Reivindicando las protestas de la plaza Tiananmen a 28 años de la masacre

“Chinches”, pensó Luo Yu cuando una picazón lo despertó la noche del 3 de junio de 1989. Luo, coronel y jefe de la oficina de equipamiento de aviación del Departamento del Estado Mayor del Ejército Popular de Liberación (EPL), prendió la luz, revisó las sábanas y no encontró nada.

Las misteriosas picaduras de insectos y el intermitente sonido “ta ta ta” que parecía provenir de la zona de Jianguomen, cerca de la Plaza Tiananmen en Beijing, mantuvo a Luo despierto toda la noche.

Durante el desayuno, una empleada doméstica le contó a Luo Yu y a su madre que había vehículos militares ardiendo en las calles.

Eran disparos los que escuché anoche, pensó Luo. Más tarde, antes de abordar un avión hacia París, donde asistiría a una exposición militar, una televisora estatal confirmó las sospechas de Luo: el EPL había disparado contra los estudiantes pro-democráticos y los ciudadanos que habían estado ocupando la Plaza Tiananmen durante siete semanas.

Luo Yu, hijo del líder revolucionario del Partido Comunista Luo Ruiqing, en Harrisburg, PA, diciembre de 2015.
Luo Yu, hijo del líder revolucionario del Partido Comunista Luo Ruiqing, en Harrisburg, PA, diciembre de 2015. (NTD)

Luo Yu, que ahora tiene 71 años, ya había soportado la furia del Partido contra su familia durante la Revolución Cultural (1966-1976). Luego de la Revolución Cultural, Luo observó consternado cómo China se abría económicamente y crecía la corrupción oficial y la decadencia moral del pueblo chino.

Pero perdió toda su fe en el Partido cuando la fuerza militar del régimen derramó la sangre de ciudadanos chinos frente a un histórico complejo imperial el 4 de junio.

Dado su pedigrí revolucionario, Luo estaba destinado a ocupar una oficina militar de alto rango y un buen rango militar, y habría podido convertir fácilmente su patrimonio personal en una gran riqueza ilícita. Pero en cambio, renunció al ejército, renunció al Partido y desapareció de China y de la vida pública en 1990 casi sin hacer ruido.

Casi dos décadas después, Luo regresó con palabras fuertes: en un best-seller con sus memorias, “Adiós al Estado Mayor del EPL”, recuerda su interacción y su desilusión con los altos escalafones de la cúpula del Partido y ofrece consejo político en cartas abiertas dirigidas al actual cabecilla del Partido Comunista, Xi Jinping.

Hablándole a Xi como otro sobreviviente de la locura del Partido y otro ‘príncipe’, Luo lo insta a comenzar el proceso de transición hacia la democracia y el fin del Partido Comunista. Luo apoya los esfuerzos de Xi de convertirse en un verdadero hombre fuerte –un paso necesario para todo reformista verdadero a fin de provocar un cambio perdurable en la China comunista– y espera que Xi finalmente rectifique las recientes tragedias de China en cuanto los derechos humanos.

La aparición del capitalismo burocrático

China emergió de la Revolución Cultural de Mao con grandes cicatrices, y para el pueblo chino se hizo prácticamente imposible ver al Partido Comunista con buenos ojos.

Para recuperar el apoyo del pueblo y permitir que China se recuperara económicamente, los cabecillas del Partido comenzaron una cautelosa reforma económica, y con ésta vino la corrupción oficial y la decadencia moral.

Luo avanzó sin problemas en su carrera después de unirse al ejército en 1977. Siguiendo los pasos de su padre, Luo trabajó en el Departamento de Estado Mayor y en una década llegó a ser jefe de la oficina de equipamiento de aviación y a ostentar el título de coronel.

Pero Luo no toleraba la aparición del “capitalismo burocrático” –el código de los funcionarios del Partido para enriquecerse–, particularmente en el ejército. Al ejército se le permitía manejar empresas, y el dinero que producía complementaba los recortes de presupuesto –una idea del entonces cabecilla máximo del régimen, Deng Xiaoping, supervisada por el vicedirector militar Yang Shangkun.

Cientos de miles de manifestantes reunidos en la Plaza Tiananmen para pedir por la democracia en China, dos días antes de la trágica Masacre de Tiananmen.
Cientos de miles de manifestantes reunidos en la Plaza Tiananmen para pedir por la democracia en China, dos días antes de la trágica Masacre de Tiananmen del 4 de junio de 1989. (Catherine Henriette/AFP/Getty Images)

Luo sentía que la política de Deng debilitaba al EPL como fuerza de lucha y alentaba la corrupción desenfrenada. Tampoco le gustaba la manera en que sus colegas más orientados a los negocios sólo querían enriquecerse y solían pasar su tiempo con prostitutas y otros vicios.

