando nos levantamos, no podemos dejar de notar que todos los objetos que nos rodean son fabricados por maquinarias”, escribió en el documento titulado: “El problema de incrementar la energía humana”, publicado en junio de 1900. De aquí se desprenden sus célebres palabras en honor al Sol:

“¿De dónde viene todo el poder motriz? Vemos el océano subir y bajar, los ríos fluyen, el viento, la lluvia, el granizo y la nieve golpean en nuestras ventanas, los trenes y vapores van y vienen…y  todo este movimiento, desde el surgimiento del poderoso océano hasta ese movimiento sutil de nuestro pensamiento, no tiene más que una causa común. Toda esta energía emana de un solo centro, una sola fuente, el Sol. El sol es la primavera que impulsa a todos. El sol mantiene toda la vida humana y suministra toda la energía humana”.

Tesla proyectó entonces usar esta energía de la naturaleza proporcionada por el Sol con la construcción de altas torres sin cables para la transmisión de grandes flujos de electricidad  del ambiente y para la comunicación a distancia. Se preocupó de formas más eficientes para la obtención de los metales usados (Fierro) y con descargas eléctricas propuso obtener de la atmósfera cantidades ilimitadas de Nitrógeno gratuito para fertilizar la Tierra.

Aseguró que sería posible a nivel industrial gracias a las propiedades de la ionosfera, por donde se sabe hoy que fluye el plasma solar. “Un descubrimiento que hice (en 1899) cambió mi punto de vista. Observé que bajo ciertas condiciones la atmósfera, que normalmente es un gran aislante, asume propiedades conductoras, y así es capaz de transportar cualquier cantidad de energía eléctrica”.

Al respecto señaló que la observación de oscilaciones eléctricas extremadamente rápidas lo obligaron a diseñar una serie de máquinas especiales adaptadas para su investigación. “Son de una tasa extremadamente alta y actúan de manera extraordinaria sobre el organismo humano. Así, por ejemplo, demostré que poderosas descargas eléctricas de varios cientos de miles de voltios, que en aquel momento eran consideradas absolutamente mortales, podían pasar a través del cuerpo sin inconvenientes ni consecuencias dañinas”.

Nikola Tesla en su laboratorio. (Wikimedia)

“Todavía -añade su relato- recuerdo con placer cómo, hace nueve años, pasé la descarga de una poderosa bobina de inducción a través de mi cuerpo para demostrar ante una sociedad científica la inocuidad comparativa de las corrientes eléctricas vibrando muy rápidamente, y todavía puedo recordar el asombro de mi audiencia”. Las descargas eléctricas con que se trabajaba eran tan fuertes que derretían los cables y materiales conductores apegados al cuerpo.

Los resultados experimentales hicieron que los médicos presentes aprovecharan el extraordinario hallazgo para sus tratamientos, a tal punto -comentó Tesla- que crearon departamentos especializados en este campo.

Incluso ello demostró entre otras valiosas observaciones, que se podía producir luz más económica que con tubos al vacío, sin necesidad de lámparas con filamentos incandescentes. Además se vio que la eficiencia de esta luz aumenta en proporción a la velocidad de las oscilaciones,

Pero aún se requerían años, advierte el genio: “Se tenía que perfeccionar un aparato generador novedoso, capaz de soportar las inmensas tensiones eléctricas, con una seguridad completa contra los peligros de las corrientes de alta tensión”.

De acuerdo a los registros históricos, en 1901 comenzó la construcción de una torre emisora en Long Island, que luego la trasladó a Wardenclife.

Tesla . Imagen ilustrativa de 1925 sobre la transmisión eléctrica sin cables (Teslatech)

En 1903, J.P. Morgan, quien destinó en el proyecto 150.000 dólares, dejó de financiar la Torre porque el invento aportaba una energía libre, sin rendir a su negocio una gran utilidad comercial.

Los costos del proyecto bloquearon el desarrollo y en 1905 las actividades de Tesla fueron interrumpidas y el científico debió abandonar el lugar. Su laboratorio fue desmantelado años más tarde por orden del gobierno.

El sueño de Tesla para una energía libre con un receptor o colector con cualidades amplificadoras no se derrumbó. Elizabeth Rauscher, James Corum y Konstantin Meyl, describieron que la propuesta era muy práctica, según el reporte de Thomas F. Valone en Teslatech.

Valone añade que “el conocimiento de Tesla fue tan amplio y confiable que el investigador Jim Corum, que ha sido financiado para continuar con el trabajo de Tesla, me dijo recientemente: “Sólo tienes que hacer exactamente lo que Telsa hizo y obtendrás los mismos resultados que él””.

Además de la atmósfera Tesla también uso la Tierra, que definió cómo “ un fluido incompresible…un inmenso depósito de electricidad”. En 1900 expuso una lámpara independiente iluminada por una bobina que se activaba por una oscilación proveniente del suelo, incluso sin alambres o placas que sirvieran para magnificar el efecto de energía.

Su sueño fue también “determinar la posición o curso relativo de un objeto en movimiento, como un buque en el mar”, y en 1917 estableció las frecuencias de ondas de radio y microondas para el uso de radar.

Sobre las comunicaciones a distancia fue muy adelantado: mis medidas y cálculos han demostrado que es perfectamente posible producir en nuestro planeta un movimiento eléctrico de tal magnitud que, sin la menor duda, su efecto será perceptible en algunos de nuestros planetas más cercanos, como Venus y Marte. Así, desde la mera posibilidad, la comunicación interplanetaria ha entrado en la etapa de probabilidad. El hombre no es el único ser en el Infinito dotado de una mente”.


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