Líder chino Xi Jinping cede a la presión comercial de EE. UU. en discurso del Foro Económico.

Por Annie Wu

Después de varias semanas de sostenidas tensiones comerciales entre China y Estados Unidos por el tema de los aranceles de importación, el líder Xi Jinping finalmente cedió ante la presión de Estados Unidos.

En un discurso ante el Foro Bo’ao sobre Asia, que tuvo lugar en la isla de Hainan, en el sur de China el 10 de abril, Xi dejó claro que estaba dispuesto a aceptar varias demandas que el presidente estadounidense Donald Trump hizo para impulsar a China hacia una relación comercial equitativa con Estados Unidos.

Un Twit de Trump del 8 de abril, hizo especular a muchos que un acuerdo entre ambos países sería inminente. “China eliminará sus barreras al comercio porque es lo correcto. Los impuestos se volverán recíprocos y se realizará un acuerdo sobre Propiedad Intelectual”, escribió.

“El presidente Xi y yo siempre seremos amigos, pase lo que pase con nuestra disputa sobre el comercio”, agregó.

Las palabras de Xi en el Foro Bo’ao, tomando una postura mucho más suave que las amenazantes y agresivas expresiones de los medios estatales chinos sobre una guerra comercial, sugieren que él puede estar cediendo a los deseos de Trump. Si bien Xi no mencionó a Trump ni a las disputas comerciales recientes en modo específico, sus comentarios fueron una respuesta obvia a Trump.

Justo un día antes del discurso de Xi, Trump había publicado en Twitter sobre la disparidad entre los aranceles de importación de automóviles impuestos por China y Estados Unidos, un punto que él ha señalado reiteradamente para ilustrar el desequilibrio comercial entre los dos países. “Cuando se envía desde China un automóvil a Estados Unidos, hay una tarifa a pagar del 2,5 por ciento. Cuando se envía un automóvil desde Estados Unidos a China, hay una tarifa a pagar del 25 por ciento. Suena esto a un comercio libre o justo. No, suena como un estúpido comercio – que está andando por años!”, escribió Trump el 9 de abril.

Xi, en su discurso del 10 de abril, dijo: “Este año, reduciremos considerablemente los aranceles de importación de automóviles y, al mismo tiempo, reduciremos los aranceles de importación en algunos otros productos”.

Sobre el tema del robo de la propiedad intelectual, el objetivo de las tarifas de aranceles sobre bienes tecnológicos chinos anunciadas por Trump hace algunos días, de USD 50 mil millones a USD 60 mil millones, el líder chino dijo que reorganizaría la Oficina Estatal de Propiedad Intelectual de su país y reforzaría sus poderes para hacer cumplir justamente estas leyes de Propiedad Intelectual. Esta ha sido una de las pocas veces que Xi abordó directamente este problema.

El presidente Donald Trump y el líder chino Xi Jinping abandonan un evento de líderes empresariales en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing el 9 de noviembre de 2017. (Nicolas Asfouri / AFP / Getty Images)

Un informe reciente sobre las políticas de Propiedad Intelectual en China, publicado por la representación comercial de Estados Unidos, reveló que el régimen chino ha estado dirigiendo estratégicamente tanto empresas estatales como privadas para adquirir innovaciones tecnológicas extranjeras a través de inversiones extranjeras, con la intención de ganar predominio en los mercados globales.

Sobre el tema tan mencionado del déficit comercial de Estados Unidos con China, que superó los USD 375 mil millones el año pasado, Xi hizo un comentario indirecto en su discurso: “China no busca un superávit comercial como objetivo”.

Una mujer china pasa frente a una valla publicitaria que afirma que China es miembro de la Organización Mundial de Comercio. (Goh Chai Hin / AFP / Getty Images)

Xi dijo que trabajaría para aumentar las importaciones de China -algo que además admitió, que los ciudadanos chinos agradecerían- y para impulsar la participación del país en el Acuerdo sobre Contratación Pública de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un tratado que exige prácticas de comercio justo para sus signatarios.

Trump había expresado anteriormente su deseo de que China reduzca su superávit comercial con Estados Unidos en unos USD 100 mil millones, haciendo notar que las barreras comerciales del país dificultan la entrada de productos estadounidenses en el mercado.

Xi también habló sobre la apertura a los mercados chinos, reiterando promesas anteriores hechas por altos funcionarios de su país para aumentar el límite de propiedad extranjera en empresas conjuntas de automóviles, construcción naval, aviones y otros sectores. Las empresas extranjeras están actualmente limitadas a una participación del 50 por ciento en empresas conjuntas y no pueden establecer sus propias fábricas de propiedad exclusiva.

Reacciones

Aún queda por ver si Xi cumplirá sus palabras. Desde al menos el año 2013, los funcionarios chinos han dicho que aliviarán las restricciones a las empresas conjuntas extranjeras en la industria automotriz, pero no han proporcionado un cronograma para que eso suceda.

Una encuesta publicada en enero por la Cámara de Comercio de EE.UU. en China, encontró que las empresas estadounidenses aún no se sienten bienvenidas en China. El cincuenta y cinco por ciento de los encuestados dijo que las restricciones a la participación en el mercado eran el principal problema en los casos de negocios o acuerdos injustos en China.

Algunos economistas han expresado un optimismo cauteloso después del discurso de Xi en Bo’ao.

“El discurso del presidente Xi parece haber tenido un tono relativamente positivo y, en nuestra opinión, abre la puerta a posibles negociaciones con Estados Unidos”, dijeron algunos economistas de Nomura, una firma japonesa de servicios financieros. “Pero, por supuesto, las acciones hablan más que las palabras. Vigilaremos el progreso de estas medidas de apertura “.

El Consejo Empresarial de EE. UU.-China expresó sus esperanzas de un cambio real. “En última instancia, la industria de Estados Unidos buscará la implementación de las estancadas reformas económicas, pero las acciones hasta la fecha han socavado en gran medida el optimismo de la comunidad empresarial estadounidense”, dijo Jacob Parker, vicepresidente de operaciones de China.

Trump se mantuvo positivo después del discurso de Xi. “Muy agradecido con el presidente Xi por las amables palabras de China sobre sus aranceles y barreras automovilísticas”, publicó el Presidente en Twitter el 10 de abril. “¡Haremos un gran progreso juntos!”.

 

 
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