China en general estaba en rápida decadencia moral, contó Luo a la televisora New Tang Dynasty TV (NTD) en una entrevista exclusiva. NTD tiene su sede en Nueva York y junto con La Gran Época forma parte del Epoch Media Group.

Con la política de reforma y apertura impulsada por Deng, los ciudadanos chinos estaban produciendo más bienes que antes, pero muchos de ellos eran productos falsificados, cuenta Luo. “Si uno va a un mercado de alimentos en China, hay que fijarse que las verduras y el arroz sean reales”.

“El Partido no tiene moral ni creencia, e impone un mal ejemplo para la gente”, agrega. “Dado que el Partido Comunista no respeta la Constitución, los ciudadanos también aprenden a no respetar la Constitución. Cuando los funcionarios se vuelven corruptos, el pueblo encuentra la manera de volverse peor que esos funcionarios”.

El capitalismo burocrático de Deng fue el génesis de la malversación oficial, y la búsqueda ciega de las riquezas materiales mediante la corrupción se arraigó y expandió a toda la sociedad mientras Jiang Zemin, que le siguió a Deng en el poder, estuvo a cargo.

“Si no eres corrupto, ¿qué puedes hacer?”, preguntó.

Por eso Luo se conmovió al escuchar que estudiantes universitarios habían comenzado a ocupar la Plaza Tiananmen el 17 de abril para conmemorar la muerte de Hu Yaobang, un líder reformista del Partido, y luego, pedir por un gobierno más transparente y democracia.

4 de junio y deserción

Los estudiantes y demás personas que los apoyaban en Beijing no podrían haber elegido un momento más oportuno para hacer tambalear al Partido Comunista.

En mayo, el secretario general de la Unión Soviética, Mikhail Gorbachev, llegó a la ciudad en una visita de Estado, y la prensa mundial estuvo presente para dar a la protesta de estudiantes pro-democráticos la máxima cobertura.

Un millón de personas marcharon por Beijing. Mientras el entonces primer ministro chino, Li Peng, se reunía con representantes de los estudiantes, otros colapsaban por una continua huelga de hambre en la plaza. Se declaró la ley marcial, y el angustiado cabecilla del Partido, Zhao Ziyang, pidió personalmente a los estudiantes que se fueran de la plaza por su seguridad.

Luo Yu perdió toda su fe en el Partido Comunista después de saber que los tanques y vehículos armados estacionados en las afueras de Beijing habían entrado a Tiananmen y literalmente aplastado a los manifestantes. Usar armas contra estudiantes es “algo que no puede tolerarse”, dijo Luo a NTD.

"Dame libertad o dame muerte", dice una bandera en la zona de las protestas de Tiananmen, mayo de 1989.
“Dame libertad o dame muerte”, dice una bandera en la zona de las protestas de Tiananmen, mayo de 1989. (Cortesía de 64memo.com)

“Antes del 4 de junio, yo sólo tenía diferencias con Deng y Yang”, escribió Luo en sus memorias. “Después del 4 de junio, ya no podía estar asociado a ellos”.

Al regresar de París, Luo aprovechó un incidente con unos colegas para presentar su renuncia formal –dado que la posición de Luo en el Departamento de Estado Mayor era muy codiciada, renunciar sin justificación podría ser motivo de arresto e incluso la cárcel. Le tomó tres meses a Luo lograr que sus superiores le aceptaran la renuncia y otros seis meses hasta que lo expulsaron del partido por no pagar las cuotas de la membresía.

En los siguientes 20 años, Luo Yu se convirtió en una persona civil y se enfocó en su vida privada.

En 1990 se casó en secreto con Tina Leung Kwok-hing, una famosa actriz de cine hongkonesa que luego se volcó a los negocios. La pareja vivió en Hong Kong, Portugal y Estados Unidos, y disfrutaban viajando por el mundo en mutua compañía.

Luego de que Leung murió de cáncer en 2010, Luo se mudó a Estados Unidos. Actualmente vive en un modesto apartamento en las afueras de Harrisburg, Pennsylvania.

En 2015, Jin Zhong, un destacado editor de libros y editor en jefe de una revista política, puso a Luo de vuelta en actividad al publicar sus memorias.

Escribir para el futuro de China

Luo reconoce que este es un momento oportuno para hacerse escuchar.

