Explorando enigmas

¿Alguna vez sentiste que no eres de este planeta?

Si es tu caso, no te preocupes, pues miles de personas en todo el mundo tienen la misma sensación de no estar vinculado a este planeta.

¿Alguna vez sentiste que no eres de este planeta?
Foto: Anton Jankovoy. Getty Images
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Algunos investigadores sugieren que podríamos ser espíritus que han venido de otros planetas o dimensiones superiores y han encarnado en seres humanos. Otros más expertos en el tema, aseguran que estos espíritus proceden de lugares más avanzados de la galaxia y tienen un desarrollo más elevado de la espiritualidad.

Estas personas, al igual que todos los habitantes de la Tierra, están sujetas al olvido cuando nacen y es absolutamente necesario, ya que al estar en sintonía con las vibraciones más altas del universo como son el amor, la luz, la paz, la armonía, son más equilibradas, por lo tanto encontrarían la locura y el caos en esta ilusión terrenal como una situación estresante y que a la vez les causa desconcierto.

Es probable que estas personas – cuyos espíritus saben en su interior, que somos parte de una sola creación infinita y que de manera inconsciente conocen la importancia de las altas energías de vibración – procedan de civilizaciones planetarias mucho más avanzadas que la Tierra, no solo en tecnología sino también en espiritualidad; un lugar, donde todos los pobladores vivan en perfecto equilibrio, unidos y en armonía.

Tú, ¿te sientes así?… Es probable que si eres una de estas personas, tengas mucha inclinación hacia la tecnología y a todos los temas paranormales, con muchos deseos de ayudar a los demás y de un nivel espiritual muy alto. Muchas veces te sientes incomprendido y te es difícil conectarte con personas que te entiendan; sin embargo, sientes que viniste a este planeta con el objetivo de ayudar y ese gran deseo de ayuda, es el que te impulsa a compartir con los demás.

La comunidad espiritual, piensa que la Tierra está pasando por un cambio y que muchas personas de otras esferas planetarias, de dimensiones superiores y más avanzadas que la nuestra, están encarnando acá. Estas personas han venido especialmente para participar de la transición, ya que es una gran oportunidad de aprender y adquirir experiencia.

¿Qué dice la cultura ancestral?

Nü Wa: diosa creadora de la raza amarilla.

Nü Wa: la diosa creadora de la raza amarilla. (Ilustrado por SM Yang/La Gran Época)

La cultura tradicional china tiene muchas de las respuestas a las preguntas existenciales de la vida. La antigua cultura considera que el mundo terrenal cumple la función de una escuela. Las vidas superiores que se habían corrompido debían bajar a la Tierra para allí purificar su ser y después ascender nuevamente.

Por la purificación, que se realiza en medio del nacimiento, el envejecimiento, las enfermedades y la muerte -que es paralelo a la formación, el asentamiento, la degeneración y la destrucción del cosmos- debe pasar cada ser humano, sea rico o pobre, hombre o mujer. Atravesar los sufrimientos en la vida terrenal es para mejorarse y limpiarse, esperando el día de regreso al origen y a la verdad.

El propósito antedicho para la vida terrenal es el tema central de esta obra de teatro, y las ocurrencias en las vidas de todos los seres conscientes gira alrededor de este tema central. La Tierra es como un hotel, donde uno se queda sólo por un corto tiempo y después tiene que salir.

Comenzó así un descenso masivo de seres celestiales, pasando por capas y capas de universos y en cada capa asumiendo la forma de vida de esa capa. Cuando llegaron a la dimensión de las partículas que conforman la Tierra, se pusieron estos “abrigos” que son los cuerpos de los primeros hombres, para esperar el “gran día”, el final de la gran obra que está muy cerca de suceder.

¿Sientes que la Tierra no es tu casa?  ¿Sientes que tu memoria ha sido borrada?

Probablemente por la falta de una respuesta firme y simple a “de dónde venimos” y “a dónde vamos”, preguntas que la ciencia no puede contestar, la humanidad está perdida en una sociedad que se deteriora cada día y, consecuentemente, tanto los jóvenes como la gente mayor, recurren cada vez más a actos irracionales y violentos. Sin embargo, todavía hay esperanza de despertar.


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