Los enviados norcoreanos llegan a Beijing en medio de informes de nuevos detalles sobre la reunión de Kim Jong Un -Xi Jinping

Por Frank Fang - La Gran Época

A menos de un mes de realizarse la histórica cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un en Singapur el 12 de junio, se están llevando a cabo negociaciones para decidir cómo el régimen norcoreano desmantelará su arsenal nuclear.

Mientras tanto, el régimen chino, aliado comunista de Corea del Norte, ha estado ansioso por participar en las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte.

El 14 de mayo, los medios de comunicación de Corea del Sur vieron llegar una delegación norcoreana Beijín. Dos funcionarios: Ryu Myong Son, director de departamento del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea en el poder y Kim Nung O, jefe del Comité Central de Pyongyang del Partido formaban parte del grupo. Los enviados trataron de discutir la cooperación entre los dos regímenes durante la próxima cumbre Trump-Kim.

Aunque no estaba claro quién más formaba parte de la delegación, el grupo fue recibido en el aeropuerto por Ji Jae Ryong, embajador de Corea del Norte en China, según la emisora japonesa NHK.

DESCONFIANZA NORCOREANA EN EE.UU.

La noticia de otra asamblea China-Corea del Norte llegaba justo cuando los medios japoneses informaron que Corea del Norte expresaba su falta de confianza en Estados Unidos cuando Kim visitaba Beijing para reunirse con el líder chino Xi Jinping los días 7 y 8 de mayo.

“Aunque Estados Unidos expresó que proporcionará ayuda económica si Corea del Norte logra la desnuclearización, no se puede confiar en la promesa de Estados Unidos”, señaló Kim a Xi, según el periódico japonés Yomiuri Shimbun el 13 de mayo, citando recursos diplomáticos anónimos.

Hasta ahora, Corea del Norte y Estados Unidos expresaron diferentes puntos de vista sobre los pasos a seguir y el calendario para desmantelar el arsenal nuclear del régimen. Según el periódico japonés Asahi Shimbun, Corea del Norte se resistió a la petición de Estados Unidos de reubicar a miles de ingenieros nucleares norcoreanos, una medida para asegurar que Corea del Norte no pueda reiniciar el desarrollo nuclear en el futuro.

Si bien los Estados Unidos desean que el desmantelamiento se lleve a cabo en un plazo de meses o hasta dos años, Corea del Norte desea un período de tiempo más largo para llevar a cabo la desnuclearización.

Además, aún no se ha llegado a un acuerdo sobre el paquete económico que recibiría el régimen norcoreano a cambio del desarme nuclear.

En el informe de Yomiuri Shimbun también se señalaba que, durante la visita de Kim, había pedido a Xi algún tipo de asistencia económica durante la fase intermedia del desarme, en caso de que su régimen y los Estados Unidos llegaran a un acuerdo.

El régimen chino fue durante mucho tiempo el mayor socio comercial de Corea del Norte, proporcionando alimentos, recursos energéticos y otros suministros a Corea del Norte.

Sin embargo, el 13 de mayo, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, John Bolton, dejó clara la postura de Estados Unidos cuando afirmó que el régimen norcoreano no obtendrá ningún beneficio a menos que se pusiera en marcha un proceso de desnuclearización “completamente irreversible”.

¿ESPERANZAS POCO REALISTAS?

Después de décadas de fallida diplomacia para negociar el desarme norcoreano, algunos analistas se muestran escépticos sobre lo que se puede lograr en la próxima cumbre de Singapur. Uno de esos escépticos es Thae Yong-ho, ex embajador adjunto de Corea del Norte en el Reino Unido, que desertó a Corea del Sur con su familia en 2016.

“Ese milagro no sucederá”, expresó Thae, quien habló el 14 de mayo durante una conferencia de prensa sobre la publicación de su autobiografía, “El Código Secreto de la Oficina de Tres  Secretarías: Testimonio de Thae Yong-ho”, en Seúl, capital de Corea del Sur, informó el Korea JoongAng Daily.

Explicó que Kim no aceptará la desnuclearización completa, verificable e irreversible (CVID por sus siglas en inglés) porque eso significaría una inspección ilimitada por parte de las agencias internacionales. Hacerlo supondría “un golpe crítico a los cimientos de la estructura de poder norcoreana”, agregó.

Y añadió: “Creo que la solución más realista sería que Corea del Norte aceptara reducir su amenaza nuclear”.

Así que el escenario probable sería, según Thae, que Pyongyang aceptara en cambio la desnuclearización de la SVID -suficiente, verificable e irreversible- reduciendo su arsenal nuclear.

Corea del Norte se convertiría entonces en una “energía nuclear envuelto en un papel llamado ‘desnuclearización’”, concluyó Thae.

 

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