La dramática caída del principal negociador chino con el extranjero

En una jugada que en su momento dejó perplejos a los negociadores de Nueva York, el famoso Hotel Waldorf-Astoria sobre la Park Avenue fue vendido en 2014 a una empresa china poco conocida.

Esa empresa china es Anbang Group, con sede en Beijing, un conglomerado de seguros conocido por sus agresivas compras de activos en el extranjero, incluyendo la fallida oferta en 2016 para adquirir los Starwood Hotels & Resorts. En ese momento, las empresas chinas estaban dedicadas a un frenesí de adquisiciones, y Anbang parecía ser el líder del grupo.

Tan solo un año después, la prometedora Anbang cayó en picada.

El multimillonario presidente de Anbang, Wi Xiaohui, ha sido detenido por las autoridades de Beijing. Mientras, varios bancos estatales chinos recibieron la orden de detener sus operaciones con la empresa, según fuentes comentaron a Bloomberg el 15 de junio. Sus más de 30.000 empleados y casi U$S 300.000 millones en activos han quedado en suspenso.

El 9 de junio, investigadores anticorrupción de Beijing detuvieron a Wu, según el Financial Times. Aunque todavía no está claro si la Comisión Central para la Inspección de la Disciplina anunciará una investigación formal contra Wu, ciertamente se trata del empresario de perfil más alto en ser atrapado en la campaña anticorrupción iniciada por el mandatario chino Xi Jinping.

El ascenso meteórico de Anbang

En poco tiempo, Anbang pasó de una relativa oscuridad hasta ser uno de los mayores poseedores de activos extranjeros en China. Antes de que sus actividades fueran restringidas, Anbang se había hecho conocida entre las firmas de capitales privadas y magnates inmobiliarios de Occidente como una competencia fuerte en la oferta por activos.

Wu y Anbang han cultivado extensas conexiones comerciales y políticas en el extranjero. Se sabe que Wu es cercano a Jonathan Gray, director mundial de bienes raíces para el gigante de capitales privados estadounidense Blackstone Group. Algunos de los activos recientemente adquiridos por Anbang fueron comprados a Blackstone. Wu también tuvo conversaciones para adquirir una participación en la torre de oficinas de Manhattan cuyo dueño es Jared Kushner, yerno y consejero del presidente Donald Trump, pero el acuerdo fue cancelado en marzo.

Actualmente, el portfolio de destacados activos extranjeros de Anbang incluyen el Hotel Waldorf-Astoria y el edificio en 717 Fifth Ave. en Nueva York, los Strategic Hotels & Resorts de Chicago, la aseguradora belga Fidea, el banco belga Delta Lloyd y una participación con control sobre la aseguradora Tongyang Life de Corea del Sur.

‘Guantes blancos’

La súbita caída de Angbang pareció tan sorprendente como su rápido ascenso. ¿Qué causó la desgracia de Wu Xiaohui, quien lideraba un conglomerado que el Financial Times describió en 2016 como “una de las empresas con mayores conexiones políticas de China”?

Es que en China, la política siempre maneja los negocios. Y es muy probable que la red política de Wu lo haya metido en problemas.

Los antecedentes de Wu, al igual que muchos otros magnates chinos, son relativamente oscuros. Nació en Wenzhou, provincia de Zhejiang, y en 2004 fundó una pequeña compañía aseguradora. Su fortuna se incrementó después de casarse con Zhuo Ran, nieta de Deng Xiaoping, ex líder del Partido Comunista Chino (PCCh).

Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York
El Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York fue venido al Grupo Anbang en 2014. (Spencer Platt/Getty Images)

Medios de comunicación chinos en el extranjero y fuentes de este periódico señalaron que Wu y Zhou se divorciaron, aunque Wu y Anbang negaron públicamente tal información.

Se cree que Wu, de 50 años de edad, es un gran aliado de la facción política que se opone a Xi Jinping. Jiang Zemin, líder de dicha facción, encabezó el PCCh durante más de doce años (1989-2002) y luego siguió teniendo influencia en el régimen chino durante otros diez años (2002-2012) mediante una red de compinches. Desde que asumió el poder en 2012, Xi Jinping ha estado luchando por eliminar la influencia de Jiang y su facción.

Fuentes cercanas a Zhongnanhai, el centro de poder del PCCh, dijeron a La Gran Época que Anbang y Wu son muy cercanos a la familia de Zeng Qinghong, ex vice primer ministro, miembro del poderoso Comité Permanente del Politburó, y viejo confidente de Jiang.

La fuente dijo que tanto Wu como Xiao Jianhua ­­–multimillonario chino y dueño de Tomorrow Group que hace unos meses fue llevado abruptamente desde Hong Kong a Beijing para ser investigado– son “guantes blancos”, o lavadores de dinero, claves para la familia Zeng y la facción de Jiang.

La fuente agregó que Wu y Xiao utilizaron transacciones financieras para canalizar y lavar fondos en el extranjero para la facción de Jiang, y al mismo tiempo aprovecharon sus roles de magnates de los negocios para espiar e influir a dignatarios extranjeros.

Hay varias preguntas con respecto a las fuentes de capital de Anbang. La empresa fue fundada en 2004 como una pequeña aseguradora con apenas 500 millones de yuanes (U$S 73 millones) de capital, y pasó a convertirse en un gigante con activos por más de 1,9 billones de yuanes (U$S 292.000 millones).

