Los 5 peores dictadores del siglo XXI, el #1 hace que Stalin parezca tan inocente como Papá Noel

El siglo XX tuvo a los peores tiranos del mundo: Mao, Stalin, Hitler; y más de 100 millones personas fueron asesinadas durante esos cien años. Pero el siglo XXI no es menos en comparación a dictadores brutales; de hecho, ¡algunos de estos déspotas incluso superan a sus predecesores en ese arte!

En esta lista, hemos recopilado a los que creemos que son los peores tiranos del siglo actual. Aunque sus crímenes pueden ser menos conocidos hoy, las generaciones futuras probablemente definan sus actos como un “mal puro” en los próximos años. ¿No lo crees? Bueno, echa un vistazo:

1. Jiang Zemin, China (en el poder desde 1989 hasta el 2002)

©Imágenes Getty | Feng Li.

Nacido en 1926, Jiang Zemin, también conocido como “El Sapo”, pasó su carrera escalando las filas del Partido Comunista Chino (PCCh) al participar en maniobras políticas y halagando a oficiales del partido de alto nivel. El genocidio, sin embargo, se ha convertido en su legado más notable.

En el momento de la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989, Jiang Zemin se había convertido en un alto oficial de tercer nivel del PCCh. Sin embargo, su demostración de apoyo a la matanza masiva de estudiantes durante las protestas, a pesar que su predecesor se negó a hacerlo, fue lo que lo llevó a convertirse en un funcionario de alto rango y líder del PCCh.

©Imágenes Getty | Langevin Jacques.

El mandato de Jiang como líder del Partido se caracterizaría por la corrupción masiva, la lucha política interna y la degradación del medio ambiente, lo que conllevó a sus crímenes más graves que comenzaron durante el cambio de siglo: el genocidio.

Parecía que Jiang había aprendido que la disposición a masacrar a las masas para consolidar su poder e infundir temor en los corazones de aquellos que tendrían su libertad, fue un medio seguro para avanzar en el Partido.

Aprovechó la oportunidad en 1999 para encontrar un nuevo objetivo, practicantes de un “qigong” tradicional llamado “Falun Gong”, 100 millones de personas, quienes ejercían su libertad a pesar de la “desaprobación” del estado. Jiang los reprimió rápida y duramente, aunque no a vista de todos como la Masacre en la Plaza de Tiananmen, donde el PCCh entendió que el resto del mundo “frunce el ceño” frente al asesinato indiscriminado.

©Flower of the heart.

El genocidio tomó la forma de campos de trabajos forzados en China, donde millones de practicantes de Falun Gong son llevados y en donde el asesinato, la tortura y los tratos inhumanos son usados para forzar a que renuncien a su libertad, que abandonen la práctica de Falun Gong y estén alineados con el Estado.

Aquellos que no lo hacen son, de acuerdo a investigaciones confiables, enviados a hospitales militares donde sus órganos son extraídos y vendidos (para obtener ganancias masivas), y los “donantes” son cremados, a veces mientras aún están vivos. Según estimaciones, para el 2018, entre 1.2 y 1.8 millones de practicantes de Falun Gong habrán sido asesinados en salas de operaciones.

Muy afortunadamente, Jiang fue destituido del poder en el 2002, aunque sus operaciones genocidas de “sustracción de órganos” han continuado bajo jurisdicción militar.

©China Organ Harvest.

2. Kim Jong-un, Corea del Norte (en el poder desde el 2011 hasta el presente)

©Imágenes Getty | KCNA.

Kim Jong-un ha continuado la dictadura de su padre, Kim Jong-il. El régimen en Corea del Norte sigue siendo uno de los más represivos del mundo. Corea del Norte ha estado en los últimos puestos de los rankings en derechos políticos y libertades civiles de Freedom House.

Los campos de prisiones tienen hasta 200,000 personas, incluidos opositores políticos y sus familias, e incluso niños, que están detenidos por “crímenes” como el acaparamiento de alimentos y actividades “antisocialistas”.

Según el Comité de Derechos Humanos de los EE. UU, los prisioneros son obligados a trabajar en cárceles o campos de trabajo donde las madres son obligadas a matar a sus bebés recién nacidos y los prisioneros son mantenidos en jaulas pequeñas.

©Captura de YouTube | Sociopathic.

Aunque es difícil obtener cifras, decenas de miles han perecido, silenciosamente o no, en estas guaridas del mal.

En un informe del 2013 sobre los derechos humanos en Corea del Norte, el Relator Especial de las Naciones Unidas, Marzuki Darusman, propuso una investigación para documentar los crímenes contra la humanidad del régimen de Kim Jong-un. El informe fue publicado en febrero del 2014 y recomienda que sea responsable de los crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional.

3. Omar Al-Bashir, Sudán (en el poder desde 1989 hasta el presente)

©Imágenes Getty | Barry Iverson.

Después de que Al-Bashir tomara el poder de Sudán en un golpe militar, inmediatamente suspendió la constitución, abolió la legislatura y prohibió los partidos políticos y los sindicatos.

Su ejército ha bombardeado rutinariamente a civiles y torturado y masacrado a personas no árabes. La guerra civil de 20 años les ha costado la vida a 2 millones de personas y ha desarraigado a otros 4 millones.

La Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de arresto contra Al-Bashir por cargos de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad por las masacres en Darfur en el oeste de Sudán. La CPI lo acusó de “asesinar, exterminar, violar, torturar y trasladar a la fuerza a un gran número de civiles y saquear sus propiedades”.

4. Robert Mugabe, Zimbabwe (en el poder desde 1980 hasta el 2017)

©Imágenes Getty | STR.

Mugabe fue elegido el primer presidente de Zimbabwe, pero a lo largo de los años, se volvió cada vez más dictatorial. Desde 1988, la esperanza de vida en Zimbabwe disminuyó de 62 años a 38 años.

Reescribió la constitución para otorgarse un poder casi inexpugnable. Cuando el líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, ganó el 42 por ciento de los votos, Mugabe lo mandó a arrestar y lo acusó de traición.

Solo en el 2002, según Amnistía Internacional, el gobierno de Mugabe mató o torturó a 70,000 personas. El desempleo estuvo por encima del 80 por ciento y la inflación fue del 500 por ciento.

En el 2008, sus partidarios lanzaron ataques contra la oposición, matando a 163 y torturando o golpeando a 5.000 personas.

El 21 noviembre del 2017, Mugabe fue destituido bajo la presión popular y tras un golpe militar, luego de 37 años de poder autoritario.

5. Bashar Al-Assad, Siria (en el poder desde el 2000 hasta el presente)

©Imágenes Getty | Pool BENAINOUS/HOUNSFIELD.

Desde que tomó el cargo por su padre en el 2000, Assad solo ha contribuido al sufrimiento de su pueblo. En las protestas masivas en todo el país desencadenadas por la Primavera Árabe, la brutal represión de Assad contra los manifestantes llevó a la nación a una guerra civil que causó más de 400,000 bajas en el 2017.

Assad ha encarcelado, torturado y ejecutado a miles de presuntos opositores. Los presos, incluidos niños, son electrocutados, violados y les han arrancado las uñas con alicates. También ha sido acusado de usar armas químicas contra ciudadanos no militantes.

En febrero del 2016, el jefe de la Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria, Paulo Pinheiro, dijo a los periodistas: “La escala masiva de muertes de presos sugiere que el gobierno de Siria es responsable de actos que equivalen al exterminio como un crimen contra la humanidad”.

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