China, Sustracción de órganos en China

Documental sobre sustracción de órganos gana prestigioso premio Peabody

El reconocimiento viene como una postura médica internacional hacia China que se vuelve ya una encrucijada

Documental sobre sustracción de órganos gana prestigioso premio Peabody
La película se centra en la sustracción de órganos de practicantes de Falun Gong, una disciplina espiritual china, por parte de los hospitales militares y civiles chinos. (Captura de video)
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Un documental inquebrantable sobre el asesinato en masa con fines de lucro en la China moderna ganó uno de los premios más prestigiosos de la televisión y la radiodifusión, el Premio Peabody.

“Human Harvest” (cosecha de órganos), dirigida por Leon Lee, fue producida en 2014 y ha sido difundida en todo el mundo y durante los festivales de cine desde entonces. Se le otorgó  previamente el Michael Sullivan Frontline Award del 2015 por periodismo en un documental.

La película se centra en la sustracción de órganos de practicantes de Falun Gong, una disciplina espiritual china, por parte de los hospitales militares y civiles chinos. Falun Gong, que consiste de ejercicios de meditación y enseñanzas morales, ha sido perseguido en su patria China desde 1999.

La campaña contra Falun Gong ha protagonizado la detención arbitraria, reeducación ideológica forzada, tortura generalizada en custodia, y miles de muertes debido a esa  tortura.

La campaña se amplió por una ofensiva de los medios que calumnió a los practicantes como desquiciados e indignos de simpatía. Poco después de que la campaña en su contra comenzó, los investigadores dijeron que los practicantes de Falun Gong se convirtieron en un objetivo prioritario para el comercio lucrativo de órganos.

“Con poderosos testimonios sobre lo intrincado del comercio y el costo humano, incluyendo entrevistas con los médicos chinos que declararon que han sido obligados a retirar órganos de presos políticos vivos, se trata de una divulgación desgarradora de un sistema diabólico sobre forzados donantes de órganos para ser trasplantados”, escribieron los jueces del premio Peabody, todos los cuales deben ser respaldados para que ganen los premios.

En piyama

La noche antes del anuncio oficial de Lee, el director y productor, estaban trabajando en una versión modificada de la presentación para su emisión con su co-productor, Raymond Zhang.

Él recibió el aviso de que habían ganado el Peabody mientras estaba en la cama, en piyama, a las 5:00 de la mañana del 14 de abril. “Felicidades, ganador del Premio Peabody”, la persona en la línea le anunció, el recordó.

“Es para mí un gran placer de informarle de que ‘Human Harvest: China’s Illegal Trade,’ (Sustracción de órganos: El comercio ilegal de China), es el receptor del premio Peabody en el 2014,” la voz continuó. “Felicitaciones por formar parte de un selecto grupo de galardonados”.

Lee dijo: “Tuve que leerlo un par de veces para asegurarme de que entendí bien”.

La primera cosa que hizo fue decirle a su esposa, que estaba durmiendo con su hijo de 3 años de edad (todavía tiene problemas para conciliar el sueño solo). “Así que la desperté. Ella pensó que algo malo estaba pasando. Dijo: ‘¿Podemos hablar de ello en la mañana?’

Peabodys

El sitio web de estos premios indica que hubo 46 ganadores de alrededor de 1.100 entradas en 2013. Las solicitudes para los ganadores del 2014 cerraron en enero de este año. Peabody cita a Walter Cronkite diciendo del premio, “Usted cuenta sus Emmys, pero los Peabodys los llevas en el corazón”.

Stephen Colbert, el cómico, describió el premio Peabody así: “como un Oscar envuelto en un Emmy en el interior de un Pulitzer”.

“Estoy muy feliz de recibir el premio. Es un gran estímulo para mí y mi equipo, pero lo más importante muestra que la sustracción de órganos en sí está siendo reconocido y la gente está prestando más y más atención al tema”, dijo Lee en una entrevista telefónica.

Entre los jueces que respaldaron el premio están veteranos periodistas, profesores y decanos de comunicaciones, dos antiguos jefes editores del Time, y una serie de ejecutivos de relaciones públicas, de acuerdo con el sitio web de Peabody.

