Momentos, Sustracción de órganos en China

Este informe revela algo brutal que le están haciendo a los creyentes en China

La creciente evidencia narra una aterradora historia de asesinato y mutilación en China. Informes recientes de testigos y médicos chinos revelan que miles de practicantes de Falun Dafa han sido asesinados por sus órganos, que son vendidos y trasplantados con enorme beneficio en el comercio de trasplantes.

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Los perpetradores de este horrendo crimen son funcionarios del Partido Comunista Chino (PCCh), actuando en coordinación con cirujanos, autoridades penitenciarias y oficiales militares.

Las víctimas son retenidas en campos de concentración antes de que sus órganos sean forzosamente sustraídos en vida y después los cuerpos inmediatamente son incinerados.

La historia, demasiado espantosa de creer, fue revelada por primera vez en marzo de 2006, cuando una mujer afirmó que unos 4.000 practicantes de Falun Dafa -una disciplina espiritual de la Escuela Buda- habían sido asesinados por sus órganos en el hospital en el que había trabajado. Ella también dijo que su esposo, un cirujano de ese mismo hospital en las afueras de la ciudad noreste de Shenyang, le reveló que extrajo la córnea de los cuerpos vivos de 2.000 practicantes de Falun Dafa, también conocida como Falun Gong.

Los practicantes de Falun Dafa interpretan la sustracción de órganos durante una protesta en Taipei, Taiwán, el 20 de julio de 2014. (Mandy Cheng / AFP / Getty Images)

Una semana después, un médico militar chino no sólo corroboró el relato de la mujer, sino que afirmó que tales atrocidades estaban ocurriendo en 36 diferentes campos de concentración en todo el país. El más grande, dijo, tenía 120.000 personas. También dijo que había sido testigo de que practicantes de Falun Dafa eran transportados de forma masiva por el país en trenes de ganado por la noche y bajo la cobertura de un fuerte operativo de seguridad.

Representación de la sustracción de órganos vivos de practicantes de Falun Gong

Los partidarios de Falun Dafa y activistas de derechos humanos en el extranjero inmediatamente comenzaron a investigar las denuncias. Hicieron llamadas a hospitales chinos simulando comprar un riñón o un hígado. Para su horror, un médico tras otro lo confirmó abiertamente: “Tenemos Falun Gong en stock, acaban de entrar y podemos obtener el órgano dentro de una semana”.

Sorprendidos por estos informes, dos destacados abogados canadienses de derechos humanos realizaron su propia investigación. En julio de 2006, el ex secretario de Estado para Asia Pacífico, David Kilgour, y el abogado de derechos humanos David Matas publicaron su informe de 140 páginas, en el que se determinó “la deplorable conclusión de que las denuncias son ciertas”.

La investigación también concluyó que el gran número de órganos trasplantados en China desde que comenzó la persecución de Falun Dafa en 1999 no pudo haber sido provista por donantes voluntarios o presos ejecutados.

Según informes, los funcionarios del partido comunista chino se apresuraron en destruir todas las evidencias en su contra. Ellos facilitaron visitas supervisadas y eliminando sitios web que anunciaban órganos para la venta (aunque no a tiempo, ya que los investigadores ya habían logrado guardar imágenes de estas páginas web). Un sitio web chino se jactó de que podía proveer órganos compatibles en apenas 1-4 semanas, mientras que los expertos médicos alegan que es imposible a menos que los hospitales chinos tengan acceso a un enorme stock de órganos vivos “de donantes”.

El escritor Ethan Gutmann presentando su libro Cosecha Sangrienta. La historia oculta de la sustracción forzada de órganos, de su negocio y de su macabra conexión con los campos de trabajo en China en los cuales están arrestados los practicantes de Falun Dafa.

Poco después de que aparecieran los informes sobre la sustracción de órganos, los líderes del Partido anunciaron una nueva legislación que prohibía el uso de órganos sin consentimiento. Más de un año después, esta ley no parece haber sido implementada en absoluto, respaldando a aquellos que afirmaron desde el principio que la legislación no era más que un truco de relaciones públicas.

Junto con Kilgour y Matas, el Comité para Investigar la Persecución de Falun Gong (CIPFG)  tomó la iniciativa de descubrir y exponer las atrocidades de órganos.  Doctors against forced organ harvesting (DAFOH), una organización sin fines de lucro, también tuvo un papel fundamental en la concientización sobre la sustracción forzada de órganos.

Minghui publicó un informe en profundidad sobre la sustracción forzada de órganos en 2016: Informe sobre los derechos humanos de Minghui: En China practicantes de Falun Gong son asesinados sistemáticamente por sus órganos.

Fuente: Minghui.org


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