Un tercio de la población no cree en la teoría de la evolución

Más de un tercio de la población encuestada en Estados Unidos no cree en la teoría de la evolución del ser humano en el tiempo, según un análisis del Centro de Investigaciones Pew (Pew Research Center) el 30 de diciembre.

“Un tercio (33 %) rechazan la idea de la evolución, diciendo que seres humanos y otros seres vivos han existido en su forma actual desde el principio de los tiempos”, informa la encuesta.

Un 60 por ciento en cambio cree en la teoría, señaló Pew, al referirse a la teoría ampliamente difundida en los establecimientos educativos.

La encuesta fue realizada a través de teléfonos fijos y teléfonos celulares en los 50 estados de Estados Unidos y el Distrito de Columbia y reveló que hay notables diferencias entre los partidos políticos. Entre los republicanos, la aceptación de la teoría de la evolución bajó de un 54 por ciento a un 34 por ciento, destacó Pew.

La teoría de la evolución impulsada por el naturalista Charles Darwin describe a un hombre que evolucionó de los animales mono y de otros seres más primitivos en la cadena del tiempo.

En el año 1858 Darwin recibió desde una alejada isla del archipiélago Malayo, la actual Indonesia, un paquete que contenía un texto que resumía los resultados de una investigación sobre la evolución llevada a cabo por Alfred Russel Wallace (1823-1913). En 1959, Darwin publicó el texto de la “teoría de la evolución por medio de la selección natural”, informó la Universidad de Navarra.

En su análisis los académicos españoles destacaron la diferencia entre la propuesta de Wallace y la de Darwin.

“Wallace admitía el influjo de otra fuerza distinta, de carácter “espiritual”, cuando se trataba de explicar el origen de la vida, la emergencia de la conciencia propia de los animales y, principalmente, las facultades superiores humanas como, por ejemplo, su capacidad para hacer matemáticas o sus habilidades artísticas”.

“Para Wallace el mundo de la materia estaba claramente subordinado a ese otro mundo del espíritu en el que no encajaba como explicación la selección natural”.

De acuerdo al informe de Navarra, la teoría de Darwin al destacar que había continuidad entre los animales y el hombre, generó mucho recelo. “Darwin defendía explícitamente dicha continuidad en un libro publicado en 1871 que llevaba por título ‘The Descent of Man’ “.

En el libro, Darwin propuso una explicación selectiva para ciertas cualidades morales que se encuentran en el hombre y también, a su manera, en los animales: cooperación grupal, defensa en común, transmisión de conocimientos de padres a hijos, por ejemplo, lo que no concordaba con Wallace y otros autores.

Respecto a la teoría de la evolución, el Museo de Historia Natural de Londres analizó en 2012 el gran fraude de los dientes de orangután limados que se intentaron aparentar ser humanos durante la época de Darwin. Estos debían ser la prueba del eslabón perdido entre humanos y monos.

En 1908, Charles Dawson, nacido en 1864, dijo que descubrió un fragmento, que se llamaría más tarde hombre de Piltdown. En 1911, Dawson difundió que encontró más fragmentos del cráneo junto con dientes fosilizados y herramientas de piedra.

“En 1912, el escenario estaba preparado para Piltdown. La teoría de la evolución era todavía relativamente nueva y no todo el mundo quería creer que los humanos descienden de los monos”, relató el Museo de Historia de Londres.

El fraude de Piltdow se aclaró con los estudios genéticos décadas después, sin embargo, la teoría de la evolución de que el hombre proviene del mono se siguió difundiendo.

 
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