Astronomía, Latinoamérica

Un chileno fue el primer dueño de la Luna y esto hizo con ella

Un chileno fue el primer dueño de la Luna y esto hizo con ella
Luna del álbum fotográfico La Luna en mis Manos (Flick BeGoNi)
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Más de una década antes que un tratado de las Naciones Unidas declararan a la Luna y los demás cuerpos celestes de nuestro Sistema Solar como inapropiables; el chileno Jenaro Gajardo Vera, abogado, pintor, poeta e intérprete de piano, cello y violín; se proclamó su dueño legítimo.

Desde 1954, la Luna fue suya legalmente según las leyes chilenas, hasta su muerte en 1998. Desde entonces, de acuerdo a lo que estipula su testamento, los actuales propietarios del satélite son: el pueblo chileno.

En plena época de los viajes espaciales de la NASA, en una entrevista de televisión dada en octubre de 1989 a Mario Kreutzberger, Gajardo explicó cómo es que la ley del país le permitió proclamar la soberanía.

Foto: Título de la Luna del chileno Jenaro Gajardo fechado en 1954 (La tercera)

“El Conservador (de Bienes Raíces) me dijo: sabes Gajardo, la Luna tiene dimensiones, tiene deslindes y pertenece a La Tierra; tú coloca los avisos y si nadie se opone, yo te doy la inscripción“, relató.

 

Foto: Leo Caldas ha fotografiado esta espléndida casi Súper Luna el 3 de noviembre desde Brasilia. (Space Weather Gallery)

Entonces tal como lo exigía la ley, el abogado publicó en los medios, un anuncio de su proclamación y esperó  los 30 días requeridos para saber si se sucitaba algún reclamo.

Nadie se opuso por lo que inscribió la escritura y la publicó en el diario oficial. Le costó cerca de 42.000 pesos chilenos de la época.

Foto: Jenaro gajardo en el programa de Mario Kreutzberger (Vídeo)

Detrás de su decisión de ser dueño de la Luna, se concentró más de un motivo, explicó en la entrevista. Él aseguró que en parte fue porque quería ingresar al exclusivo Club Social de Talca y para ello le exigían tener algún titulo de propiedad.

Ser dueño de la Luna era una solución.

Foto: Luna Llena del 5 de octubre de 2017 capturada desde Brasil, por Leo Caldas. (Space Weather Gallery)

Después de titularse en la Universidad de Chile en 1951, para ejercer su profesión; Gajardo se trasladó a Talca, una ciudad a unos 400 kilómetros al sur de Santiago.

Ahí realizó otra cosa insólita. Creó la curiosa “Sociedad Telescópica Interplanetaria“, cuyo objetivo era crear un comité de personas que se harían cargo de recibir a los futuros visitantes extraterrestres.

Parecía una broma, pero para algunos, la inminente llegada de extraterrestres era algo muy serio.

Un montón de gente dice que estoy loco, pero nadie hasta ahora me ha dicho que soy estúpido“, declaró Gajardo en una entrevista al medio impreso Independent.

En la entrevista a Kreutzberger, para el programa Sábados Gigantes, el abogado dijo que además había otra razón más para registrar la Luna,

“No me agrada la gente que habita el planeta Tierra. No me gusta que no hayamos podido eliminar el odio, la envidia, la maledicencia, el rencor“, dijo Gajardo. Ser dueño de la Luna y poder dejar entrar en ella a quienes quisiera, era un hipotético deseo.

Respecto al registro de la Luna, explicó que intentó validar su propiedad en Washington, EE.UU.,  por intermedio de otro abogado. Esto causó un revuelo internacional. Si alguien quería viajar a la Luna tendrían que pedirle permisos.

El astronauta Alan L. Bean, piloto del módulo lunar del Apolo 12 en misión de aterrizaje lunar, sostiene un Recipiente Especial Muestra Ambiental llena de suelo lunar recogida durante la actividad extra vehicular (EVA) en la que participaron los astronautas Charles Conrad Jr., comandante, y el participante Bean. Connrad, quien tomó esta foto, se ve reflejado en la visera del casco del piloto del módulo lunar. (NASA)

Foto; El astronauta Alan L. Bean, piloto del módulo lunar del Apolo 12 en misión de aterrizaje lunar (NASA)

Historias no confirmadas dicen que en mayo de 1969, antes del alunizaje de la misión espacial Apolo 11 de la NASA, el presidente de EE.UU. Richard Nixon, le envió a Gajardo una solicitud de permiso no formal para que sus astronautas descendieran en el satélite.

Según Independent, el chileno dijo que había pensado enviar una carta de autorización a la NASA. Otras fuentes indican que respondió de la siguiente manera:

“En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Whitman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece; y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente”.

Foto: La Luna es chilena (Imagen de La tercera)

La noticia internacional de que un chileno era el dueño de la Luna, hizo que un día se presentaran los acreedores fiscales en su domicilio.

“Me sorprendieron; mi secretario me dijo que del Servicio de Impuestos Internos querían hablar conmigo. Entraron dos señores y me dijeron que tenían mi declaración, que les correspondía por su sector y que yo no había declarado, que había evasión de impuestos, un delito. Me sorprendieron, pero se me ocurrió decirles: No nos vamos a complicar la vida, ¿ustedes van a tasar la luna? Y una vez que la tasen…“, comentó Gajardo ante Don Francisco.

De esta manera se salvó de los pagos. ¿Quien podría tasar la Luna?

Gajardo murió en 1998 y en el recuerdo quedó el siguiente titulo de propiedad.

“…Satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475 kilómetros, denominada Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero”.

¿De quién es la Luna hoy? A su muerte su dueño dejó un testamento muy claro:

Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”.

Esto significa que si el pueblo chileno quisiera, podría proclamarse su dueño.

Sin embargo desde el 1 de julio de 1984 entró en vigor un acuerdo internacional en que se considera a la Luna como Patrimonio Común de la Humanidad y como tal, nadie puede apropiarse de ella.


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