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El guardia de prisión que se atrevió a hacer lo impensable

El guardia de prisión que se atrevió a hacer lo impensable
Método de tortura el “banco del tigre”. (Clearharmony)
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Una huella digital perteneciente a un guardia de prisión estaba entre las 15.000 que se pusieron en una petición en la Provincia Heilongjiang, al noreste de China, para protestar por la muerte arbitraria de un practicante de Falun Dafa, una disciplina espiritual que es perseguida por el régimen comunista desde hace 18 años.

El guardia aparentemente trabaja en la Prisión de Jiamusi, donde el practicante de Falun Dafa Qin Yueming fue asesinado en 2011 luego de sufrir torturas. La persona que recolectaba las firmas, Li Ming, dijo a La Gran Época que el guardia les contó que un director de la prisión, Ye Feng, era responsable por la muerte del practicante.

Los practicantes de Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, han sido víctimas de la ira del régimen chino desde mediados de 1999, cuando el ex líder Jiang Zemin prohibió esta disciplina de la Escuela Buda y creó un órgano extralegal llamado Oficina 610 para perseguirla, calificándola de “religión perversa”.

No obstante, más y más ciudadanos chinos hicieron frente a la persecución, siendo el incidente en Jiamusi el tercero en dos meses en el que personas han firmado y puesto huellas digitales en una petición para desagraviar a Falun Dafa.

Li dijo a La Gran Época que junto a Chen Caijiang, ayudaron a la hija de Qin a recolectar las firmas y huellas digitales de miles de residentes locales que creen que la persecución del régimen chino es ilegal e inmoral. Ambos hablaron con el guardia de la prisión que puso su huella en la petición.

Chen recordó durante una entrevista con La Gran Época que el guardia había dicho “supe lo que pasó”. La muerte de Qin “era inevitable y fue porque el director de la prisión de Jiamusi” la ordenó, agregó. El director, continúo, tiene grandes vínculos con los grupos de crimen organizado y era conocido por ser un individuo especialmente despreciable.

Qin había sido sentenciado por los funcionarios locales del Partido Comunista Chino (PCCh) a 10 años de prisión en 2002 por hablar a otros sobre la situación de Falun Dafa. Más tarde fue encarcelado en la Prisón de Jiamusi.

Estando allí, Qin fue torturado por los guardias, que utilizaban un método común conocido como el “banco del tigre”, donde las manos de la víctima son atadas detrás de su espalda mientras que las rodillas son atadas a un banco y los pies son puestos debajo de objetos duros, como ladrillos. La ubicación de los ladrillos causa entonces que la parte inferior de las piernas se doble hacia arriba en forma antinatural, lo que hace que las rodillas se quiebren.

Qin también fue víctima de otras formas de tortura que causaron fracturas en sus canillas, así como lesiones en sus costillas y otras áreas.

El guardia dijo que Ye, el director de la prisión, alentaba al personal a torturar a los practicantes de Falun Dafa a principios de 2011, con el objetivo de obligar al menos al 85 por ciento de los adeptos a renunciar a sus creencias.

El 26 de febrero de 2011, Qin fue asesinado después de ser intensamente torturado y, días después, otros dos practicantes de Falun Dafa fueron asesinados de forma similar.

La esposa de Qin, Wang Xiuqing, y sus dos hijas peticionaron a los funcionarios locales para que se desagravie su caso pero fueron siempre rechazadas.

La Corte suprema de Heilongjiang tomó su caso pero luego, después de la audiencia programada por la corte, dijo que no lo juzgaría.

Posteriormente, la Oficina 610 secuestró a Wang y a su segunda hija Qin Hailong y las puso en un campo de trabajo forzado en un intento de detener la presentación de peticiones.

Qin Rongqian, la hija mayor de Qin y Wang, que aparentemente no fue enviada al campo de trabajo, con la ayuda de amigos y familiares, recolectó en menos de un mes las firmas de 15.000 personas que pusieron sus huellas digitales en una petición para desagraviar a Falun Dafa.

“Creo en la justicia y en los valores morales del pueblo chino. ¿Cómo pueden aquellos en el poder encarcelar y asesinar ciudadanos a voluntad?”, se lee en la petición que Qin Rongqian hizo circular.

Republicado con permiso de Epoch Times.


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