Tras el anuncio de la adjudicación, Lee recibió un correo electrónico de Jeffrey P. Jones, el director de los Premios Peabody George Foster en la Universidad de Georgia. “Estamos muy orgullosos del trabajo difícil que has hecho en un tema tan importante”, dijo. “Espero que pueda unirse a nosotros en la ciudad de Nueva York para correr la voz aún más en una historia que de verdad importa”.

El prestigioso apoyo para el documental es parte de una tendencia creciente de reconocimiento dominante sobre un tema que desde hace años se demoró en los márgenes del discurso público sobre China y los abusos contra los derechos humanos en ese país.

Un cartel de la película "Human Harvest (Cosecha Humana)" representa a un practicante de Falun Gong meditando, con precios  unidos a sus órganos. (Flying Cloud Productions)

Un cartel de la película “Human Harvest (Cosecha Humana)” representa a un practicante de Falun Gong meditando, con precios unidos a sus órganos. (Flying Cloud Productions)

Sustracción de órganos a personas vivas

“Human Harvest” es una exploración extensa y detallada de las alegaciones, pruebas, y la conclusión del asesinato en masa de prisioneros de conciencia de Falun Gong en China, a partir de alrededor del año 2000. Incluye entrevistas con médicos, investigadores, sobrevivientes de los campos de trabajo, y receptores de los órganos, construyendo una visión global de cómo el crimen tomó forma, e incluso cómo todavía puede continuar.

Es difícil saber si la sustracción y asesinato está sucediendo en este momento, dada la falta de transparencia en torno a los hospitales militares chinos y al sistema de trasplantes. Los investigadores dijeron que alrededor de 60.000 practicantes de Falun Gong fueron asesinados por sus órganos del 2000 al 2008. Las entrevistas con los supervivientes de los campos de trabajo hasta el 2013, conducido por el periodista Ethan Gutmann, indican que las actividades de la sustracción de órganos pueden haber continuado al menos hasta entonces.

Un elemento de la evidencia, en el que el documental profundiza, es la sustracción de los órganos de las víctimas antes de que estén muertos, lo que resulta en la muerte del donante.

Este método produce el órgano más fresco, dado que cada minuto que un riñón, hígado o corazón no está siendo irrigado con sangre fresca, su calidad empeora. Esto significa que el órgano se retira mientras el corazón de la víctima todavía está latiendo, y que mueren a causa de la pérdida de sangre y el trauma posterior. Se cree que los relajantes musculares y anestésicos que se utilizan a menudo sedan e inhabilitan a la víctima.

“Encrucijada”

“Este premio puede indicar una nueva aceptación dentro del público en general y dentro de la élite, de que la sustracción forzada de órganos de presos de conciencia es real”, dijo Ethan Gutmann, un periodista cuyo libro “La Masacre“, publicado el año pasado, es una exploración en profundidad del tema.

También se resalta la forma en que el tratamiento público y político sobre este asunto se encuentra “en una encrucijada”, dijo.

The Transplantation Society (TTS) (La Sociedad de Trasplantes), un organismo en la cima internacional sobre la política internacional de trasplantes, propone acoger de nuevo el sistema de trasplantes de China este verano. Lazos internacionales habían quedado en suspenso desde principios de 2014, después que las autoridades chinas parecían renegar de las promesas anteriores.

Ahora, después de renovar las promesas de alto perfil por el jefe en trasplante de órganos más importante del país Huang Jiefu, de que no más presos serán utilizados en los trasplantes de órganos, TTS está dispuesta a respaldar públicamente el sistema de trasplantes en China.

TTS y otros grupos médicos internacionales no han tomado sobre sí mismos declarar una postura pública en las pruebas y preguntas planteadas en el documental “Human Harvest”. Tampoco parecen dispuestos a exigir que las autoridades chinas tengan que explicar las decenas de miles de presos de conciencia que se cree que han sido asesinados con fines comerciales.

En este contexto más amplio, “La pregunta es si un Premio Peabody creará una oleada suficiente para que la Sociedad de Trasplantes reconsidere su decisión”, dijo Gutmann. “No lo sé”.


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