El capital de Anbang aumentó repentinamente en 2014, cuando un número de inversores misteriosos inyectaron un total de 50.000 millones de yuanes a la empresa. Una investigación de Caixin, una respetada revista de negocios de China continental, descubrió que algunos de los 39 inversores de Anbang son grupos oscuros como concesionarios de autos, firmas de bienes raíces y operadores de minas que a veces comparten la dirección postal, y muchos de los cuales están conectados a Wu. También hay una tendencia de importantes inversores de nivel estatal achicando sus participaciones, por ejemplo, SAIC Motor y Sonipec disminuyeron sus niveles de propiedad del 20% al 1,2% y 0,5% respectivamente.

La aseguradora también depende de financiamiento por la venta de productos de gestión patrimonial de riesgo llamados pólizas universales de vida. Estos productos, que son un híbrido entre bonos y pólizas de seguros de vida, ofrecen altas tasas de interés y se han vuelto extremadamente populares entre los consumidores insatisfechos con las tasas de depósitos bancarios de alrededor del 1%.

Campaña contra el sector de seguros ‘bárbaro’

Xi Jinping ha hecho de la reforma de la industria financiera su foco principal para este año. En un discurso del 21 de marzo, el primer ministro Li Keqiang instó a las autoridades a tomar fuertes medidas para evitar la corrupción en el sector financiero, vulnerable a banca en la sombra, activos tóxicos y financiamiento ilegal en internet, según la agencia estatal china Xinhua.

Xi también ha mostrado que no tiene miedo de desafiar a los capitanes de la industria que tienen extensas conexiones políticas. La detención de Wu es la última de una serie de acciones disciplinarias contra funcionarios de alto rango dentro de la industria financiera, con el sector de seguros como foco principal, por el momento. En febrero, Yao Zhenhua, presidente del conglomerado financiero Baoneng Group, fue expulsado de la industria de los seguros por 10 años. En abril, el ex director de la Comisión Reguladora de Seguros de China (CRSC), Xiang Junbo comenzó a ser investigado.

Fuentes cercanas a Zhongnanhai dijeron a La Gran Época a principios de este año que en 2017 la administración Xi se iba a enfocar en luchar contra la corrupción en la industria financiera china.

La industria aseguradora china ha reunido un inmenso poder –y controversia– durante los últimos seis años, un periodo de desregulación dirigido por el ex jefe regulador, Xiang.

Entre 2012 y 2016, el sector de seguros en China creció un 14,3% en general, y los seguros que no son de vida crecieron un 16,5%, según datos de Munich Re. El año pasado, China superó a Japón y se convirtió en el segundo mercado de seguros del mundo en primas de seguro.

Durante ese periodo, el sector de seguros se ha convertido en una guarida de piratas corporativos.

Tradicionalmente, las aseguradoras son bastiones del conservadurismo, manteniendo activos estables como títulos del gobierno y bonos corporativos. Por naturaleza, las aseguradoras deben tener como prioridad la preservación del capital de sus clientes. Estos activos también son líquidos y fáciles de vender para pagar a los asegurados.

Llenas de dinero por las pólizas universales de vida, las aseguradoras chinas emprendieron un frenesí de gastos, acumulando portfolios de activos de riesgo que generalmente no están asociados con los seguros, como acciones, bienes raíces y empresas extranjeras. Tales activos son de riesgo y no tienen liquidez, y tienen la capacidad de impedir que una aseguradora le pague a sus asegurados en tiempos difíciles.

Las aseguradoras más relacionadas a ese tipo de prácticas son Evergrande Life, Foresea Life –una unidad de Baoneng– y Anbang. Los modelos de negocios de estas empresas se parecen mucho al de un fondo de capital privado, donde el capital es caro y el rendimiento de las inversiones es el foco principal.

El año pasado, Foresea y Evergrande amasaron una gran participación en el constructor de bienes raíces residenciales China Vanke. A esto le sucedió una extendida disputa pública para arrebatarle el poder de Vanke al fundador y CEO Wang Shi, lo cual creó una tormenta en el mercado que finalmente se disipó cuando Beijing intervino en diciembre.

A fines de 2016, el regulador de seguros de China criticó a toda la industria aseguradora nacional, calificando de “bárbaras” a las agresivas compras de las empresas chinas. Wang Shi también calificó a la acumulación de acciones de Foresea de “bárbara”, una referencia al libro de 1989 “Bárbaros a la puerta”, sobre la hostil adquisición de RJR Nabisco por parte del gigante de la administración de fondos de inversión Kohlberg Kravis Roberts & Co.

En solo seis meses, Xi ha reemplazado al máximo regulador de seguros, ha prohibido la venta de pólizas universales de vida, y por ahora, ha puesto de rodillas a una industria salvaje.

Pero años de descontrol no se pueden corregir de la noche a la mañana.

El mes pasado, Foresea, que depende del efectivo por las ventas de productos universales de vida, emitió una advertencia a los reguladores al pedir que se levante la prohibición sobre los productos “para evitar disturbios masivos de los clientes, que causarían riesgos sistémicos y mucho daño a la industria en general”.

La referencia a los “disturbios masivos” es una idea abominable para el PCCh y un potencial desafío a la administración Xi. A fin de cuentas, la industria aseguradora no se rendirá sin dar pelea.

 
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