Explorando enigmas

“La canción del mandarín” en la predicción de Solari Parravicini

“La canción del mandarín” en la predicción de Solari Parravicini
América Latina y su relación con la China comunista. (Wordpress.com)
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La canción del mandarín”, es una de las psicografías proféticas del pintor argentino Benjamín Solari Parravicini (1898-1974), referida a una publicación de 1938.

“La canción del mandarín será escuchada con agrado y será cantada por los países Latinos ¡Caos!”, dice el texto que acompaña el dibujo.

¿A que mandarín se refirió el vidente? La lengua mandarín fue la lengua más hablada en la China imperial. Incluye numerosos dialectos, del cual se consideraba como lengua oficial al mandarín de Beijing.  De este dialecto, considerado el “lenguaje de los dioses“, rico de tradiciones y de profundos significados compuestos, en el siglo XX nació la actual lengua china moderna: lengua china estándar o mandarín estándar, eliminando esta raíz cultural para las nuevas generaciones.

Por la palabra “¡Caos!” agregada al final, algunos comentarios públicos en las redes sociales asocian esta psicografía al dictador Mao Zedong (o Mao Tse-tung), quien vivió entre los años 1893 y 1976, promotor de la “canción” de la doctrina del Partido Comunista.

Psicogracía "Las palabras del mandarín" del vidente argentino Benjamín Solari Parravicini.

Psicografía “Las palabras del mandarín” del vidente argentino Benjamín Solari Parravicini.

El Partido Comunista Chino tiene su raíz en el Marxismo-Leninismo y Maoismo, tres doctrinas que se asociarían a las tres notas de la psicografía, las tres líneas y las tres cuerdas.

Se dice que habiendo crecido en Hunan, Mao hablaba el mandarín con fuerte acento hunanés. En China su régimen dictatorial sembró el ¡Caos! con la llamada Revolución Cultural, y en el intento de destruir los valores morales y espirituales de cinco mil años de cultura china sembró el odio con nada menos que entre 60 y 80 millones de asesinatos.

Al llegar a América, las tres notas de Mao: Marxismo-Leninismo y Maoismo esparcieron también este ¡Caos!, junto con la lucha de clases y la revolución sangrienta. Con la excusa de dar educación y bienestar a los desposeídos, desarraigó al pueblo de su cultura, propiciando la falta de valores humanos, la corrupción y la apropiación ilícita.

En Cuba, Fidel Castro, apoyado por Ernesto Che Guevara -un médico argentino recién titulado que lideró en el país caribeño los Tribunales Revolucionarios y la Industria, en su revolución y dictadura difundieron el marxismo y comunismo ruso de Lenin y Stalin, y el comunismo de Mao.

Con el lema de “Patria o muerte” siguieron la escalada de asesinatos contra quienes se negaban a abandonar su cultura y sus creencias en la democracia, ocasionando la huida al exterior del 20% de la población. Eliminando a sus opositores, amparados por “elecciones libres”, mantuvieron el poder y lo difundieron al resto de América latina.

Solari Parravicini señaló que la canción del mandarín -posiblemente Mao- sería escuchada con agrado en América, pero esto fue solo por sus seguidores más estrechos quienes mantenían el control de la masa del pueblo. Tal como se ha promovido el Comunismo en la región, lo que ha generado esta ideología es desagrado en sus opositores por la pérdida de valores, y antagonismo, euforia y extremismo de sus representantes.

Una duda al relacionar “la canción del mandarín” con Mao, es que el Comunismo hizo primero su paso por Rusia, con el lema de “igualdad“, antes de propagar la represión masiva al servicio de mantener el poder de sus líderes y funcionarios.

Una cara de la historia relata que si alguien tenía dinero, no importa si lo había conseguido trabajando duro toda su vida o si lo había logrado por corrupción. Con el lema del Marxismo-Leninismo, que ya había sido instalado en Rusia y China (incluso Guevara viajó a estos países) esta persona y su familia serían despojadas o simplemente asesinadas. Lo robado era dispuesto en las arcas del poder o “repartido en el pueblo”. La otra cara de la historia recibe con agrado los beneficios materiales: vivienda, salud, educación y un trabajo, aunque muchas veces esclavista.

Solari Parravicini no solía dibujar al azar, por lo tanto él pudo haber vislumbrado una expresión de “caos” en América Latina a través de la intromisión del comunismo.


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