En los últimos meses, el Apple Daily, un periódico de Hong Kong, publicó ocho cartas abiertas de Luo para Xi Jinping, y también suele ser entrevistado por medios de comunicación chinos en el extranjero.

“Pienso que hay muchas probabilidades de que Xi las lea”, dijo a La Gran Época. Él cree que Xi escuchará sus consejos y pensamientos debido a que sus familias tienen historias similares y también comparten una inclinación política.

Las memorias de Luo Yu, un best-seller en las librerías de Hong Kong.
Las memorias de Luo Yu, un best-seller en las librerías de Hong Kong. (Yu Gang/La Gran Época)

La implacable persecución del Partido azotó tanto a la familia de Luo como de Xi. Ambos padres eran revolucionarios respetados, leales a Mao, hasta que fueron denunciados, purgados y encarcelados en Beijing durante la Revolución Cultural. Luo fue encarcelado en un campo de trabajo forzado sólo por ser hijo de su padre. Siendo adolescente, Xi Jinping también fue expulsado a un pueblo en su provincia de Shaanxi natal, donde tuvo que trabajar la tierra y vivir en una cueva.

Cuando Xi padre salió de la cárcel, se convirtió en un “clásico miembro del ala más iluminada del Partido, o la facción democrática”, dijo Luo.

Justificación para la esperanza

Irónicamente, fue Jiang Zemin quien eligió a Xi Jinping para sucesor de Hu Jintao como cabecilla del partido, precisamente porque no lo consideraba una amenaza y parecía fácil de controlar. Luo cree que este curioso “accidente” de la historia producirá un gran cambio histórico.

“En China, el puesto formal que uno ocupa no determina el nivel de poder”, explica Luo. Desde la época de Mao, los cabecillas del Partido o sus posibles sucesores casi nunca están seguros hasta que su antecesor muere, ellos eliminan a sus rivales y forman una red política lo suficientemente fuerte para asegurar que se cumpla su voluntad.

Luo Yu ha estado observando a Xi con gran interés y ha estado instándolo a erradicar a la vieja base de poder mediante la purga e Jiang y sus aliados –un paso necesario para todo líder que piense en una verdadera reforma.

Xi parece haber debilitado a buena parte de la banda de Jiang Zemin en los últimos tres años, y ante una situación en la que no hay nadie moviendo los hilos desde la oscuridad, “es posible que haya progreso” en China, según Luo.

Luo Yu asiste al show de Shen Yun Performing Arts en el Kennedy Center Opera House de Washington DC
Luo Yu asiste al show de Shen Yun Performing Arts en el Kennedy Center Opera House de Washington DC, 16 de febrero de 2016. (Li Sha/La Gran Época)

Luo espera que Xi pueda seguir los pasos de Chiang Ching-kuo, el hijo de Chiang Kai-shek, hombre fuerte del Partido Nacionalista que en los 80 logró la autoridad suprema en Taiwán.

“Por eso es que quiero aconsejar a Xi Jinping como alguien de la misma generación”, dijo Luo. “Quiero contarle mi opinión. Cuánto de ello podrá aceptar, eso es asunto de cuán bendecido esté él y cuán bendecida esté China. Yo sólo le digo lo que pienso”.

“Nunca me imaginé que Xi Jinping llegaría a la posición más alta, por eso ahora tengo esperanzas sobre él”, contó Luo a NTD. “No se puede seguir con el régimen de partido único, y en su posición actual, Xi tiene los medios para democratizar China”.

Sin embargo, al final Xi Jinping tendrá que decidir entre salvar al Partido Comunista o salvar a China, indica Luo. Actualmente China está asediada por “crisis ambiental, crisis de fe, crisis moral, crisis financiera…”. “Hay crisis por todos lados”.

“No se puede tener a ambos… Yo le digo a él, hay un solo camino –no es que puedas hacerlo como tú quieras– el único camino es la democracia”.

El legado de Tiananmen

La historia, reflexiona Luo Yu, juzgará duramente al Partido Comunista y a sus líderes por la masacre del 4 de junio de 1989.

Tank-Man2

“El régimen capitalista burocrático finalmente se quitó la máscara con la que simulaba servir al pueblo y declaró abiertamente que estaba en contra del pueblo”, dijo Luo en entrevista telefónica.

“Son capaces de descargar ametralladoras y tanques sobre su propia gente… el régimen se opone fundamentalmente a la humanidad”. Pero si China se democratiza, el 4 de junio será reconocido como “una iluminación trágica, pero gloriosa, de las masas”, dijo Luo.

 
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